No parece el todopoderoso y distante Bob Dylan una de esas personas dispuestas a pedir perdón cuando la ocasión lo merece. Antes al contrario, uno se lo imagina como el típico estomagante que te pisa en el metro y encima te acusa iracundo de haber sido tú quien ha puesto su pie debajo del suyo. Esta vez, a propósito de la publicación de su libro “Filosofía de la canción moderna”, no le ha quedado más remedio. Resulta que la insigne editorial Simon & Schuster –uno de cuyos fundadores, dicho sea de paso, era Richard Simon, el padre de Carly Simon– puso a la venta una edición limitada de 900 ejemplares al precio de 599 dólares cada uno atestiguando que estaban “firmados a mano” por el cantante y compositor. Cuando los pudientes y mitómanos compradores recibieron su copia, y algunos la compartieron en redes sociales, saltó la liebre: la firma de Dylan estaba estampada mecánicamente. Habían pagado la elevada cantidad creyendo que poseían un libro sobre el que Dylan se había encorvado pluma en mano, dejado en él sus huellas dactilares y quién sabe si su aliento. La impresión mecánica de su firma no justificaba el dispendio.
Después de que la editorial haya reconocido la engañifa y se haya comprometido a aceptar devoluciones, el propio Dylan se ha visto obligado a salir a la palestra y pedir disculpas, cosa que hizo este pasado viernes por la tarde en Facebook. Asegura que desde 2019 sufre vértigos, agravados en los meses más duros de pandemia, y que eso le impidió coger un bolígrafo y trazar el garabato (ciertamente, firmar 900 volúmenes no es moco de pavo, y es también posible que pensara que le faltaban días de vida para completar la misión). La noticia puede parecer una tontada, pero medios serios como ‘The Washington Post’, ‘Variety’ o ‘Rolling Stone’ se han hecho eco de su peculiar excusa. Sea como fuere, si no ha podido autografiar unos libros, es de suponer que tampoco habrá estado capacitado para escribir canciones, lo cual siempre es una excelente noticia para sus detractores.
Con todo, el asunto carece de la trascendencia de la noticia luctuosa del fin de semana: el fallecimiento de Irene Cara. Tenía 63 años. El óbito de la cantante estadounidense de origen puertorriqueño, por causas aún no aclaradas, lo anunció su agente en las primeras horas del sábado 26 de noviembre. En su larga trayectoria, Cara acumuló éxitos: actuó y cantó el tema principal de la película “Fame” (Alan Parker, 1980) y ganó el Óscar y un Grammy por la canción “What A Feeling”, de la banda sonora de “Flashdance” (Adrian Lyne, 1983). Por si eso fuera poco para los resabiados de la música con paladares exquisitos, apuntamos que en algún momento de la década de los 90 hizo coros en un disco del muy respetable Lou Reed.
También este fin de semana ha trascendido el balance de la cena que mantuvieron Donald Trump y Kanye West hace unos días en la casa que el expresidente posee en Mar-a-Lago (Florida). Los acompañó Nick Fuentes, joven ex youtuber que se ha hecho famoso por sus comentarios racistas. Con semejante plantel sentado a la mesa, ¿a quién le importa el menú? Afortunadamente, a los locuaces asistentes les ha faltado tiempo para contar de qué hablaron. El proyecto del rapero –a quien se le han caído muchos contratos por declaraciones antisemitas– de presentarse como candidato a la presidencia de Estados Unidos en 2024 estuvo en el centro del debate. Trump trató de quitarle la idea de la cabeza: “Le dije que no se postulase para el cargo. Es una pérdida total de tiempo. No tiene absolutamente ninguna posibilidad de ganar. Es un hombre con serios problemas y, además, negro”, ha declarado, tan sutil como siempre.
En cuanto a las novedades musicales en el fin de semana del festival Monkey Week de Sevilla, cabe destacar el lanzamiento del segundo álbum de la banda barcelonesa Heather. “Old Cry, I Walk” ve la luz seis años después del primero, “Union”. Puede que anduviesen un tanto confundidos sus seguidores después de haber escuchado el single de avance, “The Walker And The Wall”, una exquisita pieza de guitarra arpegiada en la que Heather Cameron canta como si te acunara. ¿Y el ruido? ¿Y las guitarras distorsionadas? Tranquilos: siguen muy presentes en sus canciones (tremendo es el riff de guitarra de “Watching Lovers”), de cuidadas melodías y letras con reminiscencias literarias. Buena dosis de guitarras también hay en “Todo este tiempo”, el nuevo sencillo de Rococó, cuarteto madrileño de punk-pop. Los murcianos trashi han puesto en circulación el single “Playa flamenca”, una atmosférica balada de piano, de melancólica letra, que sirve de segundo adelanto de su próximo álbum.
Apenas seis meses después de la muerte de Andy Fletcher, de Depeche Mode, se ha publicado un generoso doble álbum de homenaje con 29 canciones y un excelente elenco de participantes. Se titula “6122 (To Andrew Fletcher Of Depeche Mode)” y en él concurren, por ejemplo, Bernhard Lloyd, excomponente del grupo alemán de los 80 Alphaville, con su nuevo proyecto, Atlantic Popes; Bon Harris, de Nitzer Ebb (deliciosa su recreación de “In Sympathy”); Carlos Perón, cofundador de Yello; The Brute:, Northern Kind o Watershed, que se han marcado una estupenda versión de “Never Let Me Down Again”. La mitad de los beneficios se destinarán a asociaciones que ayudan a niños en Reino Unido.
No podemos terminar este noticiario sin resaltar los dos conciertos que Julia Jacklin se dispone a ofrecer en España esta semana: mañana martes, 29 de noviembre, tocará en Barcelona –La (2) de Apolo– y el miércoles 30 en Madrid –Mon–. La australiana publicó este verano su tercer álbum, “Pre Pleasure”.