La cuestión es que todas las divas mencionadas más arribas fueron cocinando sus retornos apoyándose en las redes sociales para crear expectación de alguna forma u otra. Pero Robyn es Robyn, y eso significa que la tía cree que la única promo que necesita es dejar caer un tuit que ponga “Dopamine. Tomorrow. 6:30pm GMT”. Y ya. ¿Para qué más? Sobre todo, si sabes que la reacción de otras (sub)divas como Allie X, Tove Lo o Pabllo Vittar va a ser esta.
Los fans tampoco necesitaban mucho más para, ante la pregunta “who’s coming?”, responder con un “MOTHER” mayúsculo. Por no contar que a la gente le bastó la imagen de la portada del single en Instagram para lanzarse a una ojomanía que ríete tú de la cristomanía de hace unos días. Y que la peña está empezando a sumar dos más dos y considerando que el regreso de Robyn es un acontecimiento cósmico que se alinea con otras maravillas como el regreso de otra diva como Ellie Goulding (que ya ves tú), la ratificación del matrimonio igualitario en EEUU (aquí mejor) o el primer tráiler de “El diablo viste de Prada 2” (esto sí que es top).
Total, que el personal está rollo “ROBYN SAVE US” en todas las redes sociales, pero especialmente en un Bluesky que parece concentrar la demografía natural a la que va dirigida la música de Robyn, tal y como afirma este bluit: “Potencialmente el mayor momento para Bluesky, la red para los fans de Robyn en edad entre los 36 y los 49 años” (¿puedo usar aquí el mítico “I feel very attacked!!!” de Laganja Estranja?). Ha habido mucha expectación y mucha idolatría… y, finalmente, el gran momento en el que “Dopamine” por fin fue distribuido entre los adictos como una droga intravenosa.
Una droga que hizo felices a todas las chicas que llevaban unos días “overjoyed” y que tardaron cero coma en empezar a grabarse bailando este tremendo jitazo como la Britney espástica blandiendo cuchillos en el salón de su casa. Ahora bien, para qué voy a intentar engañar a nadie: no es difícil intuir que los que intentaremos capitalizar este momentum vamos a ser (obviamente) los gays. Porque así somos, todo tiene que girar a nuestro alrededor constantemente o nos da un parraque. Es normal entonces que en los días anteriores al lanzamiento de “Dopamine” abundaran los stories como este de un “bear who is going to be ok” (y, sí, aquí me vuelvo a feel very attacked!!!). Porque a nadie le debe quedar duda alguna que esta canción va a ser nuestra personalidad completa hasta que Robyn se decida a salir de gira.
Así que sintetizamos: la sueca ha lanzado una canción que ha hecho que algunos digan que “JESUS WAS SEEN”. Es un temazo que hace que bailes así y que consigue que te sientas así. Pero lo más perturbador del caso es que la peña se ha venido tan arribísima que, para referirse al resultado final de “Dopamine”, han empezado a compartir por redes un gif que no puedo linkear porque está siempre en privado. Pero que, como no podría parecerme más gráfico, he descargado un poco de extraperlo para que no haya ni un lector que se quede sin saber cómo se resume todo el tinglado de este lanzamiento discográfico.
Hace unas semanas, Los Javis aparecían en el Haciendo Scroll por motivos estrictamente laborales. Lo que nadie podía sospechar es que, poco tiempo después, volvieran a ser noticia esta vez por motivos personales. Aunque, un momento, eso de “lo que nadie podía sospechar” tampoco es cierto del todo, ya que hace siglos que se dice, se cuchichea por los ambientes maricas que la pareja estaba rota pero que mantenían la fachada porque les venía bien para el negocio. Así que, en verdad, la noticia de que “Los Javis se separan pero siguen trabajando juntos” no ha pillado a absolutamente nadie por sorpresa.
Otra cosa muy diferente es que, de un día para otro, todos pasáramos de “ya ves que noticia, eso se sabía, nosequé” a este meme precisamente porque el chisme se disparó con las sospechas de que el motivo de la ruptura de Javier Calvo y Javier Ambrossi no fuera este troleo tiktokero, sino algo un poquito más serio. Algo tan serio como que uno de los dos Javis (Ambrossi para los gays, “el pequeñito” para el resto de la humanidad) se hubiera liado con Martin de ‘Operación Triunfo’. Algo de lo que ya había sospechas desde que este último saliera en la serie “Mariliendre” producida por la expareja precisamente debido a vídeos como este. Y algo sobre lo que correrán ríos de tinta porque, mira, si Javi Hoyos ya le ha dedicado un TikTok, es que el río lleva agua.
