Folk en expansión. Foto: Eva Freixa
Folk en expansión. Foto: Eva Freixa

Radar

Ferran Orriols: abrirse al mundo desde una granja de pollos

Lejos del mundanal ruido, desde un rincón de la comarca del Lluçanès, Ferran Orriols se ha visto obligado a reeditar su segundo disco en solitario “(darrere els horts)”, al comprobar que su difusión se propagaba de forma inesperada, sobre todo gracias a la extraordinaria acogida que ha obtenido en Gran Bretaña. Buena prueba de ello es que el próximo 19 marzo actuará en el Manchester Folk Festival. Además, actuará el 14 de febrero en Girona y el 7 de mayo en el festival Encanta de Roda de Ter.

Entre 2010 y 2019, Ferran Orriols (La Torre d’Oristà, 1987) formó parte del trio de pop-rock Nyandú, con quien ganó el concurso Sona9 en 2011 y grabó tres discos de larga duración. Explica lo siguiente sobre el grupo: “Decidimos parar en 2019 porque necesitábamos descansar. Pero no disolvimos el grupo, sino que hicimos una pausa. Desde entonces hemos sacado dos discos sencillos”.

El músico grabó su primer disco a solas, “Plata” (Great Canyon, 2023), encerrado en una habitación, y “(darrere els horts)” (Great Canyon , 2025) ha sido concebido al aire libre y rodeado de amigos porque lo ha hecho “con la puerta del estudio abierta para darle un contexto de fidelidad a mi pueblo. Me gusta probar cosas nuevas. Además, quería combatir mi terquedad, ya que tengo las canciones muy claras y a menudo me cuesta abrirme, para aprender a compartir el proceso de grabación y disfrutar de las aportaciones de los otros”.

El disco ha sido grabado en una antigua granja de pollos, siguiendo una vieja tradición muy concreta y muy notable de registros campestres. “Sí, me siento identificado con esa corriente. Quiero que la música suene natural, sin artificios, y que traslade al oyente al lugar donde ha sido grabada, porque ese espacio también acaba formando parte del proyecto. También me hace sentir cómodo y me permite estar presente en todo el proceso, centrándome en las sensaciones”.

Identificación campestre. Foto: Eva Freixa
Identificación campestre. Foto: Eva Freixa

Una posible definición de “(darrere els horts)” diría que se trata de una obra de folk rural inspirada en el propio entorno, bajo la influencia del folk anglosajón de los setenta, cargada de lirismo poético y minimalismo musical, confeccionada con la sencillez de un artesano y la precisión de un cirujano, y con algunos añadidos naturales como el sonido del agua, el canto de los pájaros o los cencerros del ganado. Para Ferran, “es una definición que me hace feliz. Antes de publicar este disco me preocupaba que no se acabara de entender, ya que es un trabajo arriesgado que no sigue las tendencias actuales”.

Para llevar adelante el proyecto, su autor se ha rodeado que gente cercana como Mar Pujol, Alex Pujols (Txarango), Jaume Guerra (Obrint Pas), Roger Orriols y Jordi Blanqué (Nyandú) y otros compañeros. Además ha contado con la participación en la mezcla y la masterización de colaboradores internacionales de lo más ilustre como John Wood (Pink Floyd, Nick Drake), Simon Heyworth (King Crimson, Nick Cave), Katie Lau (Fleet Foxes) o Alex Bush (Damien Jurado). Por si fuera poco, en la reedición ampliada de su segundo disco, Ferran ha incluido “Bridport Calling”, un tema compuesto a medias con Steve Jones, teclista de Heron, de los que ya había versionado “Roses grogues” (“Yellow Roses”, del álbum “Heron”, 1970). Y ha versionado también una pieza de Adrianne Lenker (cantante de Big Thief): “La tristesa com un regal” (“Sadness As A Gift”, de su álbum “Bright Future”, 2024). Es decir, que ha pasado de lo local a lo global sin solución de continuidad. “Es que quería aprender de todos ellos, y buscaba la ilusión de trabajar con personas que admiro muchísimo. Por lo que respecta a las aportaciones internacionales, se trata de nombres que he conocido leyendo los créditos de los discos que me gustan y ha sido un honor compartir con ellos esas canciones. Cuando una persona mezcla tu obra, por ejemplo, está dando su opinión sobre ese trabajo. Ha sido precioso comprobar que entendían lo que yo hacía y cómo, muy respetuosa y generosamente, han potenciado la esencia de mis ideas”.

