En su nave (espacial) de funk sintetizado. Foto: Sergi Paramès
En su nave (espacial) de funk sintetizado. Foto: Sergi Paramès

Entrevista

Plaid: presente bailable, futuro incierto

Más de veinticinco años después de “Not For Threes”, Andy Turner y Ed Handley siguen a lo suyo: componiendo y grabando temas de IDM cósmica con toques de funk sintético e inventando melodías perfectas para combatir el malestar pos-Brexit y pospandemia. Pero que su música sea lúdica y en su corazón lata el escapismo del pop no impide que se muestren rotundos y preocupados por el futuro que nos espera a corto plazo.

“Venimos de Zaragoza, donde el sonido fue realmente brillante y las imágenes se veían imponentes; y ayer tocamos en Madrid, donde hubo ‘sold out’. La respuesta del público ha sido excelente hasta ahora. Aunque es verdad que en auditorios no se puede bailar y el show del nuevo disco lo pide. Esta noche lo comprobaréis”. Y sí, lo comprobamos: Andy Turner y Ed Handley llegaron a Barcelona, al ciclo DNIT de CaixaForum, el pasado 27 de mayo, para presentar su undécimo álbum, “Feorm Falorx” (Warp-Music As Usual, 2022), y la gente bailó de principio a fin.

Normal, teniendo en cuenta que hay mucho groove escondido entre los aires de ciencia ficción y los pads sintéticos de sus nuevas canciones. A un servidor le viene este concepto a la cabeza al escucharlas: funk. “Sí, puede ser que algunas partes del disco suenen a funk. Viniendo de donde venimos, que es el hip hop, tiene lógica que así sea. Nos gustan mucho bandas como The Meters y también el funk cósmico y futurista de Drexciya. O George Clinton. Él también tenía una nave espacial, seguro que tocó en el festival de Falorx del que acabamos de llegar”.

“Return To Return”, vídeo creado por Emma Catnip.

El festival infinito

¿De qué festival hablan? ¿Qué demonios es Falorx? ¿Una nave espacial? Nos sentamos en una sala privada del CaixaForum barcelonés –dominada por un inmenso Tàpies que cuelga en la pared central– y enseguida Andy, locuaz y comunicativo, cuenta en pocas palabras el concepto detrás del nuevo disco: “Alguien de fuera vino a buscarnos, nos metieron en una nave y fuimos a este planeta, Falorx. Ahí se celebra constantemente un festival llamado Feorm. Es tremendo, no se termina nunca, y es enorme, con escenarios electrónicos, escenarios hip hop… lo que tú quieras. La música del disco es el reflejo de lo que tocamos en ese festival. O de lo que nos acordamos que tocamos”. Sentido del humor y ligereza –“este disco es bastante ligero, nada denso ni especialmente ‘techy’; queríamos divertirnos con él, y que la gente al escucharlo se contagiara de esa diversión”– que pronto se convertirán en análisis poco alentador de un futuro que, al menos en estudio (y también en vivo), sigue sonando efervescente y ensoñador a partes iguales. José Manuel Caturla lo definió muy bien en su reseña para Rockdelux: bailable pero no “de baile”, alegre y muy personal, conectando jazz y techno de Detroit; y así, encontrando en el camino su propia manera de entender el funk.

“Cuando empezamos en esto ni tan siquiera existía internet, así que prensábamos nosotros mismos los vinilos y los vendíamos en las tiendas de discos. No eran muchas copias, pero ganábamos mucho más dinero de esa manera que ahora que tenemos millones de ‘streams’

Andy Turner

La IA ya está aquí

En “Feorm Falorx” ha sido fundamental la participación de un tercer y puntual miembro para la ocasión: la ilustradora y artista visual Emma Catnip. De nuevo es Andy quien precisa: “Es la responsable de todos los vídeos del show y también ha desarrollado una novela gráfica inspirándose en el concepto del disco y utilizando programas de inteligencia artificial”. Sigue Ed, adelantándose a la pregunta que, inevitable, iba a venir a continuación: “Como artistas, si no lo asimilamos y nos empeñamos en rechazarlo, nos estamos equivocando. Y, si lo piensas fríamente, no es tan distinto de lo que hemos hecho durante todos estos años: generar sonidos, sintetizarlos y tratarlos”. Así pues, más allá de su aplicación en la imagen, también abrazan, cómo no, las posibilidades sonoras de la IA: “Hemos estado probando un poco, pero están como un año retrasados respecto a los generadores de imágenes, son todavía muy básicos. Se parecen bastante al proceso que hacíamos al principio de nuestra carrera de samplear discos, solo que ahora crean esas partes sin tomar prestado directamente de otros artistas. De momento todavía no llegan a crear piezas largas, pero en cuestión de dos o tres meses ya se podrán crear canciones de cinco o seis minutos”. Andy empieza a lanzarse: “Hay maneras correctas e incorrectas de usarlo. Para alguien que no es músico o que no esté comprometido con un proceso creativo, quizá lo utilizará para pedirle que le componga una canción tipo Oasis; y el programa se la hará perfectamente. Y lo mismo pasa con el aspecto visual: ‘Hazme un Drácula al estilo Wes Anderson’. Y ahí lo tienes. El 90% de los usuarios lo utilizan para copiar o jugar a través del trabajo de otro. Pero para un artista eso carece de interés. El reto está en el hecho de usarlo de forma imaginativa y no quedarse con lo primero que te ofrezca el programa”.