Por ahora, las redes se lo están tomando un poco a broma con titulares como “¡Javi de los Javis se separa de Javi de los Javis!” o con opiniones certeras como esta: “Como son las cosas que tienen que romper como pareja, pero no puedan renunciar a ser Los Javis SL”. Claro que, como suele decirse, no hay mal que por bien no venga, y hay quien ya se está frotando las patitas con la posibilidad de que la serie esté de camino. Lo que está claro es que esta separación arroja más dudas que certezas… Y ya se sabe que a internet no le pueden gustar más las preguntas sin respuestas como, por ejemplo, ¿quién se quedará la famosa casa de Los Javis? (Contexto: la culpa de nuestra obsesión con la casa de estos dos viene de este artículo de ‘AD Spain’).
También es necesario empezar a hablar de la custodia de les muches “hijes” del exmatrimonio. Por ejemplo, ¿quién se queda con Yenesi? ¿O es que veremos una nueva era de custodias compartidas? “Uno de los javis se queda con Almodóvar y el otro con Andrea Levy”, dice uno. “Uno de los Javis se queda con Anna Castillo, el otro con Belén Cuesta”, dice otro. Pero el caso más doloroso será, sin lugar a dudas, este: “Las ultimas informaciones sobre la separación de los Javis aseguran que mantendrán la custodia compartida de Brais F. Uno lo tendrá durante los rodajes y el otro durante los chills. Aún no han aclarado cual lo tendrá para cada cosa”.
La polarización es inevitable: mientras unos analizan la ruptura de Los Javis, otros sobreanalizan los comentarios sobre la ruptura de Los Javis. Pero, por encima de todas las cosas, debe prevaler la preocupación a la que ya apunta este bluit: “Estoy muy preocupado por la separación de los Javis. Esa puerta no la puede abrir una persona sola, el que se quede dentro no va a poder salir hasta que encuentre otra pareja”. Seamos humanos y empáticos, por favor.
De repente, estos días me ha dado por recordar el cringe máximo de “The Idol”, aquella serie de The Weeknd que muchos catalogaron como lo peor que habían visto nunca en una pantalla de televisión (o de cualquier tipo). Y el motivo de este déjà vu es que, de repente, internet ha decidido que ya tenemos una nueva peor serie de la historia: “All’s Fair”, una nueva producción de Ryan Murphy con un casting de órdago (Glenn Close, Naomi Watts, Sarah Paulson, Teyana Taylor, Elizabeth Berkley, Jessica Simpson… ehem… Kim Kardashian) que no hay que confundir con esta antigua serie por la que Michael Keaton se dejaba caer de vez en cuando.
La nueva “All’s Fair”, que en España se ha titulado “Todas las de la ley”, es una ficción procedimental en la que un conjunto de abogadas lucen modelazos de infarto y que ha sido distinguida como el “Worst TV Drama Ever”. En serio, que en ‘The Guardian’ han dicho que es “fascinante, existencialmente terrible” y le han cascado una desbordante cantidad de cero unidades de estrellitas (algo que, al parecer, no ocurre con demasiada frecuencia). La colección de titulares dejándola a caer de un burro impresiona.
Aunque algunos (escasos) medios han preferido ser un poco más tibios, tal y como atestiguan estas palabras de ‘El País: “La serie es mala. Ni siquiera es tan mala que se vuelve buena. De eso no hay duda tras ver los primeros tres episodios. Pero tampoco es la peor serie de la televisión. Ni siquiera es la peor serie de Ryan Murphy”. ¿A quién nos creemos?
Lo gracioso es que por ahí ya han empezado a confirmar que, más que un drama, nos encontramos ante una comedia. Además, ya se sabe que las malas críticas son como miel que atrae a las abejas adecuadas. Unas abejitas que, después de sentirse mal unos segundos al ver que les está gustando lo que otros denostan con tanto ahínco, han optado por mostrar su orgullo en redes. Y es que, por mucho que tanto las elecciones de vestuario como la actuación de Kim Kardashian sean indefendibles, las líneas de diálogo over the top se están ganando al público: desde referencias a Kelis hasta chistes de pelucas dignos de RuPaul, es realmente chocante ver cómo grandes damas como Glenn Close sueltan barbaridades altamente obscenas. Aunque la que se lleva la palma es, sin lugar a dudas, es una Sarah Paulson pletórica que es una metralleta de fraseos icónicos entre los que ya destaca uno y solo uno. Uno que, en cuanto termine de escribir este artículo, voy a convertir en un sticker con el que pienso zanjar muchas conversaciones futuras y que no voy a dejar aquí por escrito porque hasta me da un poquito de pudor. ∎