Brian Dray y David Bowler, biógrafos de
The Cure, calificaron como un
“recurso fácil en los guionistas de cine y televisión a la hora de caracterizar jóvenes confusos” el uso de la icónica imagen de su vocalista en habitaciones adolescentes. El mismo Robert Smith ha dicho que su apariencia en el escenario es una pantomima y una buena forma de sobrellevar una piel excesivamente pálida. Basta, entonces, de caracterizaciones de trazo grueso. A menos que saques un nuevo disco ad portas del Día de Los Muertos, claro. Se titula
“Songs Of A Lost World” y romperá una sequía discográfica de 16 años donde la constante actividad en vivo –con esos conciertos maratonianos de más de tres horas– no ha tenido un correlato en la edición de música nueva. Fueron años de avisos, pistas confusas e
incluso el estreno en vivo del material que compone este disco, que ha sido unánimemente alabado por la crítica (mañana la de Rockdelux) y del que ya hemos hablado aquí de
una de sus canciones de adelanto. Desatado, el bueno de Robert ya está sugiriendo que dos discos más vienen en camino, pero se sabe que el hombre hace planes para romperlos con facilidad. Para mejores explicaciones, el tuit de su eterno escudero Roger O’Donnell hace algunos años:
“¿Cuántas veces hay que decirles que nunca crean una palabra de lo que él dice?”.