Álbum

Converge

Hum Of HurtEpitaph-[PIAS] Ibero América, 2026

“Zumbido de dolor” es la traducción literal de “Hum Of Hurt”, el nuevo trabajo de Converge, duodécimo de la banda. Segundo en lo que va de año (en un grupo no demasiado prolífico, un doblete así es un regalo para sus fans), tras “Love Is Not Enough, publicado en febrero, la víspera del 14 F, toma indirecta de los de Salem, tierra de abundante comunidad wicca. La portada de Thomas Hooper, según una idea del propio Jacob Bannon, representa un electrocardiograma combinado con un elemento sísmico. Pero yo lo que veo ahí es una pista de audio, y pienso inmediatamente en el tinnitus, que atormenta a quienes han estado sometidos a decibelios más o menos sangrantes durante años. No voy muy desencaminada cuando leo las declaraciones de Bannon al respecto, lo que le inspiró el título del álbum. Fue su propio tinnitus, un zumbido interno incapacitante que puede cargarse a más de un músico, o como poco cambiarle la vida. “Una noche tuve una revelación creativa. En ella, vi una conexión entre el fenómeno del zumbido y el tema sobre el que estaba escribiendo. Al principio, el título ya había aparecido en la letra, pero volví sobre él, profundizando más que antes. Existe la idea de que el zumbido podría ser una reverberación de toda la vida física en la Tierra. Esto dio origen a mi propia interpretación: ¿y si el zumbido es causado por todo el dolor del mundo manifestándose como un lamento y un temblor sónico, escuchado y sentido por cualquiera que opere en la misma frecuencia?”. Así que sí: este es un disco cargado de dolor.

Bannon en compañía de Kurt Ballou, Nate Newton y Ben Koller demuestran una vez más por qué son los más amados del metalcore, etiqueta que ellos mismos se afanaron, en un estado liminal permanente entre el hardcore y la idiosincrasia del metal en sus distintas facetas, en forjar. “Slip The Noose” arranca con un redoble imperial. Bannon mira hacia su reflejo juvenil, ese que con el tiempo y las hostias tratamos de proteger de manera retroactiva. Se vislumbra aquí una coda hardcorizante que dota de urgencia un deseo que es un deber, casi (“We must slip this noose”). Sin el dramatismo del primer sencillo (“Hum Of Hurt”), “Doom In Bloom”, pese a tu título, destila una rabia orgullosa que en su estribillo lo clava, con un vocalista desgarrado: “No one has the right to judge me / As I pick at open wounds / Some cuts are deeper than lifetimes / Roots that kill must be removed”. Cortar de raíz suele despertar incomprensiones, pero vuestro juicio me lo paso por los coj., esa sería la idea, mientras un riff in crescendo nos mete de lleno en el disco. El imaginario sanguinolento y viscoso se derrama, y de qué manera, en las historias, también a nivel audiovisual gracias al trabajo de George Gallardo Kattah, en especial en el clip de la citada “Doom In Bloom”. Hardcore metalero emotivo, en palabras del propio Bannon, menos thrashero que su trabajo precedente, pero no por ello menos visceral, visceralidad que emanan composiciones como “It Only Gets Worse”. A Koller se le ha visto con una camiseta del “Darklands” (1987) de The Jesus And Mary Chain mientras se hace unos fills perfectos, pero se le da bien todo: impecable en tiempos medios como “Detonator”, acompasando el ritmo y dando el protagonismo justo a los timbales, sin excesos, o pegándose un festín en “I Won’t Let You Go”, que se apretuja como si se tratase de tres canciones en una. Un cañón.

La voz espectral que asoma en el verso de “It’s Not Up To Us” es como si Bannon se hubiera asimilado en un Perry Farrell con mucho reverb (Jane’s Addiction era). Jacob retoma su passato remoto existencial, onírico –de ahí el tratamiento vocal–, en “Dream Debris”, sueño con punzadas de pesadilla que la línea de bajo de Newton más la tralla inmisericorde de Ballou sumen en una oscuridad angustiosa. Son seis minutos con falsos finales seguidos de “It Used To Matter”, remanso instrumental protagonizado por un riff templado que va bajando en la escala y, después de tanta abrasión, nos coloca en un esplín interrumpido abruptamente por el primer sencillo del álbum, “Hum Of Hurt”, todo un statement, con el inspiradísimo solo de Ballou, heavy canónico, bellísimo. Versos como “We are so cruel / When old gives way to new / When old gives way to new / To new”, en una banda con tantos años a sus espaldas, cargan con su peso y significado. En la despedida, “Nothing Is Over”, disfrutamos de la réplica vocal salvaje de Newton que, sustentada por un doble bombo sin piedad, nos conduce a un pasaje atmosférico que finalmente rematan en toda su agresividad y fiereza. Soberbios, Converge. ∎

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