Álbum

Arca

XXXXXXL-Popstock!, 2026

Una mujer cubierta de sangre grita en una fábrica abandonada de Barcelona mientras un dron la ilumina desde el aire: cualquiera que anduviera por Twitch o YouTube la noche del 23 de julio pudo ver el preestreno que Arca hizo de “XXXXX” ocho días antes de su salida. A este le puso el nombre de “Diva.Experimental”, un directo de dos horas por siete rincones de dicha fábrica dirigido por Daniel Sannwald, el fotógrafo de la portada de “MOTOMAMI” (2022). La imagen anterior corresponde a “Sueño”, el tema que cierra el disco, y que ahora puede verse en su canal en formato videoclip: un alarido ultraprocesado sobre una base glitch a modo de epílogo.

“XXXXX” es, además, el primer disco de Arca en cinco años, el hueco más largo de su carrera, si bien no ha estado callada por falta de ideas sino por puro desgaste. Tras el atracón de soltar cuatro entregas del ciclo KiCK (2021) en cuatro días seguidos (y una primera el año anterior), el cuerpo dijo basta y buscó refugio en los pinceles del ICA londinense para curarse del burnout. La música ha estado presente ejerciendo de escudera en el Renaissance Tour de Beyoncé, puliendo el sonido del nuevo álbum de Madonna y remezclando desde la vanguardia a nombres como Robyn o Addison Rae. Esto es lo que trajo de vuelta: dieciséis cortes en cuarenta y siete minutos donde recurre al formato de cinco caracteres repetidos de sus viejas mixtapes (desde la primigenia “&&&&&”) para reabrir Diva Experimental FM, la emisora de radio pirata y ficticia que fundó en “@@@@@” (2020) y que emite desde un futuro vigilado por una Inteligencia Artificial.

En su nuevo álbum, esa hipervigilancia a cargo de un organismo inerte se traslada al empleo de su voz: la venezolana canta alternando Auto-Tune, susurros clonados en loop, jadeos y, en general, trata su garganta como si fuese arcilla, con la misma textura viscosa y digital a la que Kit Mackintosh apodó como “slime”. Bañada en sangre como una Carrie desquiciada en su propia graduación, Arca estalla en un clímax final, pero ni siquiera en esa catarsis es capaz de escapar de la máquina.

Así, el disco da la espalda a la cara más amable de “KiCK” y se adentra en el territorio de Xen(2014) y “Mutant” (2015), revisitado con unas manos con mucha más experiencia: el reguetón apenas asoma y mandan el IDM y el club deconstruido. Las piezas cortas hacen de cuñas de radio, separadores que cosen el disco como en una emisora que va perdiendo señal, y ahora los títulos se han vuelto monosilábicos: “Grip”, “Throb”, “Raver”, “Fxck”, etc. “Heart” pasea un clavicémbalo futurista junto a una batería de glitches y “Taconeando” mete el flamenco en la trituradora y lo devuelve convertido en ritmos percusivos modernos. Por su parte, “Finisher” enfrenta cuerdas de conservatorio con electrónica rota, un eco de su trabajo en el “Vulnicura” (2015) de Björk, y “Raver” promete fiesta en el título y entrega un arpegio suspendido en el vacío, con un ataque tan acentuado que parece realmente que hay un bombo ravero.

Líricamente, también huye de las estructuras tradicionales para trabajar a base de ráfagas y mantras cibernéticos. En “Cinch” Arca susurra que “las sombras hablan”, mientras que en “Eidolon” repite “adentro, es eterno” antes de ponerse apocalíptica pidiendo “que arda Troya” y “quemar la tierra”. Es una lírica donde el deseo y la violencia chocan contra una batidora de géneros: el IDM milimétrico a lo Autechre marcando el pulso en “Grip”, el ruidismo abrasivo con la mala leche de Nine Inch Nails bajo “Willow”, o esa precisión industrial-cortante muy en la línea de SOPHIE. Arca no firma un homenaje respetuoso a los ritmos rotos de Aphex Twin ni a las atmósferas de Clams Casino; pilla a sus referentes, los pasa por la licuadora y deja claro que el texto es otro collage dentro de la amalgama de mil referencias de las que, ¡oh, vaya!, también se conforma la IA que domina el mundo. El conjunto es oscuro, físico, a ratos agotador, y pide el viaje completo, de la primera cuña de radio al grito final. En este disco, Arca parece odiar la tecnología tanto como la ama; en cualquier caso, desconectarse no es una opción. ∎

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