Álbum

Tricky

Different When It’s SilentFalse Idols, 2026

La música de Tricky no ha experimentado grandes cambios desde sus inicios con Masive Attack. Hip hop, R&B y pop electrónico siguen incorporándose al cosmos humeante del cantante de Bristol para seguir produciendo discos como “Different When It’s Silent”. Es el primer álbum publicado con su seudónimo más conocido en seis años, es decir, desde “Fall To Pieces” (2020), un disco inspirado en la muerte repentina de su hija en 2019 a los 24 años. En el ínterin, Tricky no ha estado precisamente ocioso, publicando el álbum homónimo de Lonely Guest (2021), un proyecto colaborativo –más de lo normal– que contó con una de la últimas intervenciones de Lee “Scratch” Perry; “Fifteen Days” (2024), de Theis Thaws, un dúo formado por Adrian Thaws –nombre real de Tricky– y Michaël Theis, y su participación en el álbum de debut de Marta, “Out The Way” (2025), también publicado por False Idols, el sello que Tricky fundó en 2013. Mucho trabajo pero siempre alejado del primer plano.

“Different When It’s Silent” sitúa a Tricky de nuevo bajo el foco reeditando con más brillantez de la acostumbrada en los últimos años una forma inimitable de hacer cimentada en la elaboración de un bucle sonoro sobre el que añade efectos, colores, espacios, letras y timbres vocales para crear con todo ello un ambiente hipnótico, texturizado, en ocasiones amenazante y muy emocional –el recuerdo de Mazy Mina resulta esta vez aún patente–. Como si fuese tan fácil, pero da la impresión de que los seis años transcurridos desde “Fall To Pieces” han servido para destilar lo mejor de las enigmáticas capacidades de Thaws, siendo su mánager actual, un tal Alan McGee, quien lo convenció para publicar en solitario y no con otro alter ego lo que iba a ser un nuevo trabajo colaborativo donde Mitch Sanders sería el nuevo fichaje de Tricky, otro oriundo de Bristol, expresidiario, coadyuvante total en el disco –escritura, instrumentos, voz contratenor/falsete– y prácticamente solista en temas como “Paris Maybe”.

Otros artistas intervinientes son el rapero de Bristol Run Red Rambo –“Be Still In the Pain”–, rennie –“Paris Maybe”, con un ritmo drum’n’bass orgánico–, Christian Pattemore –la bluesera y marcial, “Frontier Town”, con un bajo sintetizado que remite al The The de “Flesh & Bones”–, Radana –la rapera “Radana”, sobre un loop de cuerdas– y Marta Zlakowska –la recapitulativa “Out Of Place”, donde Tricky canta con desgarro “I sing for my daughter”–, la misma Marta de “Out The Way”, colaboradora de Tricky desde “Fall To Pieces” y única cantante femenina del álbum, cuyo timbre de voz recuerda mucho al de Martina Topley-Bird, la otra voz de “Maxinquaye” (1995) y madre de la hija fallecida.

Calificar “Different When It’s Silent” como lo mejor que ha hecho Tricky desde aquel disco inolvidable parece un poco exagerado. “Cannon Folder” suena a remedo cenobial del “Dancing In The Dark”, de Bruce Springsteen, y “Because I Don’t Know” fusila la secuencia synth básica de “Heart Like Chernobyl”, de Soft Cell. Se trata, en todo caso, de un apropiacionismo tolerable gracias a la presencia de cortes como “I Still See Me There”, la abrasiva “I’m Yours”, “I Tried” o “Be Still In The Pain”. Su atmósfera envolvente, de trip blues futurista, por tratar de definirlo, crece y carga el ambiente a base de sintetizadores, bajos, percusiones y un Tricky susurrante tan perturbador como siempre, haciendo del álbum una especie de “Closer” (Joy Division, 1980) catártico pero esperanzador, en absoluto triste.

Un trabajo cuya novedad puede encontrarse en temas más acústicos, como la excepcional “Piano”, canción que, de seguir existiendo, adoptarían This Mortal Coil sin dudarlo –introducir una voz operística ya lo hizo The Durutti Column en 1989, un detalle en absoluto sobrante aquí, como el hermoso arreglo de violín–; “Marinade”, una rara versión de Dope Lemon con nuevas letras de Tricky y arreglos minimalistas de cuerda que la geolocalizan en alguna coordenada inédita entre Louis Philippe y Young Marbel Giants; o la desnuda “Hengrove Blues”, construida con dos acordes de guitarra acústica. Estos temas introducen oxígeno enriquecido al álbum de un artista que siempre ha parecido requerir de respiración asistida, a la vez que humanizan esa atmósfera post-punk pulsante y humeante, a veces irrespirable, tan de Tricky, un no músico genial que ha aprendido a mantenerse en la sombra y manejar los hilos con maestría.

Escuchado por entero, es verdad que su nuevo álbum transmite una cohesión similar a la de “Maxinquaye”, de esas que vuelven a enamorar. Tricky es un artista inquieto, propietario de un sonido único que, sospechamos, ha llegado a percibir como una condena, un centinela obscuro que guarda la piedra filosofal del trip hop con capacidad para reinventar sus gastados esquemas, transformando el dolor y la desesperación, desde una nueva madurez certificada en su propia carne, en obra de arte. Porque “Different When It’s Silent” lo es, y bien grande. Dice que ya está preparando el segundo álbum de Nearly God. Tricky ha vuelto. ∎

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