Andy Turner y Ed Handley. Foto: Sergi Paramès
Andy Turner y Ed Handley. Foto: Sergi Paramès

Arte y capitalismo

Andy y Ed llevan mucho tiempo trabajando juntos, componiendo y grabando discos, primero como The Black Dog junto a Ken Downie, luego ya como Plaid con el apadrinamiento de Warp, su sello de toda la vida. Su nombre no suele citarse tanto como el de Aphex Twin, Autechre o Boards Of Canada, pero su contribución a la expansión y crecimiento de la escena electrónica británica es incuestionable. Por esa razón hay que escuchar con atención sus reflexiones, producto de la experiencia de casi tres décadas girando por el mundo y enfrentándose a las vicisitudes de la industria musical. Andy sigue, ya apenas sin freno: “Hace poco alguien del sello nos dijo que cada día se suben a Spotify unas quince mil canciones nuevas. ¡En un solo día! Así que, bueno, a veces un concepto como el de la nave espacial y el festival interplanetario puede ayudar a que la gente le preste a tu disco un poco más de atención. No es que el concepto sea siempre necesario, pero tienes que dar algo más que una colección de ‘tracks’”. Uniendo lo dicho hace unos minutos con esta idea del artista contemporáneo que tiene que hacer un poco de todo, a Ed se le ocurre una idea: “Quizá ahí, en esa necesidad de estar haciendo un montón de cosas aparte de crear la música, como promocionar o realizar ‘teasers’ o postear en redes, la inteligencia artificial pueda sernos útil”. Andy asiente: “Habrá que considerarlo, sin duda. Porque todas esas cosas que hay que hacer nos quitan una cantidad de tiempo ridícula, especialmente cuando estás preparando un nuevo lanzamiento o lo acabas de presentar. La audiencia ya prácticamente no busca nada por sí misma, se lo tienes que dar todo hecho. Si en un ‘post’ no pones el enlace correcto, te escriben enseguida exigiendo que lo compartas. Puede ser bastante estresante. Y, a veces, incluso un poco desagradable”. El capitalismo de plataformas no deja a nadie fuera, aunque el multitasking no es, según Andy, el mayor de los problemas: “El gran drama para los artistas en los últimos años es la reducción de los ingresos. Cuando empezamos en esto ni tan siquiera existía internet, así que prensábamos nosotros mismos los vinilos y los vendíamos en las tiendas de discos. No eran muchas copias, pero ganábamos mucho más dinero de esa manera que ahora que tenemos millones de ‘streams’. Hoy mucha más gente puede escuchar tu música, lo cual está muy bien, pero por otro lado es muchísimo más difícil mantener un proyecto, hacerlo viable, especialmente si no tienes un nombre o una trayectoria más o menos consolidada. Actuar en directo es una manera de tener más ingresos, pero también todo es más caro y los gastos se disparan. Viajar es más costoso que antes, y además en Reino Unido tenemos el Brexit, que lo hace todo aún más difícil”.

“La irrupción de inteligencia artificial va a tener un impacto muy serio sobre la sociedad y creo que en los próximos cinco años vamos a vivir un período de cambio masivo en todo el mundo. El capitalismo tal como lo entendemos ahora puede volverse aún más disruptivo”

Ed Handley

El futuro ya no es lo que era

Inteligencia artificial, capitalismo y Brexit. Lógico que, cuando hablamos de cómo van las cosas por las Islas desde la inesperada victoria del “no” a Europa, Andy Turner se ponga más serio: “Todo el concepto del Brexit es horrible. Desde el inicio lo rechazamos y nos opusimos de lleno. Llevamos ya seis o siete años desde entonces y, bueno, el país se está desmoronando. Es así de triste. Todo es mucho más caro que antes, la calidad de los productos ha bajado, la derecha ha conseguido que la gente esté peleando todo el tiempo… Es terrible, en serio. Eso sí: estoy bastante seguro que volveremos a entrar a la Unión Europea. El Brexit es un movimiento de viejos, el 95% de los jóvenes está en contra, así que es cuestión de tiempo que se revierta la situación”. Un rayo de optimismo que, enseguida, él mismo se encarga de difuminar con una reflexión final demoledora, mientras Ed asiente en silencio a su lado: “La irrupción de inteligencia artificial va a tener un impacto muy serio sobre la sociedad y creo que en los próximos cinco años vamos a vivir un período de cambio masivo en todo el mundo. El capitalismo tal como lo entendemos ahora puede volverse aún más disruptivo, porque la IA va a realizar muchos de los trabajos que ahora hacen personas. Las grandes empresas buscan obtener beneficios de la forma más rápida posible y contentar a los miembros de sus consejos de administración. Así que es muy probable que despidan masivamente a muchos de sus empleados para ahorrar costes e incrementar esos beneficios. De hecho, ya está empezando a suceder. Pero cuando sea más masivo y la gente lo empiece a sufrir de verdad, las revueltas pueden ser también masivas. La buena noticia es que quizá eso signifique el final del capitalismo, pero habrá que ver a qué coste. Y habrá que ver también que nuevo sistema lo sustituye, otro ‘ismo’ distinto, que no sea ni el viejo comunismo ni el capitalismo”. Y sigue: “Uno de los problemas que veo en este momento es que hay una cantidad muy pequeña de gente, básicamente los más ricos y las compañías más avanzadas, que disponen de los ordenadores más potentes y los mejores recursos tecnológicos para poder sacar el máximo rendimiento antes de que ocurra ese colapso, y así salvarse a sí mismos. Me preocupa el futuro de la humanidad ante esos cambios, no sé cómo vamos a enfrentarnos a todo eso”.

Tras esta seria advertencia, queda tiempo para una última pregunta: si “Feorm Falorx” era su respuesta, lúdica y luminosa, para superar la crisis del COVID, entonces ¿cabe esperar un cambio radical con respecto al material nuevo con el que ya están trabajando?: “Sí, el próximo disco será infernal, oscuro como la noche y jodidamente depresivo” (risas). ∎

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