Universo intenso. Foto: Jonnie Chambers
Universo intenso. Foto: Jonnie Chambers

Entrevista

Hudson Mohawke, un rayo de sol

Un año después de la publicación de su tercer y bombástico LP, “Cry Sugar”, el siempre solicitado productor escocés llega este viernes al festival barcelonés MIRA para cerrar el escenario The Ground By DICE con un set mano a mano junto con Nikki Nair. Lo pillamos en un tren camino a Leeds, justo antes de actuar hoy jueves en Glasgow, su ciudad natal. Ross Birchard responde tranquilo y relajado, reflejo de una nueva etapa que lo ha llevado de la oscuridad a la luz, tanto física como metafóricamente.

Lo ha contado él mismo varias veces en muchas entrevistas: la vida nocturna, el éxito y especialmente el alcohol lo estaban matando y tuvo que dar un giro a su vida –rehabilitación incluida– para poder seguir haciendo lo que más le gusta. Lógico, teniendo en cuenta que desde muy joven llamó la atención de la industria y los grandes nombres del hip hop americano –como Kanye West o Drake– por sus beats hinchados de clembuterol y de sonido apabullante.

Por suerte, Hudson Mohawke se dio cuenta a tiempo y dejó Londres para mudarse a la soleada California, donde ha recuperado el placer de hacer música, esta vez con los rayos de luz entrando directamente por la ventana. Embarcado de nuevo en varios frentes y colaborando con artistas de diferentes estilos y universos creativos, Ross ya no es el chaval problemático ni tampoco el entrevistado complicado y monosilábico que solía ser; más bien todo lo contrario.

Hudson Mohawke & Nikki Nair: “Long Ago”, de su EP conjunto “Set The Roof” (Warp, 2023).
¿Qué sensaciones tienes a solo un día de volver a tu ciudad natal?

Estoy con muchas ganas de que llegue el momento, seguro que será divertido y especial. Es un set mano a mano con Nikki Nair en un sitio llamado SWG3, suele haber muy buenos conciertos por ahí.

Al MIRA barcelonés también vienes con él para cerrar el festival.

Hemos hecho ya un par de back to back antes, pero estos dos serán los primeros de la nueva gira. Muchas ganas de empezar ya y ver cómo reacciona el público.

Habéis colaborado bastante últimamente. De hecho, vuestro EP conjunto “Set The Roof” es tu última publicación oficial.

Sí, me gusta mucho trabajar con él en el estudio, y también pinchar juntos. Es de las pocas personas con las que me siento realmente a gusto colaborando. Desde que estoy en Estados Unidos he intentado trabajar con algunos productores americanos y no ha ido del todo bien; en cambio con él ha fluido mucho desde el principio. Con los vocalistas me entiendo mejor…

Y con los productores, ¿por qué no?

No sé, me parece mucho más difícil. Cuando funciona bien es fantástico, como con Lunice en el proyecto TNGHT, por ejemplo, o con Nikki. Pero muchas otras veces no funciona en absoluto, es algo que quizá la gente no sabe y que suele pasar muy a menudo. No te diré nombres (se ríe), pero es así. Creo que muchos productores de electrónica están demasiado acostumbrados a trabajar solos y les cuesta adaptarse a las ideas de otros.

Has declarado en alguna ocasión que cuando te mudaste a Los Ángeles hace seis o siete años te costó bastante adaptarte a la ciudad. ¿Cómo lo llevas ahora?

Ahora estoy realmente encantado. Me gusta trabajar allí, es un buen sitio para un productor, hay muchos vocalistas con los que colaborar. El nivel artístico es muy alto. Y estoy disfrutando mucho de estar en un sitio mucho más soleado y abierto que Londres, donde pasé los últimos diez años de mi vida. La atmósfera es muy distinta, la gente suele estar de mejor humor, por el clima. Pero eso no quiere decir que no eche de menos Europa. De hecho intento venir siempre que puedo. Echo de menos también al público europeo, mucho más acostumbrado a la electrónica y la dance music que el público americano; en Estados Unidos no existe la tradición que hay en Europa.

