A Gabriel Barriuso (Aranda de Duero, 2000) siempre le había gustado mantenerse en un segundo plano, “ser un poco payaso, no ser el líder”. Pero Barry B, en apenas un par de años, lo ha obligado a ser protagonista. “He tenido que dejar de ser el Joker para empezar a ser Batman”, confiesa en un hotel de Madrid durante uno de los pocos ratos para “descansar” –para sentarse, más bien– que encuentra mientras vive en la gran vorágine del repentino éxito rockero: antes del verano del año pasado Barry era un poco el payaso del colectivo rusia-idk, el necesario alivio cómico, el Polichinela; ahora está liderando la nueva ola de pop-rock nacional con referencias más maduras y un sonido mucho más contundente.
Rencontrarse con las referencias sonoras de su niñez y su adolescencia, el rock anglo, ha sido fundamental en un proceso que ya arrancó en muchos aspectos en “CHATO” (Universal, 2024), su primer álbum, pero que no parece haber encontrado su verdadera forma hasta “INFANCIA MAL CALIBRADA” (Universal, 2025). En su último EP, Barriuso refuerza la alianza creativa que mantiene con la que también es su pareja sentimental, Gara Durán, y junto a Elías Maro y St Woods, pero también integrando aún más a los componentes de su banda en directo, amplifica la épica rockera de su sonido abriéndose además a referencias muy contemporáneas –Turnstile, Charli XCX–. Y la apuesta le ha salido ganadora. Ya ni piensa en volver a dedicarse a la domótica ni a instalar ni diseñar persianas antifuegos o rendirle cuentas a un jefe, ir a la oficina. “Ahora vivo mi vida”, dice. Y lo hace recordando siempre quién es Gabriel, con los pies en el suelo. Hablamos con él justo antes de que se enfrente a otro nuevo gran hito en su carrera: llenar la sala La Riviera de Madrid tres veces. La primera fue el pasado 11 de noviembre, la próxima será el 25 de este mes y la última el 6 de diciembre. Además, hoy actúa en Palencia y el 27 de noviembre en León, también con todo vendido.
Estando todo el rato de gira… ¿Cómo habéis sacado tiempo para grabar el EP?
La verdad es que ha sido quedar con la banda, ahora que todos están más involucrados, entre concierto y concierto. Por ejemplo, dos canciones las grabamos en un camp que hicimos cuando fuimos a tocar al Warm Up (festival de Murcia): “Monster Truck” y gran parte de “Komantxeria”, que luego la terminamos en Metropol (se refiere al estudio de grabación en Madrid).
Entiendo que vas al estudio con todo ya muy preparado por tu cuenta.
Suelo trabajar yo solo primero las canciones, sí, pero al final, como vivo con Gara, pues ella me ayuda mucho. Pero sí, en el FL Studio voy metiendo cosillas, arreglos… y van saliendo las canciones. Pero todo se hace en casa.
¿Y cómo lo lleváis Gara y tú?
Bien. Ahora sí que es verdad que mi movida está subiendo mucho más y tengo más curro, estoy menos en casa... Yo creo que ella lo acabará reventando igual o más, así que le va a pasar a ella también; o sea que los dos sabemos jugar con eso, hemos aprendido a manejarlo, y en esas seguimos. Intentamos llevar una vida lo más normal posible, visitar a los padres, a los suegros, estar chill… Hay que intentar sacar tiempo para hacer cosas lo más normales posibles: dar un paseo, ir al centro comercial, ir al cine…
Imagino que, bueno, es difícil.
Es que ha sido todo muy de golpe, tío. Hace año y medio no llenábamos la Copérnico (una sala madrileña de aforo medio) y ayer me dijeron que había llenado mi tercera Riviera. Es surrealista. Y para la cabeza es jodido. Lo importante es que tengo buen equipo, una pareja estable, y mi familia también es muy currante y siempre me ha ayudado mucho a enfocarme.
Vienes de una situación más bien rara para un chaval de 24 años: curro estable, de los que los padres ven guay… ¿En qué momento dices “a tomar por culo”?
