Un paso adelante. Foto: Alfredo Arias
Un paso adelante. Foto: Alfredo Arias

Entrevista

La Plazuela: “Lo importante es no perderse a uno mismo”

Debutaron en 2023 con “Roneo Funk Club”, un primer largo donde el funk-flamenco se sostenía sobre grooves sonoros y una producción intuitiva, pero con pulso claro. Ahora, con “Lugar Nº0 (D.L.Y)”, pisan distinto: tempos más abiertos, más aire entre instrumentos, arreglos orgánicos y dos piezas habladas que rompen la narrativa. La Plazuela ya no es una irrupción, sino una promesa que, Camarón mediante, seguirá sorprendiéndonos.

Si Enrique Morente (1942-2010) y los hermanos Carmona se hubieran ido de parranda garrapatera con Robert Bell y James “J.T.” Taylor (Kool & The Gang) a ponerse finos, no sé, al estudio de grabación de Jungle, el super-mix-cóctel de sonidos que-te-flipas-niño se parecería mucho a La Plazuela. Después de llamar la atención con sus primeros EPs, el dúo formado por Manuel Hidalgo “El Indio” y Luis Abril “El Nitro”, ambos granadinos de 1998, se escurrió como un chisme sexual de oficina en los oídos nacionales con “Roneo Funk Club” (Universal, 2023). Un artefacto alquímico donde la ronca armonía de los agudos que catapultaron al Delinqüente Migue Benítez (1983-2004) a los astros de leyenda bailaba al son de un groove al más puro rollo Silk Sonic. El contenido de las letras era honesto. Callejero. Un perfume que olía a su Granada natal. A sus plazas, donde los farolillos de colores, a la manera de una cazadora reversible, mutaban en refulgentes bolas de discoteca.

Casi tres años después, a finales del pasado ejercicio, volvieron con un ritual musical que sigue flirteando con lo genial. Su nuevo álbum, “Lugar Nº0 (D.L.Y)” (Universal, 2025), conserva el tutifruti bien alineado y el tembleque de rodillas que pide partir la pista de baile. Pero... en este nuevo trabajo se destila una madurez narrativa propia de quien se ha deshecho de los granos pubescentes y se asoma peligrosamente al primer apunte canoso en el escroto. No predican una mortecina nostalgia anticipada, ni se ponen dramáticos sonándose los mocos con las faldas de las canciones, ¡gracias a Camarón! Más bien diría que la mirada, fregada por su traslado a Madrid y su “nueva” vida a bordo de la tartana de la industria musical española, les ha dado los tortazos necesarios para ahondar en sus esquirlas y en las de la estrepitosamente ombliguista sociedad que nos encañona.

En la creación de un disco, solo una luciferina epifanía tan cruel como esclarecedora puede empujarte a añadir dos piezas como “Nº0”, un poema de verso libre, y “D.L.Y”, una confesión enviada por mensaje de audio. Es una prueba de que la cosecha está cediendo a los sabrosos taninos durante la fermentación. La música también va de cepillarse convenciones y señalar con el dedo las dinámicas mortecinas que nos rodean. Eso sí, sin moralismos. Sin salivazos altisonantes o charcas resbalando por las comisuras. Algo francamente jodido que, para gusto de todos, La Plazuela ha logrado. En mayo tocarán en Barcelona (8) y Granada (15). En junio actuarán en el Mallorca Live Festival de Mallorca (12) y el Icónica Santa Lucía Fest de Sevilla (21). En julio pasarán por el festival MUVE de Úbeda (11) y Valencia (18). En agosto, turno para el Cabaret Festival de Algeciras (1), Conil de la Frontera (8) y el festival Marenostrum de Fuengirola (22). Además, tienen otras citas importantes en su agenda, como el festival Vive Latino de Zaragoza el 5 de septiembre, su paso por Ciudad de México el 16 de octubre y el concierto en el Movistar Arena de Madrid el 27 de noviembre.

“La cara de Dios”, clip dirigido por La Plazuela.

Bueno, el disco ya lleva un tiempo rulando, mejor tarde que nunca esta entrevista, ¿no?

El Nitro: No llegas nada tarde. De hecho, el sentido de una entrevista es una vez que el disco ya está en la calle. Antes es un poco raro, porque no sé si la persona que entrevista o el público saben qué emociones genera realmente.

El Indio: Sí, además, nuestro disco no es un disco de momento. Está pensado para escucharlo despacio, para sentirlo. Nos está dando nuestra propia lección, enseñándonos que no fue hecho para la prisa ni para el hype de la industria.

Después de este paroncillo, ¿cómo habéis percibido la reacción del público y del sector?

