Navajas en el garage.
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Mujeres

Puñales de verdad

Fotos: Óscar García

5.05.2026

Mujeres amplía su espectro discográfico con una nueva remesa de diez temas punzantes y a la yugular. Con “Es un dolor inexplicable” la formación catalana reafirma una esencia blindada a métricas absolutistas. Un trabajo que empezarán a presentar en directo el próximo otoño en una gira que los llevará por salas del territorio español, su hábitat predilecto.

Y

ago Alcover (guitarra y voz), Pol Rodellar (bajo) y Arnau Sanz (batería) forman Mujeres, una de las asociaciones musicales más compactas de la escena garagera, y, por extensión, del indie de guitarras de la península ibérica. Quedan muy lejos el tiempo en que Yago y Pol hicieron migas cursando cine en la ESCAC. Dos décadas después, con la incorporación de Arnau a la batería en 2016 coincidiendo con su viraje al castellano de pleno con “Un sentimiento importante” (2017) y su fichaje por el sello Sonido Muchacho, mantienen un pulso vigorizante ajeno a modas imperativas.

El grupo barcelonés abre “Es un dolor inexplicable” (Sonido Muchacho, 2026), su séptimo disco de estudio, entonando con un vacilar entre melancólico y eufórico estos versos: “Seguiremos, seguiremos existiendo, aunque nos olviden lo que fueron un recuerdo eterno para ti”. Más allá de su interpretación como una proclama de trinchera para una banda que se ha mantenido indomable a lo largo de sus casi veinte años, el trío se ha ganado a pulso su ingreso en la memoria colectiva de toda esa generación que lo aupó desde la primera nota. Desde entonces pocos se han apeado, pero ha habido muchas incorporaciones de un público sumamente fiel, prácticamente una unidad familiar.

Ahora Mujeres regresan con otro tropel de canciones vitamínicas, donde el garage, el medio tiempo, el riff afilado y la energía rebosante vuelven a entenderse bien. Esta vez, entramadas con un discurso crítico y hasta político –como despejan más abajo– sobre el estado de las cosas en la industria y el mercadeo de la música. Después de la sesión de fotos con Óscar García en una cuchillería de la calle del Carme en la Ciudad Condal, los tres miembros de la banda se sentaron frente a la grabadora de Rockdelux en la terraza del Mendizábal, en una soleada tarde barcelonesa, para responder al siguiente cuestionario.

“Cristales”, vídeo de Yago Alcover & Mujeres.

En “Caen imperios” entonáis ese “seguiremos, seguiremos,
seguiremos existiendo”. Lleváis casi dos décadas en activo e imagino que en este tiempo habéis atravesado todo tipo de inclemencias propias del sector, pero también las dinámicas personales pueden haberse erosionado. ¿Cómo se mantiene el vigor y la ilusión después de tanto tiempo?

Pol: La verdad es que no nos supone un esfuerzo seguir como banda, ni como tres personas que son amigas. Ha sido todo como un ir avanzando muy poco a poco. El “seguiremos” de esta canción hace referencia más a un cansancio de ciertas tendencias que vemos en la industria. Nosotros venimos de escenas más underground que cuidan a los artistas, no de una industria que percibimos ahora como más agresiva, que exige a los músicos estar muy pendientes del número de entradas vendidas. Y es un poco este “seguiremos”: seguiremos haciendo las cosas a nuestra manera o luchando para que este otro ecosistema pueda seguir existiendo.

Yago: Como Pol dice, creo que lo de las dinámicas durante veinte años… La clave es que no es un grupo formado a conveniencia del proyecto, sino que ya nos conocíamos de antes. Es una forma de vivir nuestra amistad y de celebrarla, pero también de colaborar artísticamente. Una cosa que también nos alimenta es ver que todavía hay retos, cosas que podemos probar, experimentar, innovar, cosas en las que de algún modo reafirmarnos. Lo decimos muchas veces: existimos como personas, pero también como proyecto en el mundo. Le hemos dado mucho a la banda, pero la banda también nos ha devuelto muchas cosas. Y hay algo ahí de aguantar en el tiempo que tiene que ver con eso. Pero creo que la amistad es fundamental. Es lo más difícil de gestionar. Al final, con los años, nos podrán salir mejores o peores discos, o tomaremos mejores o peores decisiones, porque muchas veces las cosas terminan porque los objetivos cambian o porque hay diferencias insalvables entre las personas.