A mí siempre me ha molado la música; en mi casa se escuchaba mucho a Queens Of The Stone Age, Oasis, Primal Scream… Antes tenía un grupo de rock en Aranda, y eso siempre ha estado ahí. Mientras estudiaba ya hacía canciones, y luego descubrí que podía hacerlas con el ordenador, en casa, con la DAW… Fui probando y al final como que cuajó, le empezó a gustar a la gente y ya decidí apostarlo todo a esto. Y hasta ahora.
¿Y cómo es que viniendo de un grupo de rock, y con esas referencias tan rockeras, acabas rebotando en la escena urbana madrileña?
Claro, yo empecé en Madrid en lo urbano, pero porque mis colegas eran Ralphie Choo, Tuiste y toda esta peña. Me juntaba con DRUMMIE, que es de Aranda también, y hacíamos toda esta movida, así que es lo que yo hacía. Ralphie estudia producción aquí en Madrid con DRUMMIE y así lo conocí. En esas no estaban ni en rusia-idk ellos. Ya después fue cuando ellos se empezaron a conocer con rusowsky, y poco más. Realmente era muy guay porque nadie sabía lo que estaba pasando en Madrid hasta que medio empezó a destacar la movida rusia-idk, y en poquísimo tiempo ya explotó todo. Y nosotros estábamos haciendo cosas simplemente por diversión, sin pensar en todo lo que iba a pasar. Yo en esta época estaba viviendo con Juan (se refiere a Ralphie) y empezaba a ver cómo su movida y la de rusowsky empezaban a crecer, así que al final me lo empecé también a tomar más en serio, porque veía que se podía. Y como a mí siempre me había tirado el rock, que es lo que me diferenciaba de ellos de alguna manera, cuando empecé a hacer “CHATO” decidí ir abriéndome a eso.
Este EP tiene un equipo mucho más cerrado y eso es más fácil controlarlo, pero ¿cómo consigues que toda esa gente que trabaja con códigos muy alejados del rock se ponga a hacer un disco como “CHATO”?
Porque al final el control de la DAW lo tengo yo. Pero, claro, luego por ejemplo al girarlo funciona completamente diferente, y haces otras dinámicas con la banda, que es lo que al final hace evolucionar realmente este EP. Al final convivo con la banda, son mis colegas ya, con ellos puedo además compartir unos gustos más rockeros, y todo el repertorio ha cambiado con ellos.
Es suspicaz por mi parte, pero ¿no ha sido como un timing demasiado perfecto lanzar el EP justo después de la colaboración con Carolina Durante en “Yo pensaba que me había tocado Dios”, que lo peta a niveles inimaginables y llega a colarse ahí arriba entre sus mayores hits, y de una colaboración también con la por entonces estrella pop número 1 de nuestro país, Aitana?
Hacer el EP ha sido natural, pero no te voy a engañar. Estábamos esperando a que Aitana lanzara “TRANKIS” para empezar a soltar canciones y poder maximizar el hype. Y funcionó. También dio la casualidad de que Spotify nos fichó para su programa RADAR 2025… Es que se han dado como una serie de cosas que han hecho que todo explote. Entiendo que desde fuera puede parecer superpreparado, pero realmente ha sido aprovechar al máximo cada oportunidad que se nos presentaba.
¿Te sientes más cómodo con estas canciones en el escenario?
Sí, de hecho el EP está muy hecho para el directo, porque sentía que el disco estaba funcionando muy bien pero a mí me seguía faltando algo con fuerza como para llenar un escenario grande. Son temas más experimentales, y está guay, puedo hacerlo y me gusta, pero prefiero cosas que funcionen mejor con una banda de rock, estructuras más reconocibles… Necesitaba palos de directo de “lololó”. Hemos incluido a dos personas más en la banda además, ahora somos seis… Todo pedía algo, sí, más grande. Siempre he dicho que mi referencia en ese sentido es Bruce Springsteen, esa especie de comunión colectiva con rock’n’roll.
¿Y cómo decides que St Woods va a ser uno de los productores del EP?
Pues lo conocí hace años porque vino a hacer una cosa a Aranda relacionada con el Sonorama y ya le había echado el ojo. Cuando coincidimos en una sesión de composición para Inazio, que estaba él de productor, le dije que nos juntábamos porque creía que tenía mucho sentido, porque él es un crack con ese sonido más pop-rock, y al final hicimos “VICTORIA”. Él pensaba que íbamos a hacer un tema megatrallero y al final hicimos el baladón (risas).
La más chill, la más lenta…
Y es la que mejor está funcionando. Siempre me pasa eso, tío: la gente piensa que soy un cebado rockero y luego lo que más me funciona suelen ser las canciones más cucas y más tristes.
El tiempo te dio la razón con “CHATO”, pero ¿no te dio miedo “dejar de molar” para alguna peña?
Yo creo que en la normalidad está la diferencia ahora mismo, tío.
En ese planteamiento está toda la escena de El Royale, como Roy Borland o Teo Planell, que es como la escisión orgánica de los rusia-idk y con los que tú estás también alineado. Están vinculados a una cosa más experimental, pero de repente su respuesta ha sido hacer discos orgánicos, clásicos…
Es que esas reacciones creo que son normales. También pasa en la política: cuando la izquierda está muy arriba, viene algo como la ultraderecha que busca equilibrarlo, y así. Cuando la electrónica y la experimentación están muy arriba aparecen bandas otra vez, se vuelve a lo sencillo, a los instrumentos… Y yo, por lo que sea, estoy en ese proceso.
También pienso en que detrás de eso puede estar el tema del que hablaba C. Tangana en la entrevista con Jordi Évole, que es que quizá en el repertorio urbano no hay posibilidad de trascendencia.
Es que en parte tiene razón.
Pero luego están “Fiebre” y “Antes de morirme”, que es suya...
Ya… Basándome en mis escuchas e intentando ser objetivo con lo que veo, creo que al final las canciones más sencillas, más calmadas, que se pueden tocar con la guitarra, la voz y el piano, son las que más facilidades tienen para trascender. Y en cierto sentido esas canciones que has dicho también participan de esa “fórmula”. El cerebro humano es kamikaze, le gusta el suicidio emocional. Al final a la canción a la que siempre vuelves de Nine Inch Nails es “Hurt”, y “Creep”, la de Radiohead.
Oye, y a la peña de El Royale, ¿cómo los conoces?
Buah, yo cuando estaba experimentando por Madrid me juntaba con todo el mundo y entre todas esas personas, ¡cómo coño no te vas a juntar con Roy Borland! El puto amo. Hicimos “TUSSI” y varias cosas más por entonces, para mi disco y más allá, y dejamos otras muchas porque es que se nos iba demasiado la olla (risas). Dejamos unas barbaridades, en plan letras megajartas… Yo tenía que entrar a currar a las siete, esto te lo puede corroborar él, y me iba a su casa hasta las tres de la mañana y me quedaba con él ahí haciendo canciones, haciendo el gilipollas y mamándome. No sé, soy muy curioso y me he querido juntar con todos, aprender de ellos, y he tenido la suerte de que me han respetado aunque no tuviera ni puta idea de música. Me han dejado estar ahí a su lado y mirarlos, ver cómo trabajaban y aprender mucho. Van a ser gigantes…
Es una generación muy guay. La selección española. Bueno, ¿y ahora qué?
Después de la primera Riviera voy a hacer la Ruta 66 diez días para buscar inspiración. Quiero ir a Nueva Orleans, donde nació Johnny Cash, donde vivió Elvis, Roy Orbison… Bucear en el origen de la música que me gusta, ver cómo es eso. Me voy con Cristian, mi mánager, y con un filmmaker en plan road trip, que habrá que sacar rédito de todo esto y además creo que nos ayuda Universal. Es que lo de la inspiración es una movida, porque yo ya ni me mamo ni me drogo como cuando tenía 22 años. O sea que tengo que encontrar otra manera de dar con anécdotas. ∎