Esperanza eléctrica. Foto: Adam Powell
Esperanza eléctrica. Foto: Adam Powell

Entrevista

Water From Your Eyes: “El nihilismo alimenta la sumisión”

La banda neoyorquina se abre a lo macro y al optimismo hope-punk tras la desolación de “Everyone’s Crushed” en un “It’s A Beautiful Place” que, además, los ve organizarse más como una contundente y ruidosa banda de rock. Nate Amos, Rachel Brown y compañía lo estarán presentando este fin de semana en Barcelona y Madrid, pero antes hablamos con ellos sobre espiritualidad, guitarras, activar cambios sociales y ofrecerle al mundo arte con sentido.

Cuando Water From Your Eyes estaban terminando de grabar “Everyones’s Crushed” (Matador, 2023), los efectos de la pandemia, la inflación de precios en Nueva York y los meses acumulados sin dar algún que otro concierto y sin lograr que su trabajo calase estuvieron a punto de llevarse a Nate Amos (Vermont, 34 años) y Rachel Brown (Chicago, 28 años) por delante. Pero de algún modo sobrevivieron lo suficiente para ver cómo el sello Matador les ofrecía un contrato discográfico y, de repente, estaban girando por todo el mundo, abriendo para Interpol en México –en el concierto más grande jamás dado por los también neoyorquinos, ante más de 150.000 personas– y liderando a una nueva generación de rockeros criados en el sound collage, la memética y el maximalismo digital.

Su nuevo álbum, “It’s A Beautiful Place” (Matador-Popstock!, 2025), es el séptimo en su haber pero el segundo desde su irrupción en el circuito musical global, y canaliza esta etapa más extrovertida del grupo. En esta línea, contiene un sonido más brillante y vitalista –aunque igualmente caótico y desordenado por momentos; hyper-rock como resistencia hope-punk– y reflexiones más macro que apuntan a lo cosmológico y lo trascendental.

Tomando como referencia tanto los textos del Nuevo Testamento como utopías de corte comunista como la expuesta en “Los desposeídos” (Ursula K. Leguin, 1974), “It’s A Beautiful Place” trata de imaginar un mundo más armónico guiado por una preocupación genuina por el bienestar del otro. Eso, hablar de esperanza y de la belleza del mundo en estos tiempos tan permanentemente oscuros, es su particular acto de resistencia. También una nueva forma más conceptual de manejar la contradicción. Pero ¿acaso no es Water From Your Eyes una contradicción en sí misma? “Musicalmente, todos los componentes de ‘Life Signs’ los desarrollamos usando el serialismo, basándonos en el RNG (Random Number Generator), pero la idea era conseguir que sonara lo más Red Hot Chili Peppers posible”, cuentan sobre una de las canciones del disco. Y lo hacen desde una gasolinera en algún lugar del norte de Bélgica, donde han parado a repostar y a tomar un café de camino a su próximo concierto en Colonia. Esta misma gira los traerá a nuestro país el próximo finde: el 5 de diciembre tocarán en la sala Upload de Barcelona y el 6 en la sala Clamores de Madrid. Mientras, reflexionan y divagan también sobre su pequeño lugar en el cosmos y sobre cómo esa gasolinera, que diría Rosalía, contiene la galaxia entera. El mundo, el destino, la vida, llámalo como quieras, son cosas contradictoriamente preciosas.

“Life Signs”, vídeo dirigido por Rachel Brown.

Estáis ahora en medio de la gira. ¿Qué tal están funcionando las canciones en directo? ¿Hay mucha diferencia con la gira de vuestro último disco?

Nate: Totalmente, sí. Casi todo lo que tocamos de este disco en directo tiene mucho que ver con la música rock, así que se traslada mucho mejor a un contexto de concierto de rock, de una forma mucho más directa.

Rachel: También ahora tenemos una banda completa en directo. La última vez todavía íbamos cambiando entre estar solo Nate y yo y la banda; había esa tensión.

Nate: Pero ahora digamos que lo hemos estandarizado mucho más, está todo mucho más pensado desde el principio, diseñado y ensayado con la banda, así que todos participamos en las canciones.

