Disco destacado

Yard Act

You’re Gonna Need A Little MusicIsland-Universal, 2026

El título del tercer álbum de Yard Act contiene una recomendación similar a la que hizo György Lukács cuando aún no se llevaba el lenguaje inclusivo. El marxista húngaro diferenciaba entre “hombre entero” –el de la vida cotidiana– y “hombre enteramente” –el estético, quien crea arte o tan solo lo contempla–. Por aquí van los nuevos tiros de James Smith, anticapitalista de nuevo cuño, letrista, vocalista y líder de Yard Act, cuya verbosidad recuerda a la de Howard Devoto, a quien menciona junto a David Gedge y The Wedding Present en la torrencial, musicalmente entre Magazine y Nick Cave & The Bad Seeds, “Empty Pledges”. Es la pieza inaugural y tal vez fundacional de “Vas a necesitar un poco de música”, según Yard Act, más incluso que amor, para escapar de la rueda del hámster, de nuestras ligaduras biológicas y mentales. Pero Smith, cuyo nombre integra sin querer el de dos de las mejores bandas de Manchester –James y The Smiths– con análoga tendencia a cuestionar la alienante realidad, no es ningún mesías. Lo salvan antagonismos como “no tengo absolutamente nada nuevo que decir”. Igual que un influencer de esos, solo que, claro está, el bardo de Leeds no lo es.

La escuela idiosincrática de Yard Act, donde también tocan sus instrumentos Ryan Needham (bajo), Sam Shipstone (guitarra) y Jay Russell (batería), es la de The Sensational Alex Harvey Band –esa teatralidad in your face–, John Cooper Clark –el spoken word desoxirribonucleico–, The Fall –su martillo existencial– o Sleaford Mods –el don’t give a damn (to anyone)–. Producido por Justin Meldal-Johnsen –St. Vincent, M83, Wolf Alice, The Raveonettes– y escrito conjuntamente por todos los miembros de la banda a base de jams en su flamante estudio de Leeds, lo nuevo del cuarteto británico extiende valiosamente su espectro sonoro para ir más allá del post-punk inicial del grupo –menos asfixiante de lo que se cuenta– y superar las expectativas creadas tras un buen segundo disco, “Where’s My Utopia?” (2024), que no estuvo a la altura de su debut, “The Overload” (2022).

Tercer asalto de mucha altura. Foto: James Winstanley
Tercer asalto de mucha altura. Foto: James Winstanley

Esta nueva amplificación hace que “New Beginnings” suene entre Oasis y Blur al tiempo que Smith sigue dándole vueltas a la fama y el reconocimiento artístico; “Tall Tales” –cuentos chinos– y “Fiction” introducen un refrescante tono cabaretero y glam, reflexionando de paso sobre la mentira que se esconde tras los “mejores hombres de la historia” y de todos los demás cuando damos nuestra versión de los hechos; el tono baleárico de “You’re Gonna Need A Little Music” los hermana con lo último de Temples añadiendo un vitriólico recitado que recuerda a Jarvis Cocker; “Cherophobe Rock” acelera el diapasón manipulando con micrófonos la voz como hacía otro tipo expansivo, un tal Mark E. Smith; en la electrocutante “Thrill Of The Chase” aparece Janey, un alter ego/diablo cojuelo de James Smith que también protagoniza la rapeada, pianística y sintetizada “Janey Said”, un poco entre John Grant y Talk Talk; el blues tórrido y surrealista de “Redeemer” cambia de tercio cediendo paso a la impecable “Talky Talky People”, la canción más pegadiza de la serie, némesis hipermoderna del “Shiny Happy People” de R.E.M., con melotrón y más versos liberadores –hermoso error que soportar, aquí estoy, renacido, completo e impuro–, de un álbum que cierra con el buen sabor de boca de “Over The Barrel”: “Todo lo que sientes lo ha sentido alguien antes que tú.

Rondados con insistencia por la duda existencial, el síndrome del impostor –“Empty Pledges”: “¿Te sientes como un impostor cada vez que subes el nivel?”– y el vértigo autodestructivo –la cinematográfica portada del álbum, digna de Saul Bass aunque pertenece al mismo James Smith, representa la vertiente más divertida y negra de su título: un piano de cola se precipita sobre un tipo con gabardina, la que suele llevar el cantante–, puede que Yard Act no tengan ni idea de lo que están haciendo –eso dicen ellos para despistar–, ni tampoco que en este mundo individualista, solipsista y atomizado alguien se interese lo más mínimo por comprender las historias de un monologuista potencial como el señor Smith, convincente propietario de una voz igualmente carismática, pero que lo hacen mejor y más visceralmente que nunca no cabe ninguna duda. “You’re Gonna Need A Little Music” es dance-rock como nunca lo has escuchado. O sí, pero suena inteligente, vulnerable y totalmente renovado. A ver quién da más. ∎

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