El Indio: Bueno, estamos intentando entender qué ha pasado con este año de parón. En redes y entrevistas se nota que no hemos estado tan presentes, y eso afecta un poco. Hablando sinceramente, no sé si el éxito ahora se mide por entradas, escuchas o movimiento en redes. Pensaba que habría más actividad en el momento de la salida, pero creo que es normal: cuando un artista desaparece, la gente pierde un poco la conexión. Habrá que recuperarla, porque todo se mueve según quién está en el foco.

¿Ha cambiado vuestra manera de medir el éxito con este disco? ¿Os importa más la aprobación de otros músicos, de la familia, del público?

El Nitro: Tampoco sabemos muy bien de quién necesitamos la aprobación. Hablo de aprobación, sí, pero también de sentir que a nuestra familia, amigos o colegas músicos les gusta nuestro trabajo. Eso ya nos llena bastante.

El Indio: Exacto, no necesitamos la aprobación masiva. Lo que sí nos importa es que nuestra música llegue a quien tiene que llegar, y que lo haga de manera sincera. La reacción de quienes apreciamos ya es suficiente para sentir que vamos por buen camino.

“Tampoco sabemos muy bien de quién necesitamos la aprobación. Hablo de aprobación, sí, pero también de sentir que a nuestra familia, amigos o colegas músicos les gusta nuestro trabajo. Eso ya nos llena bastante”

Luis Abril “El Nitro”

Respecto a la creación del disco, ¿qué diferencias principales existen con vuestro anterior trabajo y cómo influyó el proceso creativo y los músicos que habéis incorporado?

El Indio: Ha sido un proceso mucho más musical que con “Roneo…”. Han intervenido más músicos, se ha dado más importancia a armonías, arreglos e instrumentos con los que no habíamos trabajado antes. Eso marca una gran diferencia.

El Nitro: Lo hemos hecho casi todo nosotros a nivel de producción, con Antonio Puga y Álvaro Arellano. Es un disco mucho más pausado, hecho con tiempo, pensando en nuestra dedicación total. Con el anterior no tuvimos esa calma. Ha sido un proceso largo, de pararse, de probar y probar. Cada instrumento, cada ritmo, cada arreglo ha salido de experimentar y dejar que la música nos guíe, no de planearlo todo. Eso le da vida, imprevisibilidad, un aire juguetón que nos encanta.

Hay mucha diversidad de géneros en el LP: jazz, salsa, ritmos latinos y vuestro particular funk-flamenco. ¿Cómo surgió esta mezcla y hasta qué punto fue planificación versus intuición?

El Indio: Nosotros nunca lo hacemos por plan. Son géneros que escuchamos, nos gustan, y al componer la propia música te va dando pie a lo que encaja. Por ejemplo, un año escuchando salsa nos llevó a incorporar congas y percusiones de músicos de Cuba y Perú. No es forzado, la melodía principal ya llevaba ese camino, y nosotros solo lo acompañamos con lo que sentimos.

El Nitro: Sí, es instinto y prueba. La producción sale de experimentar, de ver qué pega, qué vibra bien, qué suena natural. No planeamos que un tema sea de jazz, otro de salsa, es más que la música nos habla y nosotros respondemos.

Rodeos flamencos. Foto: Alfredo Arias
Rodeos flamencos. Foto: Alfredo Arias
El poema inicial, en “Nº0” –“Para un segundo, nuestro tiempo ya no es nuestro...”– tiene una carga reflexiva importante sobre la aceleración, el consumismo y esa grimosa necesidad posmoderna de desecharlo todo a la mínima. ¿De dónde surgió esa inspiración y cómo se integró en el disco?

El Nitro: Lo escribimos con nuestro amigo Rodri, DJ y periodista, a partir de conversaciones y reflexiones que ya teníamos. Él supo captar todas nuestras ideas y transformarlas en un texto que funciona muy bien, sin sonar a lección ni a pollavieja. La inspiración viene de nuestra vida, de Madrid, de la música y de darse cuenta de cómo funciona todo a nuestro alrededor.

Hablando de escenarios y público, ¿cómo os sentís frente a grandes multitudes y qué papel juega el escenario en vuestra relación con la música?

El Indio: El escenario es como un templo para mí, igual que el estudio. Desde pequeño veía conciertos en Granada y pensaba: “Yo voy a estar ahí algún día”. Es un lugar donde pasan las cosas que quieres mostrar, un sitio de respeto, no de idolatría.

El Nitro: Yo lo siento parecido. Lo importante es estar conectado, aunque estés más cómodo o menos; cada uno tiene su forma de vivirlo.

Vuestra música refleja raíces, tradición y la influencia de distintos géneros. ¿Qué importancia dais a respetar el origen de lo que escucháis y reproducís?

El Indio: El que lo hace por moda se cae solo. Las modas duran poco. Quien se ha aficionado al flamenco o a otro género se nota en su proyecto, aunque no siga la estructura clásica. Se percibe la autenticidad.

El Nitro: Vivimos en la superficialidad, donde todo es estético, fotos, redes… Se pierde el contexto real de la música. Respetar de dónde viene algo es importante; si no lo haces, queda todo más plano, más vacío.