Pol: Somos una banda de garage rock y hemos vivido distintos auges de música, como lo urbano. También es importante haber tenido claro qué tipo de música queremos hacer. No es que hayamos hecho un esfuerzo consciente para mantenernos en este estilo, pero si realmente te gusta esto, te tiene que salir de dentro, no por otro tipo de objetivo.


“La clave es que no es un grupo formado a conveniencia del proyecto, sino que ya nos conocíamos de antes. Es una forma de vivir nuestra amistad y de celebrarla, pero también de colaborar artísticamente. Una cosa que también nos alimenta es ver que todavía hay retos, cosas en las que de algún modo reafirmarnos”

Yago Alcover


Tenéis una de las bases de fans más fieles de la ciudad. Vuestros conciertos son todo un evento para vuestros seguidores. Me imagino que eso supone uno de los amarres más dulces para seguir.

Pol: Nosotros siempre hemos sido un grupo que se ha preocupado mucho por el público. No es que lo tengamos en cuenta de forma estratégica, pero nos interesa hacer lo que nosotros queremos hacer, con nuestros propios códigos, y aun así siempre ha habido una voluntad por tenerlos muy presentes.
La relación de cercanía, pensar en reacciones concretas, en qué quieres provocar, y entender la música como comunicación: eso es lo que lo mantiene vivo.

Arnau: También es muy bonito ver gente que ha ido a tus primeros conciertos cuando solo había 20, 30 o 40 personas. Te los encuentras, sales de fiesta con ellos. A veces son caras conocidas. Estás tocando y, de repente, ves a alguien que te está mirando y que conoces desde hace quince años. Es muy gratificante ver que no solo les interesa lo que haces, sino que te lo hacen saber. Es muy bonito que después se acerquen y te digan: “Este disco me ha gustado mucho”. Suena a tópico, pero es como una familia: una familia alejada con la que te cruzas un par o tres de veces al año.

Saltando al nuevo trabajo, ¿de qué trata “Ese dolor inexplicable”?

Yago: En realidad parte un poco de algo que hacemos siempre al empezar los discos: reunir varias ideas para afrontar la página en blanco desde algún lugar. Luego, eso se va transformando. Es una conversación muy recurrente porque, además de tocar, pasamos muchas horas juntos viajando, en hoteles o esperando para actuar, y hablamos mucho, intercambiamos preocupaciones. En los últimos años –además de una distancia generacional que a veces se nota con otras bandas– notamos un cambio notable en la industria y en otras cosas. Vivimos en un mundo totalmente desatado, donde las ciudades van perdiendo su esencia y la música también pierde una esencia con la que crecimos y con la que nos identificamos. En la música independiente la cuestión de las cifras, de lo cuantitativo, de lo que se puede medir, se ha convertido en una obsesión. A partir de eso muchas cosas se ven afectadas: salas de conciertos, aforos, expectativas. Y, francamente, lo vivimos con dolor. Pero ese dolor se extiende a otras cosas, y ese era el punto de partida.

Pol: Sí, la obsesión por las escuchas y todo eso, y también ser conscientes de que cómo escuchas la música o cómo la ves en directo afectará a cómo será en el futuro. Nos preocupa mucho que puedan desaparecer las tiendas de discos. Es como una ficha de dominó: si dejamos de rebelarnos, si solo hacemos streaming, llegará un punto en el que no harán falta los discos. Si no hay discos, no hay tiendas. Si no hay discos, tampoco hay pequeños sellos que se alimentan de vender pequeñas tiradas, porque no ganan dinero con el streaming. Eso hará que no puedan existir esos sellos que apuestan por sonidos distintos, más aventurados, más agresivos. Todo eso es totalmente necesario. Forma parte de un ecosistema vivo donde coexisten bandas, pequeños promotores, distribuidoras, gente que hace fanzines, revistas, fotógrafos, escritores. La fijación con los números y con una escala económica y no humana está destruyendo eso, y nos preocupa.

Yago: Es una reivindicación de lo pequeño y lo mediano. Tiene que existir porque si no es imposible empezar. ¿Dónde puede tocar un grupo nuevo? ¿Cómo puede ser lanzado? Da la sensación de que todo tiene que salir disparado.

Pol: Lo viral.

Yago: En ese mundo que plantea Pol, ¿cómo sería empezar si no eres potencialmente exitoso bajo esa vara de medir el éxito? No es posible ser pequeño porque lo pequeño no tiene cabida. Por ahí va el título, las ideas. Afrontar la derrota, que no tiene por qué serlo, con cierta ironía. Todo el lanzamiento del álbum, también la forma de distribuir los singles, va en esa línea de reivindicar una escala más humana.

Arnau Sanz, Yago Alcover y Pol Rodellar.
Arnau Sanz, Yago Alcover y Pol Rodellar.

Respecto al sonido del disco. En la nota de prensa Miqui Otero habla de una vuelta a los orígenes. ¿Estáis de acuerdo?

Arnau: Venimos de “Desde flores y entrañas” (Sonido Muchacho, 2023), un LP donde experimentamos mucho con la forma de grabar, los elementos y los arreglos. En este trabajo queríamos volver, por ejemplo, a “Siento muerte” (Sonido Muchacho, 2020), que era más directo. Hay canciones que pueden remitir a la primera época, más yeyé o más sixties, pero queríamos hacer canciones breves, rápidas, con una extensión corta. Hicimos muchas demos y luego una criba para ver cuáles encajaban con la idea. Al final es un disco que puede remitir a otros anteriores.

Me flipa “Cristales”, con esa intro hipervitaminada. Tiene algo de Pond o Ty Segall. ¿De dónde surge?

Yago: Organizamos los discos buscando singles con pegada, pero luego vemos el conjunto y buscamos contrastes. “Cristales” salió buscando una canción más cañera, sin elementos pop o yeyé. Llegué tarde al local, para variar (risas), y ya estaban tocando. Me puse encima y fue muy orgánico. No venía de maqueta.

Pol: Cuando hacemos canciones pensamos también en el directo. Queremos ese momento de caña. En todos los discos hemos tenido eso, rellenando huecos de los estilos que tocamos.

Yago: Y ya grabando “Cristales”, con el productor Raúl Pérez, buscábamos una textura de guitarras muy grasienta. Fue una experiencia muy bonita. Tiene un equipo espectacular y trabajar con él fue brutal. Pudimos usar un eco de cinta que definió mucho el sonido. En esa canción en concreto creo que todo quedó muy bien perfilado. Parte de la pegada que comentabas, sobre todo en la intro, tiene mucho que ver con el sonido que sacó Raúl.


“Cuando hacemos canciones pensamos también en el directo. Queremos ese momento de caña. En todos los discos hemos tenido eso, rellenando huecos de los estilos que tocamos”

Pol Rodellar


“Si pudieras ver mi futuro” remite al “Psychocandy” de The Jesus And Mary Chain, mientras que “Después destello” recuerda en su arranque a “Friday On My Mind” de The Easybeats. ¿Homenajes, referencias, citas?

Arnau: En el caso de “Después destello” no nos dimos cuenta. De hecho, yo no conocía al grupo.

Pol: Nadie. Bueno, tú, Yago, sí lo conocías.

Arnau: Adolfo, de Airbag, nos pasó en plan “hey, buen homenaje”. Y pum. Fue como… Creo que ellos tenían en mente un tema de…

Pol: Un tema de Psychic TV tiene una intro que se parece un poco (se refiere a “The Orchids”). Esa era nuestra referencia, pero luego nos pasaron el de Easybeats y fue “joder, si casi es el mismo tono”.

Arnau: Hombre, son un hit los dos, la verdad. Nos dejamos llevar un poco por el ritmo. Y no sé si en el caso de “Si pudieras ver mi futuro” era porque buscábamos un cierre o porque a veces ellos dos se ponen a jugar con el teclado. La cadencia del tema, aunque es lento, funciona muy bien. Tuvimos bastante claro desde el principio que sería el cierre del disco.

Yago: Es verdad que nos mola buscar referencias, pero no somos un grupo que diga “vamos a hacer guiños”. Durante la producción es así como Raúl se la imaginó. Nos han dicho mucho lo de The Jesus And Mary Chain, pero no hubo una referencia directa. Hay una canción en el anterior disco que se llama “Estallido en cambios” que es muy The Jesus and Mary Chain. Ellos remiten a The Ronettes y todo eso, y nos flipa igual que a los Ramones u otros grupos que han usado esa fórmula y la han llevado a otro lugar. Al principio, en la primera mezcla, las guitarras estaban muy adelante, pero luego decidimos ponerlas de fondo, hacerlas más etéreas, que es lo que te puede recordar a The Jesus And Mary Chain. La idea era convertirla en una balada. No era una referencia directa, pero los gustos están ahí.

En esta ocasión habéis lanzado una edición especial del disco que solo se va a distribuir en negocios locales en detrimento de las grandes superficies. Una defensa de lo físico y del negocio de proximidad. ¿Debe existir una responsabilidad del artista con su entorno?

Yago: Sí. Con los años le damos cada vez más importancia a la coherencia. Siempre nos ha preocupado quién está detrás de las cosas, si nos sentimos cómodos con espónsores o marcas. En los últimos años nos centramos más en la acción que en el discurso. No tanto una política explícita, sino pequeñas acciones. Nos hemos dado cuenta de que somos más políticos de lo que creíamos, y este disco quizá lo deja más claro. Es bonito pensar que todo lo que organizas tiene sentido y que el público lo recibe así. La salida de los vinilos ha sido muy fuerte, se agotó todo rapidísimo.

Pol: Un grupo no tiene por qué opinar de todo, pero vive rodeado de la industria musical y ahí sí tienes que mojarte un poco. Nosotros no hacemos alegatos políticos explícitos en las letras, pero creemos que podemos aportar algo en esta escena musical.

Horizonte con autogestión.
Horizonte con autogestión.

Hablando de estas acciones que puede asumir el músico, vuelve a estar muy vigente la polémica sobre los precios dinámicos, creo que con motivo del concierto de Ye, pero también Rosalía se vio envuelta en esa mancha. Entiendo que esta práctica no se lleva a cabo en ninguno de vuestros conciertos, ¿pero qué opináis al respecto?

Yago: Nos parece terrorífico. El uso de eufemismos como “entradas dinámicas” es tremendo. Esto se puede extender a todo lo que pasa con la música en vivo: pocas salas, giras programadas con muchísima antelación… Todo entra en ese “dolor inexplicable”. Sorprende que se batan récords mientras se normalizan estas prácticas. Todo tiene que ser cuantificable. Un relato capitalista muy agresivo. Por eso decidimos tocar en salas más pequeñas aunque vendamos más entradas de las disponibles. Preferimos calidad, cercanía, sonido. La sala Apolo nos parece mejor opción que un recinto mayor. Por esa misma lógica, los precios dinámicos son un despropósito.

El capitalismo va devorando más la experiencia de la música en vivo: preventas exclusivas, zonas VIP, espacios esponsorizados, precios dinámicos y astronómicos. ¿Hay algo que el músico pueda hacer para luchar contra esto?

Yago: Escuché unas declaraciones de Robert Smith en que dejaba muy claro, porque él lo mueve todo, que no depende de una agencia. Y hablaba de que había decidido topar los precios de las entradas de The Cure como a 45 pavos. De hecho hay algún gran grupo, del que no reveló el nombre, que le había dicho: “Nos estás haciendo quedar mal”. Imagínate. Pero me parece brutal la postura de Robert Smith. La única cosa que sí te podemos decir de nuestra experiencia es que efectivamente las condiciones de los conciertos te las pasan. Y evidentemente puedes tomar la decisión que tú quieras. Y eso va a repercutir, claro. Es decir, si tú tienes determinado aforo a un precio, se te va a garantizar un fijo determinado, pero por nosotros pasa toda esa información y podemos decidir y debatirlo.

Pol: No llegamos al punto de poder decidir si queremos una zona VIP o no, porque en los sitios donde tocamos esto no es ni posible, pero te garantizamos que estaríamos en contra de esto.


“El uso de eufemismos como ‘entradas dinámicas’ es tremendo. Esto se puede extender a todo lo que pasa con la música en vivo: pocas salas, giras programadas con muchísima antelación… Todo entra en ese ‘dolor inexplicable’. Sorprende que se batan récords mientras se normalizan estas prácticas”

Yago Alcover


¿Cómo valoráis el circuito de salas en Barcelona?

Arnau: Este tema es preocupante: cierran salas y no quedan de pequeño aforo. Esto hace que haya un montón de grupos que no puedan tocar. Dices: “Quiero tocar delante de 50, 100 o 200 personas”, y no puedes. Igual hay un par de salas en una ciudad, pero no hay un término intermedio: de ahí te tienes que ir a 1000. Entonces piensas: “¿Por qué no hay salas de 400? ¿Por qué cuando cierran no se pueden abrir? ¿Por qué se pierden las licencias?”. Parece que molesten las salas de conciertos. No sé qué va a pasar, la verdad. Está claro que es muy difícil para grupos que empiezan o que tienen una determinada cantidad de público y no tienen dónde tocar. No sé cómo se podría arreglar. Igual habría que hacer cooperativas entre músicos: salas gestionadas por músicos y para músicos.

