Me encuentro en la parte vieja de Donosti con un amigo de allí. Le explico que he venido a ver a Shabazz Palaces, un lujo poco habitual por estos lares. Me mira con cara de no entender nada. Lo que para unos pocos es un pequeño acontecimiento, para la mayoría es una extravagancia para esnobs. Y en este caso, como en muchos otros, no es un tema de precio inasumible ni mucho menos.
Con tres cuartos de entrada y público de diversas edades, accedieron al escenario desde la pista los cinco músicos, enfundados en gabardinas oscuras y con gafas de sol. En esta gira no participa quien ha sido mano derecha de Ishmael Butler durante años, el enigmático músico Tendai “Baba” Maraire, ahora volcado en su proyecto de afrofuturismo Chimurenga Renaissance. Como se comprueba pronto, el sonido de banda –con un bajista, un saxo, un teclista, un guitarra que alterna su labor con los sintetizadores y el propio Butler al micro y con una consola SP-555 para sampleados y efectos con su propia voz– le da una pátina más orgánica, pero no menos misteriosa y singular.
Aunque acaban de publicar un notable álbum, “Exotic Birds Of Prey” (2024), centran el repertorio en canciones de sus anteriores trabajos, quizá por contar el nuevo con numerosas colaboraciones vocales externas. De hecho, en directo no tiran en ningún momento de voces grabadas y los coros los realizan los propios músicos. Se dedican a crear una densa atmósfera, sin apenas paradas entre las canciones, con graves que en ocasiones hacen vibrar al aparato de aire acondicionado del techo.
En “An Echo From The Hosts That Profess Infinitum” los cinco bailan doblándose hacia adelante al mismo tiempo, al ritmo mutante de esa especie de funk galáctico. Un arpegio de sintetizador añade elegancia sintética a la mezcla en “Forerunner Foray”. La banda difumina los límites entre el hip hop, el dub, el jazz espacial o incluso el electro. Siendo una rareza en el sello Sub Pop, encajarían como un guante en Hyperdub –se acercan a los gruesos bajos de Kode9– o Warp –ya han colaborado con Flying Lotus–. También traen a la mente por momentos al Tricky más cadencioso, el hip hop dislocado de clOUDDEAD o a la banda del arcano del dub Lee “Scratch” Perry.
Aunque suda, el estiloso Ishmael no se quita la gabardina en ningún momento, concentrado en el continuo de la música con apenas saludos hacia el público. “Fast Learner”, con una de las más reconocibles y pegadizas líneas de sintetizador, hace viajar al principio de los ochenta –justo cuando se estrenó “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982)–, mientras que el rap con alma de soul de otro planeta de “Are You… Can You… Were You? (Felt)” es imposible de asociar a época alguna, bebiendo al mismo tiempo de toda la tradición y el presente de la música negra. Ese es el talento de Butler.
El humeante e infeccioso dub de “Binoculars”, en el que la banda brilla especialmente, con cambios de ritmo, palmas y unos bajos sobre los que se puede caminar, nos acompaña hasta la recta final del concierto. Pese a prescindir del ganador sample del “I Really Love You” de Dee Dee Sharp que propulsa “Shine A Light” en la versión en estudio, esta sigue siendo su canción más accesible y pegadiza. Es una muestra más de que Shabazz Palaces se toman el directo como un espacio para crear algo diferente a partir de sus temas grabados y no una mera reproducción de estos, como se ve en tantos conciertos actuales de trap. La alargan y, aprovechando su tono celebratorio, Butler presenta a sus músicos. Agradece al público su presencia en un desapacible domingo y, tras poco más de una hora sobre el escenario, da por concluido el concierto. Ha sido tan intenso y poco corriente para lo que estamos acostumbrados que no hay ningún pero que poner, ni petición de bises por parte del respetable. Los comentarios que se escuchan entre los grupos de asistentes que se resisten a abandonar el local son laudatorios. Además, la sorpresa es aún mayor cuando es el propio Ishmael Butler el primero en aparecer en el escenario para desmontar el equipo. Se le ve saludar con una amplia sonrisa y dar la mano a todo el que se acerca. Le pregunto si me puede dar la hoja del setlist y me dice que no tienen, que todo está en su cabeza. Iluminada testa. ∎