“Cuando funciona bien es fantástico, como con Lunice en el proyecto TNGHT, por ejemplo, o con Nikki. Pero muchas otras veces no funciona en absoluto... No te diré nombres (se ríe), pero es así. Creo que muchos productores de electrónica están demasiado acostumbrados a trabajar solos y les cuesta adaptarse a las ideas de otros”

Pero quizá eso puede ser una ventaja, al haber más margen para experimentar y probar cosas nuevas.

Sí, eso es cierto. Son sitios diferentes, no quiero decir que uno sea mejor que el otro, solo que cambia la percepción de la música y del público. En Los Ángeles, por ejemplo, no han tenido apenas buenos clubes hasta hace poco; justo ahora empiezan a aparecer algunos más. Sí que hay algo distinto entre los dos sitios que he notado mucho: en Londres la gente es más reticente a compartir ideas y a colaborar, hay una actitud de pensar “somos los mejores, no necesitamos a nadie” que me estaba empezando a molestar; en cambio, en Los Ángeles todo el mundo es más abierto y comparte sin problemas su manera de trabajar, se muestra con mucha más naturalidad.

¿El hecho de moverse de un sitio oscuro a uno soleado ha condicionado también tu música de forma directa?

No sabría decirte. Puede ser. Quizá lo más importante, más que el sol, sea el hecho de dejar el alcohol y estar sobrio. Eso sí ha cambiado mi manera de trabajar y, por ende, mi música. Antes de eso tenía bastantes problemas con ese tema; no iba al estudio si no pensaba que iba a hacer algo realmente extraordinario, por ejemplo, y en realidad no estaba disfrutando haciendo música, lo cual creo que se percibía en el resultado final.

Ahora estás disfrutando de nuevo, pues…

Sí. Totalmente. Los dos últimos años de estar en Londres hice muchos shows, demasiados seguramente, y sentía mucha presión. Ahora no siento esa presión, puedo hacer la música que quiero sin pensar en quién la va escuchar o cómo va a funcionar en un club o un festival. Por otro lado, me he dado cuenta de que cuando he tenido más éxito siempre ha sido de forma casual o accidental, no porque lo buscara. Así que ahora vuelvo a hacer música para mí, no para los demás, y me siento más liberado.

Totalmente liberado. Foto: Jonnie Chambers
Totalmente liberado. Foto: Jonnie Chambers
¿Cuál es tu percepción y tu sentimiento respecto a Estados Unidos como país? Me refiero a cuestiones sociales y políticas, su papel en los conflictos internacionales, etc. ¿Es algo que te incumbe de alguna manera o no le das importancia?

Sí, me incumbe y me preocupa. Mi padre es americano, así que yo soy medio americano. No es nuevo para mí. Pero es cierto que en California siento que el estado mental y la actitud respecto a las cuestiones sociales están bastante en sintonía con Europa. Percibo una tendencia más de izquierdas, por decirlo de alguna manera. Estados Unidos es un sitio tan enorme que es imposible analizarlo como un todo; tiene más sentido si lo ves como un conjunto de países que son bastante diferentes entre sí. Hay cosas que me incomodan, por supuesto. Pero también las había en Reino Unido.

¿Con quién sueles salir por la ciudad? ¿Tienes relación con otros músicos?

Paso mucho tiempo con mi novia. Y, sí, tengo algunos amigos con los que suelo compartir muchos momentos. Uno de ellos es Dave Sitek, de TV On The Radio. A él le encanta hacer barbacoas, así que solemos juntarnos en su casa con esa excusa, casi no hablamos de música. También veo a menudo a Totally Enormous Extinct Dinosaurs. Y a Egon, quien solía llevar Stones Throw (se refiere al sello underground de rap y sonidos aledaños); somos muy buenos amigos.

¿Y con Tiga? Hemos hablado de Lunice y de Nikki Nair, y él es otro de los músicos con los que colaboras más estrechamente.

