Desde luego, hay algo de sorna en la reivindicación de la obra del octogenario batería, pero también algo de indudable confort: el saber que todavía sigue en activo, que todavía anda por esta Tierra, haciendo el signo de la paz con la manita. Lo mismo no podremos decir de otros. En esta sección final de necrológicas, primero quisiéramos darle un último saludo a
Dean Tavoularis (1932-2026), diseñador de producción cinematográfica que no se prodigaba demasiado, pero cuando lo hacía, solía ser categórico: el despacho de Vito Corleone de “El padrino”, el templo camboyano del final de “Apocalypse Now” o el desierto psicotrópico de “Zabriskie Point” son algunos de los escenarios más míticos a los que contribuyó este habitual colaborador de Francis Ford Coppola, quien
se despidió de él en un sentido post de Instagram. Y también nos despedimos de dos músicos. Por un lado,
Gregg Foreman (1972-2026), célebre por liderar el combo de punk-blues
The Delta 72 y componer temones como
“Rich Girls Like To Steal”, pero cuyas dotes instrumentales –al piano, al órgano, al bajo, a la guitarra– también se pasearon por los directos y grabaciones de, entre otros, Jon Spencer Blues Explosion, Cat Power, Pink Mountaintops, Alan Vega y Tokyo Sex Destruction. Por otro lado, se nos fue
Dave Mason (1946-2026), cuya carrera en las décadas de los sesenta y setenta es bastante paradigmática: nacido en Worcester, primero militó en un grupo surfero, The Jaguars, luego en un grupo beat, The Hellions, luego en un grupo de pop-rock psicodélico que no se comió un colín, Deep Feeling, y luego en un grupo de pop-rock psicodélico que lo petó (
Traffic, junto a Steve Winwood). Sin embargo, pronto acabó peleado con los otros miembros de esa formación (“diferencias creativas”, etc.), y eso lo llevó a abandonar el proyecto para empezar una carrera en solitario –que, prototípicamente,
empezó muy bien, luego se fue enfriando artísticamente, hasta acabar con álbumes flojos de yacht rock como
“Mariposa de oro” (1978)–. Ah, y también participó en algunas de las grabaciones más importantes de Jimi Hendrix, The Rolling Stones y George Harrison, así como en
uno de los álbumes más bochornosos de Fleetwood Mac. Cimas y valles, cimas y valles.