Si Enrique Morente (1942-2010) y los hermanos Carmona se hubieran ido de parranda garrapatera con Robert Bell y James “J.T.” Taylor (Kool & The Gang) a ponerse finos, no sé, al estudio de grabación de Jungle, el super-mix-cóctel de sonidos que-te-flipas-niño se parecería mucho a La Plazuela. Después de llamar la atención con sus primeros EPs, el dúo formado por Manuel Hidalgo “El Indio” y Luis Abril “El Nitro”, ambos granadinos de 1998, se escurrió como un chisme sexual de oficina en los oídos nacionales con “Roneo Funk Club” (Universal, 2023). Un artefacto alquímico donde la ronca armonía de los agudos que catapultaron al Delinqüente Migue Benítez (1983-2004) a los astros de leyenda bailaba al son de un groove al más puro rollo Silk Sonic. El contenido de las letras era honesto. Callejero. Un perfume que olía a su Granada natal. A sus plazas, donde los farolillos de colores, a la manera de una cazadora reversible, mutaban en refulgentes bolas de discoteca.
Casi tres años después, a finales del pasado ejercicio, volvieron con un ritual musical que sigue flirteando con lo genial. Su nuevo álbum, “Lugar Nº0 (D.L.Y)” (Universal, 2025), conserva el tutifruti bien alineado y el tembleque de rodillas que pide partir la pista de baile. Pero... en este nuevo trabajo se destila una madurez narrativa propia de quien se ha deshecho de los granos pubescentes y se asoma peligrosamente al primer apunte canoso en el escroto. No predican una mortecina nostalgia anticipada, ni se ponen dramáticos sonándose los mocos con las faldas de las canciones, ¡gracias a Camarón! Más bien diría que la mirada, fregada por su traslado a Madrid y su “nueva” vida a bordo de la tartana de la industria musical española, les ha dado los tortazos necesarios para ahondar en sus esquirlas y en las de la estrepitosamente ombliguista sociedad que nos encañona.
En la creación de un disco, solo una luciferina epifanía tan cruel como esclarecedora puede empujarte a añadir dos piezas como “Nº0”, un poema de verso libre, y “D.L.Y”, una confesión enviada por mensaje de audio. Es una prueba de que la cosecha está cediendo a los sabrosos taninos durante la fermentación. La música también va de cepillarse convenciones y señalar con el dedo las dinámicas mortecinas que nos rodean. Eso sí, sin moralismos. Sin salivazos altisonantes o charcas resbalando por las comisuras. Algo francamente jodido que, para gusto de todos, La Plazuela ha logrado. En mayo tocarán en Barcelona (8) y Granada (15). En junio actuarán en el Mallorca Live Festival de Mallorca (12) y el Icónica Santa Lucía Fest de Sevilla (21). En julio pasarán por el festival MUVE de Úbeda (11) y Valencia (18). En agosto, turno para el Cabaret Festival de Algeciras (1), Conil de la Frontera (8) y el festival Marenostrum de Fuengirola (22). Además, tienen otras citas importantes en su agenda, como el festival Vive Latino de Zaragoza el 5 de septiembre, su paso por Ciudad de México el 16 de octubre y el concierto en el Movistar Arena de Madrid el 27 de noviembre.
Bueno, el disco ya lleva un tiempo rulando, mejor tarde que nunca esta entrevista, ¿no?
El Nitro: No llegas nada tarde. De hecho, el sentido de una entrevista es una vez que el disco ya está en la calle. Antes es un poco raro, porque no sé si la persona que entrevista o el público saben qué emociones genera realmente.
El Indio: Sí, además, nuestro disco no es un disco de momento. Está pensado para escucharlo despacio, para sentirlo. Nos está dando nuestra propia lección, enseñándonos que no fue hecho para la prisa ni para el hype de la industria.
Después de este paroncillo, ¿cómo habéis percibido la reacción del público y del sector?
