The Rolling Stones han decidido guardar los mapas de carreteras para 2026 y cancelar sus planes de gira por Reino Unido y Europa porque Keith Richards, a punto de cumplir 82 años –mañana jueves 18–, ha llegado a la razonable conclusión de que comprometerse a cuatro meses de estadios quizá sea pedirle demasiado al cuerpo… Incluso a uno a prueba de bombas como el suyo. Las fechas habrían sido las primeras en Europa desde 2022 y llegaban precedidas de insinuaciones, declaraciones cruzadas y la promesa de un nuevo álbum prácticamente terminado, pero cuando tocó sentarse a hablar en serio, Richards optó por la prudencia antes que por otro maratón rockero. Eso sí, la banda sigue adelante con nueva música –con Andrew Watt de nuevo en la producción y Ronnie Wood asegurando que el disco está listo– y deja claro que volverán al escenario “cuando estén preparados”.
El culebrón rítmico del año sigue sin resolver su misterio: Josh Freese insiste en que todavía no sabe por qué Foo Fighters decidieron prescindir de él como batería, pese a haber llegado tras la muerte de Taylor Hawkins (1972-2022) y haber cumplido con profesionalidad durante dos años. Sustituido por Ilan Rubin, el intercambio acabó convirtiéndose en una especie de trueque premium entre bandas, ya que Freese terminó recalando en Nine Inch Nails, algo que Trent Reznor admite que fue tan inesperado como práctico: necesitaban a alguien ya, Freese estaba disponible y sabía perfectamente dónde sentarse. Mientras Freese especula con teorías y reconoce con humor que quizá la música de los Foo no era exactamente su lugar espiritual, Reznor ha explicado el cambio con diplomacia adulta y vocabulario emocional, dejando claro que prefería tocar con alguien que “quisiera estar ahí”. A veces el ghosting también se hace con baquetas.
En un año de luces, sombras y emociones en modo montaña rusa, YUNGBLUD ha contado que Robbie Williams le envió una carta justo cuando más la necesitaba, demostrando que, además de estribillos comerciales, Robbie también reparte sabiduría emocional por correo privado. El cantante británico, que sabe bien lo que es crecer bajo el escrutinio público, se reconoció en ese YUNGBLUD de 28 años perdido entre expectativas ajenas, opiniones no solicitadas y el ruido constante de la fama, y puso por escrito algo que no siempre se escucha desde arriba: que la cabeza también importa. El gesto llega en un momento especialmente delicado para YUNGBLUD, entre nominaciones a los Grammy que define como “un honor y una tragedia”, giras aplazadas por prescripción médica y la reciente pérdida de Ozzy Osbourne como mentor.
La conmoción por el atentado terrorista en Bondi Beach (Sídney), durante una celebración de Janucá, ha provocado una oleada de reacciones en el mundo de la música, con artistas alzando la voz contra el odio, el antisemitismo y la violencia indiscriminada. Desde Australia, donde se encontraban de gira, Garbage dedicaron su concierto en la Ópera de Sídney a las víctimas, con Shirley Manson apelando desde el escenario a la empatía y la necesidad urgente de “profesar amor unos por otros” en un mundo cada vez más intolerante. También Billy Bragg expresó públicamente su solidaridad con la comunidad judía de Sídney, sumándose a mensajes de condena firmes y sin matices. A estas voces se unieron otras figuras internacionales como Troye Sivan, Kylie Minogue, Gal Gadot o Rebel Wilson, que coincidieron en subrayar que este tipo de violencia no representa a Australia ni puede normalizarse. Un coro diverso, procedente de sensibilidades políticas distintas, pero unido en un mismo mensaje: la música, incluso en los momentos más oscuros, sigue siendo un espacio desde el que reclamar humanidad, justicia y convivencia.
Un nuevo episodio judicial vuelve a colocar a un artista de R&B en el foco informativo: Trey Songz ha sido acusado formalmente de agresión tras su detención en Nueva York por dos incidentes distintos ocurridos con más de una semana de diferencia. Según la fiscalía de Manhattan, el primero tuvo lugar la madrugada del 4 de diciembre en un club de Times Square, donde el cantante habría golpeado a un empleado después de que se le indicara que el local iba a cerrar; el segundo, ya el pasado domingo, implicaría daños materiales por valor de unos 1500 dólares en un restaurante y hookah lounge de la ciudad. El músico, que fue puesto en libertad sin fianza, ha negado responsabilidad en los hechos a través de su abogado, quien asegura que su cliente está colaborando plenamente y que fue provocado por terceros en busca de atención mediática o beneficio económico. Un caso que vuelve a cruzar música y justicia y que, por ahora, queda a la espera de que los hechos se aclaren en sede judicial.
Tras más de un centenar largo de funciones con “La romería” y con medio mundo ya catequizado en su particular misa pagana, llega el siguiente acto: “La belleza”. Así se llama la nueva gira y propuesta escénica con que Rodrigo Cuevas volverá a la carretera a partir de abril de 2026 en Avilés, dispuesto a estirar el viaje –si el cuerpo y el deseo acompañan– hasta octubre de 2027, con Madrid como punto final. El espectáculo promete más palabra, más teatro y nuevas capas musicales, apoyadas en un álbum en gestación donde el folclore vuelve a mezclarse con sonidos contemporáneos no para ser conservado en formol, sino para salir rejuvenecido y algo más gamberro. Como adelanto ya está ahí “Un mundo feliz”, dueto con Massiel que fue nuestra Canción del Día el pasado viernes y que funciona como declaración de principios: libertad individual, disfrute sin culpa y un guiño cómplice entre generaciones. Una fantasía escénica que, visto lo visto, no aspira a gustar a todo el mundo, pero sí a que nadie salga completamente indemne.
La parrilla del Azkena Rock Festival sigue engordando de cara a su próxima edición con nombres que refuerzan esa idea tan suya de rock entendido en sentido amplio, sin complejos ni manual de estilo único. A la cita de Mendizabala, del 18 al 20 de junio, se suman ahora The Hives, que regresan con su habitual combustión escénica y ese caos perfectamente ensayado que Howlin’ Pelle convierte en espectáculo; Counting Crows, representantes de un rock alternativo noventero que sigue viviendo de canciones que todos hemos cantado alguna vez aunque finjamos no recordarlo; Superchunk, veteranos del indie estadounidense que llegan con disco nuevo y el mismo orgullo DIY de siempre; o Alcalá Norte, confirmación de que el crecimiento meteórico también puede sonar a guitarras y estribillos coreables. El paquete se completa con The Temperance Movement, Hällas, Vandoliers, DeWolff y Lepora, y se añade a un cartel ya encabezado por Alice Cooper, Social Distortion, Imelda May o Jason Isbell & The 400 Unit. Dicho de otro modo: Azkena vuelve a hacer lo que mejor sabe, mezclar generaciones, estilos y grados de sudor, mientras mantiene el abono a precio promocional y deja claro que el rock, al menos aquí, no entiende de hibernaciones.