Vídeo de “Hermoses”. Cámara: Xumari Roca.

Con este disco, Orriols también reivindica la idea del álbum largo –24 temas; 28 en la reedición– precisamente cuando se está perdiendo esta costumbre. “Sí. Reivindico los álbumes como largos conjuntos de canciones, el disco como una recopilación de cosas que tienes que decir bajo un concepto, que debes escuchar de principio a fin. Y también que requiera un poco de esfuerzo por parte del oyente, que reclame su atención para poder conectar con él. Al mismo tiempo, el hecho de que haya un montón de canciones es un premio para todos aquellos a quienes les gusta lo que hago. Además, crear composiciones desde la espontaneidad, una detrás de otra, sin pulirlas de forma obsesiva, me enseña muchas cosas, y eso me va muy bien”.

La nota de prensa que acompaña al disco habla de muchas y muy variadas influencias. Pero cuesta adivinar cómo Ferran las habrá ingerido y digerido hasta obtener un sonido tan familiar y tan arraigado como es el suyo. “Un amigo me dijo que tenía la facilidad de dejarme inspirar, que no copiar. Siempre he tenido la capacidad de engullir músicas de todo tipo para hacer que en un momento dado asomen la cabeza sin que sea demasiado evidente. Me gusta mucho jugar con el factor sorpresa, buscar aquello que no te esperas y sentirlo de forma original”.

En el disco hay algunas canciones de un verso o dos que solo duran unos segundos. Se ignora si a Ferran se le acabó la inspiración o si pensó que con un par de frases ya estaba todo dicho. Una de estas piezas, “Conservadors”, es toda una declaración de principios que sorprende en un trabajo que aparentemente no se distingue por su carga ideológica. “Yo creo que sí hay mucha ideología y política en ‘(darrere els horts)’, aunque esa carga pertenezca a un terreno tan poco habitual como es el mío. Protesto contra muchas cosas, pero suelen ser temas personales. Siento que hago canción protesta porque lo que me impulsa a componer viene de la necesidad de protestar. Lo mismo pasa con las canciones cortas: son pequeños arrebatos que surgen a partir de una inquietud que he de escupir”.

Protestas personales. Foto: Eva Freixa
Protestas personales. Foto: Eva Freixa

También llama la atención un tema tradicional de La Torre d’Oristà, “La Morronga”, que Ferran canta con una antigua profesora suya. “Se trata de un homenaje a una mujer que vivía en mi calle y pasó a la historia gracias a esta canción oral creada por una pandilla de jóvenes hace unos 80 años. Y también es un homenaje a Roser Reixach, mi profesora de música en primaria, que me enseñó a cantar y a amar la música. Ella creó un grupo de canto coral donde estábamos los tres miembros de Nyandú, y actuábamos en los pueblos del Lluçanès. Hizo una investigación espectacular sobre las canciones tradicionales de la comarca pidiendo a la gente que las conocía que nos las enseñara en la escuela. Siempre que hago un concierto y ella está entre el público le pido que suba a cantarla conmigo”.

“(darrere els horts)” ha tenido una buena difusión internacional, con críticas muy positivas. ¿Se confirma así que un artista ha de tener éxito en el extranjero para triunfar en casa? “Esto me está costando digerirlo. Que un disco grabado en una granja, con los recursos justos, en un pueblo de 200 habitantes y cantado en catalán –y, ¡alerta!, en el catalán de La Torre d’Oristà– haya sonado en la BBC y haya sido bien valorado por la prensa británica representa un triunfo de muchas cosas. ¡Y resulta que este disco es el mío! Pero sí, cuesta ser profeta en tu tierra, porque todo va más allá de los gustos musicales. A veces se mezclan las envidias. Ya lo dice el refrán: ‘antes él muerto que yo enfermo’”. ∎

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