Sí, nos vemos bastante a menudo también, siempre que podemos. Hace un par de semanas coincidimos en Miami, por ejemplo. Él vive en Montreal, pero ha pasado épocas en California para poder trabajar juntos en mi estudio. Tenemos un álbum entero ya a punto; saldrá en diciembre. Es un disco bastante diferente a lo que solemos hacer por separado, mucho más ensoñador y emocional, menos orientado a la pista, más experimental. Tengo mucha curiosidad por ver cómo lo recibirá la gente, creo que muchos se van a sorprender.

Tiga, Lunice, Nikki… son todo hombres. ¿Sueles colaborar también con mujeres?

Sí. Mira, justo hace unos días hicimos algo con Eartheater, salió algo interesante de ahí. Creo que es fantástica. También con Karyyn, la cantante armenia; está a punto de salir un álbum suyo que he producido casi entero. Y también con George Riley, con la que he hecho algunos temas. Alguno ha salido ya, creo.

¿Sigues trabajando con estrellas del rap? ¿Qué queda de los días con Kanye y Drake?

Algo hago, a veces. Participé un poco en el disco nuevo de Travis Scott. Pero hace tiempo que ese mundo me interesa menos. Me parece que los discos de rap actuales son más predecibles, sabes qué va a suceder en cada momento. No hay riesgos. Alguien como Kanye, por ejemplo, corría riesgos. No estoy nada de acuerdo con sus declaraciones y actitudes desde hace un tiempo, pero era de los pocos que no tenía miedo de probar cosas nuevas.

Tu último álbum, “Cry Sugar”, salió ahora hace un año. ¿Cómo lo ves ahora que ha pasado el tiempo, cuáles son tus sensaciones con él?

Estoy bastante contento de cómo quedó. Hice el disco que quería hacer, lo cual es básicamente todo lo que puedo esperar: hacer un disco con el que sentirme satisfecho. Lo que sucede después de publicarlo escapa a mi control. Ahora que vuelvo a hacer shows, me gusta comprobar cómo el público se sabe las canciones, eso es bonito. Con “Lantern”, de 2015, no siento lo mismo. Quizá porque lo hice en un momento muy diferente de mi vida, más oscuro, mucho más estresante. 

“Me parece que los discos de rap actuales son más predecibles, sabes qué va a suceder en cada momento. No hay riesgos. Alguien como Kanye, por ejemplo, corría riesgos. No estoy nada de acuerdo con sus declaraciones y actitudes desde hace un tiempo, pero era de los pocos que no tenía miedo de probar cosas nuevas”

“Lantern” es un disco de Londres y “Cry Sugar” es un disco californiano…

Sí, cierto. No lo había pensado, pero así es. Para mí, los discos son importantes no tanto por si han funcionado bien a nivel comercial, sino por cómo me sentía en el momento de hacerlos, si era feliz en el proceso o no. Y con “Cry Sugar” lo fui.

Tengo que confesarte que, personalmente, siempre me siento un poco abrumado por la cantidad de sonidos y capas que hay en tus temas.

(Ríe). Creo que no estás solo en esto, le pasa a mucha gente…

¿Crees que con el tiempo la tendencia natural quizá sea la de quitar elementos en lugar de añadir?

Es curioso que digas eso, porque precisamente con “Lantern” esa era la idea, hacer las cosas más simples. Y fíjate que hay varios temas en ese disco que no me acaban de gustar. Básicamente, mi música favorita suele ser muy intensa. No me interesa la música que está hecha para estar en segundo término, necesito que me afecte físicamente, que me sorprenda o capte mi atención.

¿Puede ser que tenga que ver con la poca atención que tenemos todos los que hemos crecido con YouTube y las redes sociales?

Sí, sin duda. Al menos en mi caso, seguro. Y es algo que va a más con TikTok. Antes la media de una canción pop era de tres minutos y medio; ahora es de dos minutos y medio, o menos incluso. El cambio es tremendo.

¿Puedes mencionar algún disco en esa línea que mencionamos antes de música intensa que te gusta? Para hacernos una idea…

Sí, a ver… de los más recientes, por ejemplo, me encantan black midi, que son superintensos. Me gustó mucho también el disco de Jockstrap, muy sorprendente. O el de Yves Tumor, con montones de capas y mucho caos. Esa es la música que me interesa. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados