Álbum

Pipiolas

PipiolasElefant, 2026

Abrir un disco con una versión de “My Favorite Things” -el estándar de Rodgers y Hammerstein, el mismo que canta Julie Andrews en “Sonrisas y lágrimas” (Robert Wise, 1965)– y hacerlo sonar natural dentro de un álbum que incluye italo disco, Mecano y algo que suena a Madonna en el período “Like A Prayer” (1989) es una declaración de principios más clara que cualquier nota de prensa. Paula y Adriana llevan desde 2023 construyendo un universo pop que en “Pipiolas”, su segundo álbum y el primero que lleva su propio nombre, se ha consolidado hasta el punto de tener su propia gravedad.

El disco fue producido por Vau Boy y masterizado por Xavier Alarcón, y la diferencia con “No hay un Dios” (2023) se nota en los primeros dos minutos: esto está construido para aguantar más escuchas, más espacio, más temperatura. “Finita la commedia” y “No tocar” tienen un cuerpo que el debut no tenía. “soy una estrella!!!” es la canción más inmediata del álbum y probablemente la mejor: tres signos de exclamación en el título como promesa que la música cumple, un estribillo que no necesita más de treinta segundos para fijarse. “NaNaNa” debe algo a Bananarama pero no le debe la melodía, que es suya. Lo que hacen bien Pipiolas es tomar referencias que llevan décadas en el aire y convertirlas en algo que suena al presente sin disculparse por ello.

La segunda mitad es donde el álbum se pone interesante de otra manera. “ay, querida” y “Mi amiga” bajan la temperatura y demuestran que la ironía que las define no es un mecanismo de defensa sino un lenguaje: pueden quitársela cuando hace falta y lo que queda no es sentimentalismo sino algo más difícil, que es emoción sin coartada. “Menores” es la canción más arriesgada del LP y la que más tarda en abrirse. “Feria Cañete” cierra con una promesa de resistencia que no suena a consigna porque está construida sobre una melodía que la justifica.

Doce canciones es mucho para un pop que funciona mejor en destellos, y dos o tres cortes del tramo central no están al nivel de lo mejor del álbum. Pero Paula y Adriana han hecho el disco que tenían que hacer en este momento –más cohesionado, más consciente, con las colaboraciones ya incorporadas al ADN de la banda en lugar de cosidas encima– y eso se nota en la manera en que el conjunto aguanta la escucha repetida. Que su nombre en la portada ya no suene a presentación sino a afirmación es exactamente el punto. ∎

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