El Indio: Bueno, estamos intentando entender qué ha pasado con este año de parón. En redes y entrevistas se nota que no hemos estado tan presentes, y eso afecta un poco. Hablando sinceramente, no sé si el éxito ahora se mide por entradas, escuchas o movimiento en redes. Pensaba que habría más actividad en el momento de la salida, pero creo que es normal: cuando un artista desaparece, la gente pierde un poco la conexión. Habrá que recuperarla, porque todo se mueve según quién está en el foco.
¿Ha cambiado vuestra manera de medir el éxito con este disco? ¿Os importa más la aprobación de otros músicos, de la familia, del público?
El Nitro: Tampoco sabemos muy bien de quién necesitamos la aprobación. Hablo de aprobación, sí, pero también de sentir que a nuestra familia, amigos o colegas músicos les gusta nuestro trabajo. Eso ya nos llena bastante.
El Indio: Exacto, no necesitamos la aprobación masiva. Lo que sí nos importa es que nuestra música llegue a quien tiene que llegar, y que lo haga de manera sincera. La reacción de quienes apreciamos ya es suficiente para sentir que vamos por buen camino.
Respecto a la creación del disco, ¿qué diferencias principales existen con vuestro anterior trabajo y cómo influyó el proceso creativo y los músicos que habéis incorporado?
El Indio: Ha sido un proceso mucho más musical que con “Roneo…”. Han intervenido más músicos, se ha dado más importancia a armonías, arreglos e instrumentos con los que no habíamos trabajado antes. Eso marca una gran diferencia.
El Nitro: Lo hemos hecho casi todo nosotros a nivel de producción, con Antonio Puga y Álvaro Arellano. Es un disco mucho más pausado, hecho con tiempo, pensando en nuestra dedicación total. Con el anterior no tuvimos esa calma. Ha sido un proceso largo, de pararse, de probar y probar. Cada instrumento, cada ritmo, cada arreglo ha salido de experimentar y dejar que la música nos guíe, no de planearlo todo. Eso le da vida, imprevisibilidad, un aire juguetón que nos encanta.
Hay mucha diversidad de géneros en el LP: jazz, salsa, ritmos latinos y vuestro particular funk-flamenco. ¿Cómo surgió esta mezcla y hasta qué punto fue planificación versus intuición?
El Indio: Nosotros nunca lo hacemos por plan. Son géneros que escuchamos, nos gustan, y al componer la propia música te va dando pie a lo que encaja. Por ejemplo, un año escuchando salsa nos llevó a incorporar congas y percusiones de músicos de Cuba y Perú. No es forzado, la melodía principal ya llevaba ese camino, y nosotros solo lo acompañamos con lo que sentimos.
El Nitro: Sí, es instinto y prueba. La producción sale de experimentar, de ver qué pega, qué vibra bien, qué suena natural. No planeamos que un tema sea de jazz, otro de salsa, es más que la música nos habla y nosotros respondemos.
Con todo lo que habéis hablado de experiencia, madurez y tiempo, ¿cómo ha afectado vuestra edad y la evolución personal al proceso creativo y a la forma de vivir la música?
El Indio: Cada proyecto te exige tiempo. Desde los primeros temas hasta hoy han pasado seis años, y solo tenemos dos discos. Se aprende a valorar el proceso, la constancia, y a lidiar con lo que pasa en tu entorno mientras estás creando.
¿Cómo os veis en relación con el público y la escena musical de Madrid ya que ninguno sois de aquí, y cómo influye eso en vuestro trabajo?
El Nitro: Aquí no entra nada que no sea de Madrid, pero sí se siente la movida madrileña y las dinámicas que pasan alrededor. Reflexiono mucho si esto es lo que quiero para mi proyecto, porque escucho toda mi vida música de otras ciudades y tengo referentes que nunca vivieron en Madrid.
El Indio: Sí, se nota el contraste entre nuestra esencia y la escena local. A veces te hace replantearte dónde encajas, cómo trasladar tu identidad a otro lugar y cómo mantener tu autenticidad sin perder lo que eres. ∎