Álbum

Asher White

Jessica PrattJoyful Noise, 2026

Escritora, artista visual y música, la trayectoria de Asher White, nacida en 2000 en Illinois, está repleta de ediciones en Bandcamp y también en sellos de moderado pedigrí alternativo como Ba Da Bing! Su voracidad musical surfea por olas experimentales, el indie rock más canónico y el folk menos previsible. Su fichaje por Joyful Noise –hogar de, entre muchos otros y otras, Deerhoof, The Folk Implosion, Son Lux, CocoRosie y Tropical Fuck Storm– cuajó el pasado septiembre en la publicación de “8 Tips For Full Catastrophe Living”, un patchwork de pop psicodélico donde no faltaban gotitas de azúcar brasileño. También destacó en “TRAИƧA” (2024), el álbum de la organización Red Hot en defensa de las personas trans, versionando a Judee Sill junto con Caroline Rose y Eli Winter.

La última oferta de White, de momento, es este “Jessica Pratt”, una revisión de, sí, el primer largo de Jessica Pratt, publicado en noviembre de 2012 en el sello Birth. Un disco que ya demostraba las excelencias de la autora de “Here In The Pitch” (2024) pero que no alcanzó la repercusión que luego obtendrían “On Your Own Love Again” (2015) y “Quite Signs” (2019).

White descubrió el disco de la californiana en 2021 y el flechazo fue inmediato. Su relectura –que empieza desde la misma portada; vean la de Jessica– es un homenaje de pe a pa, retomando las once canciones en el mismo orden, con leve diferencia en la duración (41 minutos en el original; poca más de 37 en el remake). No es la única variante: el folk casi desnudo de Pratt se transmuta ahora en un (moderado) vendaval de electricidad donde White –a cargo de la voz y de todos los instrumentos: guitarras eléctricas y acústicas, bajo, bajo, batería, programaciones electrónicas, arreglos de cuerda, piano; la excepción es la voz de Bee Clark en “Casper” y el violín de Lila Lifton en “Midnight Wheels”– retuerce las partituras originales con aliento noise rock y pop barroco en su intento por mantener el alto contenido emocional del disco al que homenajea. Servidor se queda con el “Jessica Pratt” de 2012, pero este de 2026 no es un ejercicio hueco ni desdeñable. Como afirma Asher, “no es solo un homenaje, sino un disco por derecho propio”. ∎

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