En este sentido, me interesa bastante el hecho de que hayáis recuperado el predominio de las guitarras en este nuevo disco, que es una cosa que creo que conecta además con el último disco de Nate como I Hate Lorelei…

Nate: Cuando hicimos “Everyone’s Crushed”, realmente no estábamos girando ni teníamos prácticamente capacidad de hacerlo. Pero cuando ideábamos este nuevo álbum, “It’s A Beautiful Place”, girábamos y tocábamos mucho. Yo tenía la guitarra eléctrica entre las manos mucho más tiempo de lo que estaba siendo habitual en esos años. Así que simplemente terminé tocándola más y acercándome desde ella a la composición. Siempre he solido componer desde la guitarra acústica, pero de repente estaba de gira con Water From Your Eyes haciendo más ruido que en mi vida, y definitivamente eso se ha filtrado al proceso de escritura, o más bien al de arreglos: está presentado más la forma de una banda de rock porque lo escribimos mientras estábamos inmersos en las dinámicas de una banda de rock.

“Siempre he solido componer desde la guitarra acústica, pero de repente estaba de gira con Water From your Eyes haciendo más ruido que en mi vida, y definitivamente eso se ha filtrado al proceso de escritura, o más bien al de arreglos”

Nate Amos

¿Y es algo que os gustaría seguir explorando en el futuro?

Nate: A mí me encanta tocar la guitarra, pero la intención de este disco tampoco fue nunca tirar por este sonido más guitarrero. No es algo en lo que me guste pensar demasiado, la dirección de un disco, porque si lo hago lo más normal es que decida que ahora somos una banda de guitarras y para el próximo álbum probablemente me raye y no quede ni rastro de ellas. Y creo que eso es lo que hace que Water From Your Eyes sea Water From Your Eyes: tan pronto como decidas tomar una dirección tienes que estar dispuesto también a aceptar la posibilidad de que ocurra exactamente lo contrario. Al principio la idea de este disco era hacer canciones de electrónica bailables, y es obvio que fracasamos miserablemente en el intento. Además tengo un poco de déficit de atención para centrarme en un sonido de forma más monolítica, me cuesta alcanzar esa cohesión, ¿sabes?

De hecho son discos con mucho contraste: este me parece más expansivo y, sobre todo a nivel de letras, es mucho menos nihilista y más optimista. Apunta directamente a temas más trascendentales.

Rachel: Definitivamente es más optimista, sí. Aunque no era difícil, ¿no? El nivel estaba bajo.

Nate: Sí, en los últimos dos discos parecíamos unos desgraciados. Te diría hasta que “Structure” (publicado en 2021 por Wharf Cat) es aún más oscuro y deprimente que “Everyone’s Crushed”.

Rachel: Creo que este es el primer disco en el que nos hemos planteado entre nosotros qué tipo de arte queríamos entregarle al mundo, ¿sabes? Con los discos anteriores prácticamente no había nadie escuchando y hablábamos básicamente para nosotros… Pero esta vez sentíamos que teníamos por primera vez algo parecido a una plataforma, una voz pública, y por lo tanto una responsabilidad. Y para nosotros era importante que, aunque hubiera un poco de oscuridad y desolación en general, porque tampoco podemos ir en contra de cómo somos nosotros, mantuviéramos un cierto sentido del optimismo. Al final lo que los fascistas quieren es que nos rindamos, que sintamos que no hay esperanza.

Nate: El nihilismo alimenta la sumisión.

Nate Amos y Rachel Brown. Foto: Adam Powell
Nate Amos y Rachel Brown. Foto: Adam Powell

El título del disco me parece interesante en este sentido, porque para mí es como si antes fuera un “pese a todo…”. ¿Cómo ha sido vuestro procesamiento del mundo mientras escribíais este álbum?

Nate: Sí, en cierto sentido hay esa lectura. El mundo es un lugar bello, y ha sido un lugar bello durante muchísimo tiempo antes de que nosotros lo habitáramos, y continuará siendo bello cuando nosotros nos hayamos ido. El mundo es lo que es, pero lo que hacemos con él depende de nosotros.

Rachel: Y el universo es maravilloso: hay algo bello en todas las millones de variables que a lo largo de millones y millones de años nos han llevado a esta gasolinera en medio de Europa.