“El escenario es como un templo para mí, igual que el estudio. Desde pequeño veía conciertos en Granada y pensaba: ‘Yo voy a estar ahí algún día’. Es un lugar donde pasan las cosas que quieres mostrar, un sitio de respeto, no de idolatría”

Manuel Hidalgo “El Indio”

En relación con el viejo debate de C. Tangana y Yung Beef sobre cambiar la industria desde dentro o desde fuera, ¿qué opináis sobre atacar la industria desde la marginalidad versus integrarse en ella para transformarla?

El Indio: Se puede hacer de las dos formas. Cuando vi ese debate, entendí que ambos tenían razón. Como artista, intenta hacerlo desde dentro o desde fuera, pero hazlo.

El Nitro: El objetivo es lograrlo, sí. Cuanto más tiempo pasa, entiendo más la postura de Yung Beef: la música es una empresa, con contradicciones constantes. Si quieres cambiar algo, tienes que decidir cómo jugar ese juego sin perder tu esencia.

El Indio: Eso sí, hay que contextualizarlo: ese debate era sobre un tipo de escena urbana concreta, no se puede extrapolar a todos los géneros o bandas. Cada sector de la industria tiene sus reglas, y no todo funciona igual.

En vuestro disco hay canciones muy personales y reflexivas. Por ejemplo, ¿qué hay detrás de “Este juego”?

El Nitro: Era un momento de parar en seco. Me fui quince días a una casa frente al mar con mi perro. Intentaba desconectar, pero acabé borracho todo el día y un poco perdido. Fue un choque brutal: quieres frenar, pero la intensidad de tu propia mente sigue ahí. Al final, aceptarlo es parte del proceso: voy a seguir siendo intenso y obsesivo, aunque cambien los escenarios.

Luis Abril “El Nitro” y Manuel Hidalgo “El Indio”. Foto: Alfredo Arias
Luis Abril “El Nitro” y Manuel Hidalgo “El Indio”. Foto: Alfredo Arias
Las letras también incluyen referencias personales y culturales, como el audio de “D.L.Y”. ¿Cómo surgió esa conexión y qué significa para el disco?

El Indio: Mi amiga Erra, de Alemania, me mandó ese audio tras una conversación profunda sobre nuestra incertidumbre en la música. Hablaba de no perderse a uno mismo, y encajó perfecto con la temática del disco, con el mensaje de mantenerse fiel a tus principios y emociones.

El Nitro: Sí, y nos gustó que cerrara con un mensaje claro: “Lo importante es no perderse a uno mismo”. Ese concepto conecta con todo lo que queríamos transmitir, con las letras, con el ritmo del disco, con la idea de ir despacio y sentir cada cosa como debe ser.

En relación con la espiritualidad y Dios, ¿cómo influye vuestra educación y la vida personal en las letras y en vuestra visión del mundo?

El Indio: Venimos de colegios de monjas y nos alejamos de la religión por la hipocresía que percibimos. Ahora intento reconectar con lo espiritual de manera personal, no religiosa, entendiendo qué significa para mí y cómo influye en mi vida.

El Nitro: Mi abuela me enseña mucho sobre fe, con actos sencillos como rezar de madrugada, bendecir la comida. Es un ejemplo de propósito, de conciencia del momento, y eso me parece muy valioso. Pero sí criticamos el negocio que hay detrás de la fe cuando se convierte en norma, no en práctica personal.

“Venimos de colegios de monjas y nos alejamos de la religión por la hipocresía que percibimos. Ahora intento reconectar con lo espiritual de manera personal, no religiosa, entendiendo qué significa para mí y cómo influye en mi vida”

Manuel Hidalgo “El Indio”

Con todo lo que habéis hablado de experiencia, madurez y tiempo, ¿cómo ha afectado vuestra edad y la evolución personal al proceso creativo y a la forma de vivir la música?

El Indio: Cada proyecto te exige tiempo. Desde los primeros temas hasta hoy han pasado seis años, y solo tenemos dos discos. Se aprende a valorar el proceso, la constancia, y a lidiar con lo que pasa en tu entorno mientras estás creando.

¿Cómo os veis en relación con el público y la escena musical de Madrid ya que ninguno sois de aquí, y cómo influye eso en vuestro trabajo?

El Nitro: Aquí no entra nada que no sea de Madrid, pero sí se siente la movida madrileña y las dinámicas que pasan alrededor. Reflexiono mucho si esto es lo que quiero para mi proyecto, porque escucho toda mi vida música de otras ciudades y tengo referentes que nunca vivieron en Madrid.

El Indio: Sí, se nota el contraste entre nuestra esencia y la escena local. A veces te hace replantearte dónde encajas, cómo trasladar tu identidad a otro lugar y cómo mantener tu autenticidad sin perder lo que eres. ∎

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