Pol: El consistorio tendría que hacer un plan de usos o proteger a las salas que están abiertas. Se hizo un poquito con el anterior mandato, que protegieron algunas salas de Gràcia, hubo un intento al menos, pero esto ya creo que con Collboni (se refiere al actual alcalde de Barcelona) se ha ido a la mierda.

Yago: Lo hemos comentado alguna vez. Hay una cosa grave en Barcelona: cuando una sala cierra –por la razón que sea: por un plan de usos, porque tiene que ser derribada, como pasó con Rockzone; o como la sala VOL, que está condenada a desaparecer tarde o temprano–, la licencia muere con ese espacio y no sale a concurso. Cada vez que cierra una sala en Barcelona es totalmente imposible que pueda continuar. Y esto nos parece muy grave.

Arnau: Y no hay nuevas licencias.

Yago: Solo puedes sostener esa licencia si es traspasada. Por ejemplo, Sidecar cedió a Club Sauvage y han mantenido la licencia, pero está claro que la programación de conciertos no es la que solía haber en Sidecar. Esa sala no se ha perdido técnicamente, pero… Cuando cerraron el Karma y La Deskomunal fue en la misma semana. Esto nos parece gravísimo. El consistorio debería revaluar, reexaminar, garantizar un mínimo de espacios y hacer un análisis de los aforos para favorecer eso.

Un trío de amigos.
Un trío de amigos.

Una banda de garage necesita mantener la energía muy alta, especialmente en los directos. Sin embargo, el tiempo no respeta a nadie. ¿Vislumbráis el momento en que penséis que os puedan fallar esas fuerzas hasta el punto de replantearos la banda o la música que practicáis?

Pol: Hemos hablado de esto y sí que nos gusta mirar a bandas que apreciamos mucho, como The Feelies o Yo La Tengo, que son peña ya pureta y hacen sus conciertos. Tienen sus momentos de caña, pero también momentos de poder hacer canciones muy largas, muy suaves. Y nos gustaría tomarlos un poco como ejemplo, poder tener esa variedad de estilos de música para tocar en directo. Quizá estamos haciendo esto en “Es un dolor inexplicable”, que va atendiendo a una frenada. Quizá estos temas, que ahora son más difíciles de tocar en directo, dentro de unos años serán más o menos lo que estemos haciendo. Nos gusta mucho el contraste de poder hacer esa baladita que dura ocho minutos y después tirarte veinte minutos con un empalme psicodélico.

Yago: No pudimos estar en el concierto de los Buzzcocks, pero hubiese sido guapo ver el 50º aniversario de la banda. También es verdad que tienen un repertorio muy amplio, pero si ellos lo pueden hacer…

Pol: Si te subes un poco más el ampli, puedes golpear menos fuerte la cuerda, y ya está
(risas).

Yago: Claro. Igual irá entrando gente joven en la formación, como los Ramones (risas). No tengo ni idea, la verdad. Pero sí que es algo que decimos: “¿Hasta cuándo podremos aguantar este ritmo?”.

Arnau: También es raro que, aunque nos vamos haciendo mayores, la velocidad de los discos vaya en aumento. Este es el álbum más rápido que hemos hecho. Igual cuando tengamos 50 años haremos uno de black metal. No lo sé. A veces es más la sensación de que te haces mayor y quieres llegar al límite y decir: “Un poquito más rápido, venga”. Es como demostrarte que puedes hacerlo.

Pol: Hoy me sentiría muy cómodo tocando música más tranquila y, de vez en cuando, soltar un par o tres de temas más cañeros. El concierto de Yo La Tengo que vimos en el Apolo, creo que dentro del ciclo de Primavera, es como el ejemplo de cómo me gustaría terminar.

Arnau: ¿Tocando con ellos?

Pol: Hay mucha obsesión con las bandas jóvenes, con lo último. Y eso hace que las bandas, si no llenan un estadio o venden muchas entradas, se decepcionen y mueran. A veces parece que haya pocas bandas con tantos años como nosotros. Nos mola la idea de llegar a viejos tocando, como Yo La Tengo, que deben llevar 40 años. Nos mola que exista la posibilidad de carreras largas en esta industria. Y a veces parece que la cosa vaya por quemar grupos y gente. Y eso nos da pena. ∎

Agradecimientos: Cuchillería Primitivo Labrador

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