Pulp publican su primer disco oficial en directo después de más de cuarenta años de trayectoria. Podemos pensar que la decisión llega tarde y que esto podía haber ocurrido en su momento de mayor gloria (pongamos, la gira de “This Is Hardcore”, en 1998). Con las ausencias de Steve Mackey y Russell Senior, tampoco los capta con la que fue su formación más icónica y, además, ocurre en un momento en que el mismo concepto de álbum en directo parece ser más irrelevante que nunca. El disco, añadamos, es simplemente el acompañamiento en audio de “Pulp. What Do You Don For An Encore”, película dirigida por Garth Jennings –de próximo estreno–, que recoge los dos conciertos que la banda ofreció en el O2 Arena de Londres el 13 y el 14 de junio de 2025, presentando el que, ya saben, fue su primer álbum en 24 años, “More” (2025).
En realidad, la banda de Sheffield nunca ha seguido las leyes de la lógica y, si uno le preguntase a Jarvis Cocker por qué ha decidido ahora comercializar este producto, seguramente respondería: “¿Y por qué no?”. Y tiene razón, porque escuchar este doble álbum es toda una gozada y también tiene su parte de manifiesto creativo, ya que documenta un momento muy interesante en la trayectoria de la banda. En contraposición a sus giras de reunión de 2011 y 2022, aquí no había solo nostalgia, sino un presente encarnado tanto en las nuevas canciones como en una formación reimaginada: Cocker, junto a Candida Doyle, Nick Banks y Mark Webber como núcleo central, con el añadido de Andrew McKinney, Emma Smith, Adam Betts, Richard Jones y Jason Buckle. Una apuesta por el más es más, para dar aún más significado al “Here Comes More Tour”.
Desde el mismo momento en que el concierto se introduce con la voz en off de la actriz Kelly Macdonald (no, no hay nada en Pulp que no sea molón) se establece un juego con la idea de “encore”, de disfrutar de nuevo de algo que supuestamente ya había terminado. Y, simplemente escuchando, uno se pude imaginar perfectamente la vibración emocional del público al oír sus “singalongs” de fondo mientras suenan intentísisimos clásicos (“Sorted For E’s & Wizz”, “Disco 2000”, “Help The Aged”, “This Is Hardcore”, “Something Changed”, “Do You Remember The First Time?”, “Mis-Shapes”, “Babies”, “Common People”) que se muestran igual de vigentes, igual de vivos que en el momento en que vieron la luz. A estos hay que sumar “O.U. (Gone Gone)”, un single de 1992 que no tuvo ningún éxito pero que aquí resucitan y refuerzan con el violín de Emma Smith marcando el ritmo –en el tema original, era Mark Webber tocando un estilófono–, y el único tema de “We Love Life” (2001) que consiguió crecer en directo, el ya imprescindible “Sunrise”.
Parece, de hecho, claramente meditado, que el primer disco se cierre con esa canción y el segundo con “Sunset”, uno de los seis cortes de “More” que terminan por conformar un tercio el repertorio del álbum. El mayor triunfo de la banda de Cocker es que no palidecen con respecto a sus himnos del siglo XX, y que incluso ganan mayor fuerza en esas interpretaciones, con el público cantándolas igualmente entregado. Es emocionante cómo tararean suavemente el final de “Slow Jam” o lo que crece “Farmers Market”, una de las baladas más hermosas que ha compuesto Cocker. “Got To Have Love” adquiere un protagonismo bien ganado en su interpretación (la sitúan entre “Mis-Shapes” y “Babies” sin resultar nada anticlimática), y la inteligente “Spike Island” nos despista lanzando un eslogan de autoafirmación definitivo (“I was born to perform / It’s a calling / I exist to do this / Shouting and pointing”) aunque, en realidad, hable de otras muchas cosas. En resumen, es un álbum más que recomendable, y una celebración de todas las virtudes de –nadie puede dudarlo– una de las mejores bandas de la historia del pop. ∎