¿De qué festival hablan? ¿Qué demonios es Falorx? ¿Una nave espacial? Nos sentamos en una sala privada del CaixaForum barcelonés –dominada por un inmenso Tàpies que cuelga en la pared central– y enseguida Andy, locuaz y comunicativo, cuenta en pocas palabras el concepto detrás del nuevo disco: “Alguien de fuera vino a buscarnos, nos metieron en una nave y fuimos a este planeta, Falorx. Ahí se celebra constantemente un festival llamado Feorm. Es tremendo, no se termina nunca, y es enorme, con escenarios electrónicos, escenarios hip hop… lo que tú quieras. La música del disco es el reflejo de lo que tocamos en ese festival. O de lo que nos acordamos que tocamos”. Sentido del humor y ligereza –“este disco es bastante ligero, nada denso ni especialmente ‘techy’; queríamos divertirnos con él, y que la gente al escucharlo se contagiara de esa diversión”– que pronto se convertirán en análisis poco alentador de un futuro que, al menos en estudio (y también en vivo), sigue sonando efervescente y ensoñador a partes iguales. José Manuel Caturla lo definió muy bien en su reseña para Rockdelux: bailable pero no “de baile”, alegre y muy personal, conectando jazz y techno de Detroit; y así, encontrando en el camino su propia manera de entender el funk.
Inteligencia artificial, capitalismo y Brexit. Lógico que, cuando hablamos de cómo van las cosas por las Islas desde la inesperada victoria del “no” a Europa, Andy Turner se ponga más serio: “Todo el concepto del Brexit es horrible. Desde el inicio lo rechazamos y nos opusimos de lleno. Llevamos ya seis o siete años desde entonces y, bueno, el país se está desmoronando. Es así de triste. Todo es mucho más caro que antes, la calidad de los productos ha bajado, la derecha ha conseguido que la gente esté peleando todo el tiempo… Es terrible, en serio. Eso sí: estoy bastante seguro que volveremos a entrar a la Unión Europea. El Brexit es un movimiento de viejos, el 95% de los jóvenes está en contra, así que es cuestión de tiempo que se revierta la situación”. Un rayo de optimismo que, enseguida, él mismo se encarga de difuminar con una reflexión final demoledora, mientras Ed asiente en silencio a su lado: “La irrupción de inteligencia artificial va a tener un impacto muy serio sobre la sociedad y creo que en los próximos cinco años vamos a vivir un período de cambio masivo en todo el mundo. El capitalismo tal como lo entendemos ahora puede volverse aún más disruptivo, porque la IA va a realizar muchos de los trabajos que ahora hacen personas. Las grandes empresas buscan obtener beneficios de la forma más rápida posible y contentar a los miembros de sus consejos de administración. Así que es muy probable que despidan masivamente a muchos de sus empleados para ahorrar costes e incrementar esos beneficios. De hecho, ya está empezando a suceder. Pero cuando sea más masivo y la gente lo empiece a sufrir de verdad, las revueltas pueden ser también masivas. La buena noticia es que quizá eso signifique el final del capitalismo, pero habrá que ver a qué coste. Y habrá que ver también que nuevo sistema lo sustituye, otro ‘ismo’ distinto, que no sea ni el viejo comunismo ni el capitalismo”. Y sigue: “Uno de los problemas que veo en este momento es que hay una cantidad muy pequeña de gente, básicamente los más ricos y las compañías más avanzadas, que disponen de los ordenadores más potentes y los mejores recursos tecnológicos para poder sacar el máximo rendimiento antes de que ocurra ese colapso, y así salvarse a sí mismos. Me preocupa el futuro de la humanidad ante esos cambios, no sé cómo vamos a enfrentarnos a todo eso”.
Tras esta seria advertencia, queda tiempo para una última pregunta: si “Feorm Falorx” era su respuesta, lúdica y luminosa, para superar la crisis del COVID, entonces ¿cabe esperar un cambio radical con respecto al material nuevo con el que ya están trabajando?: “Sí, el próximo disco será infernal, oscuro como la noche y jodidamente depresivo” (risas). ∎