Sí, eso es cierto. Son sitios diferentes, no quiero decir que uno sea mejor que el otro, solo que cambia la percepción de la música y del público. En Los Ángeles, por ejemplo, no han tenido apenas buenos clubes hasta hace poco; justo ahora empiezan a aparecer algunos más. Sí que hay algo distinto entre los dos sitios que he notado mucho: en Londres la gente es más reticente a compartir ideas y a colaborar, hay una actitud de pensar
“somos los mejores, no necesitamos a nadie” que me estaba empezando a molestar; en cambio, en Los Ángeles todo el mundo es más abierto y comparte sin problemas su manera de trabajar, se muestra con mucha más naturalidad.
No sabría decirte. Puede ser. Quizá lo más importante, más que el sol, sea el hecho de dejar el alcohol y estar sobrio. Eso sí ha cambiado mi manera de trabajar y, por ende, mi música. Antes de eso tenía bastantes problemas con ese tema; no iba al estudio si no pensaba que iba a hacer algo realmente extraordinario, por ejemplo, y en realidad no estaba disfrutando haciendo música, lo cual creo que se percibía en el resultado final.
Sí. Totalmente. Los dos últimos años de estar en Londres hice muchos shows, demasiados seguramente, y sentía mucha presión. Ahora no siento esa presión, puedo hacer la música que quiero sin pensar en quién la va escuchar o cómo va a funcionar en un club o un festival. Por otro lado, me he dado cuenta de que cuando he tenido más éxito siempre ha sido de forma casual o accidental, no porque lo buscara. Así que ahora vuelvo a hacer música para mí, no para los demás, y me siento más liberado.