Muerte al purismo. Foto: Mathieu Zazzo
Muerte al purismo. Foto: Mathieu Zazzo

Radar

Fcukers, en tierra de nadie

Shannon Wise y Jackson Walker Lewis se aburrieron del circuito indie neoyorquino y decidieron juntarse en 2022 para explorar la electrónica desde cero. Fcukers es un proyecto que mezcla house noventero, UK garage y pop experimental. Tras los seis temas de su EP “Baggy$$”, publicado en 2024, se han convertido en la cara pública del revival del indie sleaze: una banda que se mueve entre los clubes de techno y el pop alternativo, surfeando sobre el purismo de ambas escenas.

Antes de montar Fcukers, Shannon Wise y Jackson Walker Lewis venían de tocar en locales de Manhattan donde el indie se había convertido en algo dogmático: “Estaba harta de esa mierda”, comenta Shannon, “y no quería hacer dubstep, pero tampoco estancarme ahí”. Ambos, cada uno por su lado, decidieron que ya habían tenido suficiente: dejaron sus respectivas bandas –ella, The Shacks; él, Spud Cannon– y, por accidente, acabaron encontrándose en Nueva York. “Cuando conocí a Shanny pensé que iba a tener que convencerla de tener un grupo conmigo, diciéndole que probara la electrónica y todo eso, pero en realidad fue lo contrario”, afirma Jackson. “Sí, yo ya estaba en mi casa aprendiendo Logic, y no es que quisiera hacer dubstep, pero sí algo con ‘beats’”, responde ella, que afirma conocer a su compañero de banda porque “siempre estaba bailando delante de la mesa del DJ”.

En 2022 empezaron a experimentar juntos sin demasiadas expectativas, grabando maquetas que mezclaban house noventero, UK garage y melodías pop. Jackson le enseñó a Shannon una demo, ella dijo que sí y en menos de un año estaban tocando en Baby’s All Right, uno de los templos del underground neoyorquino. Su primer single, “Mothers”, llegó en 2023; el EP “Baggy$$”, un año más tarde. Lo firmaron con Technicolour, el sello más joven de Ninja Tune, y enseguida se convirtieron en el grupo de moda dentro del revival del indie sleaze: incluso hicieron un DJ set en la afterparty de Charli XCX en Coachella.

“Bon Bon”, el tema estrella del EP “Baggy$$”.

Como todas esas bandas que idealizan la época Tumblr, su sonido no es limpio, ni falta que hace: “Baggy$$” suena a Crystal Castles (un poco más) pasados de vueltas, en un mundo donde domina la pulcritud. Definido en ocasiones como un debut de poca ambición, quizá no haya descripción más acertada: para Fcukers el error es una cuestión de estética. “No es un sonido barato, es una elección”, dice Shannon. “Es sucio porque nos gusta así”. En palabras de Jackson: “Toda la música que amamos está un poco torcida. Eso es lo que la hace humana”.

Ambos habían crecido en el circuito indie de Nueva York, pero ya no se sentían parte de esa escena. Querían algo menos pendiente del discurso hegemónico y la electrónica apareció como una salida natural: Fcukers, en realidad, es un dúo formado a base del hartazgo. “Creo que, durante un tiempo, en nuestra escena indie de Nueva York a la gente no le importaba demasiado la música que estaba pasando allí. Siguen existiendo esas fiestas donde la gente finge que todo le da igual. Sin embargo, algo que me gusta mucho de la electrónica de aquí es que, a diferencia de otros lugares, como en Europa, todo el mundo quiere que el DJ lo haga bien. Todos quieren que la fiesta funcione. Nadie está ahí esperando que el DJ se equivoque. Lo único que queremos es una buena fiesta”, comenta Jackson.

Jackson Walker y Shannon Wise: pareja de club. Foto: McElroy
Jackson Walker y Shannon Wise: pareja de club. Foto: McElroy

Instalados entre dos mundos (el de las bandas y el de los clubes), Fcukers viven en una especie de limbo donde la autenticidad se mide de formas opuestas. En la escena indie, el valor está en conocer a todos los grupos del circuito; en la electrónica, en haber pinchado desde que tenías 14 o haber crecido escuchando techno berlinés. “Lo del purismo claro que existe un poco en ambos mundos”, reconoce Jackson. “Siempre hay quien dice ‘¿eres underground o no?’, ‘¿perteneces a esto o aquello?’. Pero, al final, todo eso son solo… palabras”. Esa falta de ortodoxia los ha convertido, paradójicamente, en una rara avis dentro de ambos circuitos. “Antes de que empezara Fcukers yo era DJ de noche: literalmente, pagué la mitad del alquiler así durante años”, añade él. “Pero, claro, como somos una banda, a veces en los festivales electrónicos te sientes un poco fuera de lugar”, interviene Shannon. “Sí”, continúa Jackson, “justo hablábamos de eso hace poco con Soulwax y ellos decían lo mismo, que ser una banda en medio de un festival electrónico a veces se siente raro, como si no encajaras del todo”. Esa sensación de extranjería, sin quererlo, es su identidad: Fcukers sobreviven justo ahí donde el purismo se disuelve y las etiquetas se mezclan.

Pese a ser unos recién llegados, entendieron rápido el modus operandi de su nueva escena. En un club nadie quiere saber tu historia, solo que el bajo golpee bien en el pecho. Su reciente nuevo single, “I Like It Like That”, producido por Kenny Beats, condensa toda esa transformación. La canción suena a los dos mil, pero también tiene un toque futurista: un himno de pop electrónico con alma de UK garage y cuerpo de soundsystem jamaicano. “En Nueva York todo el mundo intenta ser más guay que el resto”, cuenta Shannon. “Pero en Jamaica la gente solo quiere bailar”. Ella viaja allí siempre que puede. Dice que vuelve “caliente”, lista para entrar al estudio de grabación. La energía del dancehall atraviesa su música con la misma naturalidad con la que antes lo hacía el pop lo-fi. En el estudio de Kenny, en Los Ángeles, grabaron el álbum entero en dos semanas: “Él nos empujó a trabajar más rápido, más directos”, explica Jackson. “Y eso se sintió liberador”, asiente Shannon: “Quedamos con él pensando que íbamos a tomar un café para conocernos, y acabamos en su estudio grabando el primer día. Aprendí muchísimo. Me sacó de mi zona de confort, pero de una forma natural. Todo fluyó”.

“Play Me”, su penúltimo lanzamiento.

Su evolución ha sido meteórica: pasaron de tocar en salas pequeñas a abrir los conciertos de Tame Impala, Disclosure o Justice. También han pinchado en eventos de Celine o Louis Vuitton y todo sin perder la timidez que los caracteriza. Jackson, más reservado, sigue hablando como quien no termina de creerse la atención que reciben; Shannon, más suelta, responde con ironía y cierta lucidez sobre su papel en ese ecosistema de coolness que los ha convertido en iconos involuntarios. “Supongo que lo somos” –dice–, “pero lo hacemos sin querer”. En directo, Fcukers son una banda en el sentido más clásico: bajo, voz, batería y un DJ con vinilos. Pueden adaptarse a cualquier contexto: sonar en un festival electrónico o en una sala de rock sin traicionarse. “Nos gusta esa fricción”, dice Jackson. “No somos ni una banda ni un dúo de DJ. Somos algo intermedio. Yo de pequeño escuchaba el rap de los noventa. Mi hermano me enseñó a pinchar y eso es algo que va a estar siempre en mi ADN. Pero poder dar un concierto clásico también es guay”.

A su manera, Fcukers encarnan un tipo nuevo de artista neoyorquino menos cínico, más libre. No hay fe ciega en el circuito underground y tampoco necesidad de justificar sus referencias. Lo suyo es nostálgico y también moderno: “Siempre nos ha interesado combinar cosas del pasado y del futuro, intentar que convivan. Así que, aunque haya sonidos que puedan parecer antiguos, siempre intentamos que haya algo nuevo en cómo los usamos”. Quizá el más moderno sea al que menos le importa serlo. ∎

DJ set de Fcukers en Amnesia, Ibiza: Boiler Room (Live From Earth), el 19 de junio de 2025.
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