Nate: Somos muy afortunados de estar en esta gasolinera.

Quizá para mí siempre tiende a pesar más el “pese a todo”. No sé si existe la posibilidad de una forma de sociedad que no esté corrompida, y pese a todo…

Rachel: Yo creo que siempre existe una posibilidad, pero implica mucha valentía. Implica ceder y sacrificarse personalmente para volver a moldear las cosas que nos configuran como sociedad. Necesito creer que existe un mundo en el que la gente quiere lo mejor para los demás, y quiere compartir incluso aunque eso significa que ellos tengan menos. Pero sí, claro, lo que tenemos ahora es una cultura basada en la acumulación, en la ganancia personal, en el individualismo.

Nate: También él tiene razón: si coges los libros de historia al final te das cuenta de que no hay una organización sin jerarquía, y las jerarquías llevan inevitablemente a estructuras de poder, y el poder siempre tiende a corromperse…

Rachel: Pero eso está limitándose solo a la historia oficial de Occidente, no es toda la historia de la humanidad. Muchas partes han sido eliminadas a través del colonialismo, la conquista, y hay muchas de las que no tenemos ningún dato y no sabemos nada.

Nate: Claro, pero eso es lo que estamos diciendo: si en la historia que nosotros conocemos no hay ejemplos, ¿cómo podemos saber cómo se hace?

Rachel: El problema muchas veces es ese precisamente: lo basamos todo en un sistema preexistente, construimos siempre sobre la misma base en lugar de construir algo completamente nuevo.

“Creo que este es el primer disco en el que nos hemos planteado entre nosotros qué tipo de arte queríamos entregarle al mundo, ¿sabes? Con los discos anteriores prácticamente no había nadie escuchando y hablábamos básicamente para nosotros…”

Rachel Brown

Me imagino que todo esto se relaciona mucho con vuestras lecturas sci-fi recientes, pero ¿cómo habéis reconciliado esas utopías de ciencia ficción con lecturas religiosas?

Rachel: Creo que hay algo utópico en el mensaje de Jesucristo, atendiendo por tanto solo al Nuevo Testamento. La mayoría de los cristianos parecen no tener ni idea de cuál era su mensaje, la verdad: hacer un mundo mejor para todos.

Nate: Siempre pienso en una frase de George Carlin: “El cristianismo es una religión estupenda, todos deberían probarla alguna vez”. En Estados Unidos hay mayoría cristiana, antes mucho más marcada, y cuando hay un pensamiento tan predominante se convierte en una herramienta interesante para la gente que quiere controlar a las mayorías. Así que el cristianismo, mucho antes de llegar a Estados Unidos, ya era un mecanismo de poder completamente corrompido, una manera de decirle a la gente cómo comportarse con la amenaza del infierno para los que no pasen por el aro.

¿Pero es posible pensar en la idea de Dios sin validar al mismo tiempo las estructuras humanas que sustentan el concepto?

Nate: Totalmente: Dios es el cosmos, es el lugar.

Rachel: Dios no es una creación de los judíos ni de los romanos, o lo que quiera que sea. Me gusta la idea de un fenómeno preexistente que trasciende cualquier sociedad y la propia existencia misma. La propia contemplación del universo va mucho más allá del cristianismo. Para mí Dios tiene que ver con lo cuántico, no es cognoscible desde nuestra forma lineal de experimentar el tiempo ni de nuestra forma física de experimentar el espacio.

Nate: La religión moderna, en fin, es solo la mercantilización de la espiritualidad.

Responsabilidad y arte. Foto: Adam Powell
Responsabilidad y arte. Foto: Adam Powell

El tema para mí está en usar la palabra concreta, “Dios”. No estás hablando de una entidad o utilizando una terminología neutra para hablar de lo trascendente o lo espiritual. Estás nombrando un tipo de divinidad, y por lo tanto escogiendo una vía concreta a la iluminación y no otra, cargando con el significado de toda una estructura social que ha utilizado ese concepto concreto. Las palabras son muy importantes.

Nate: Pues tienes razón. Puede ser una forma fácil de nombrar algo que es muy complejo de nombrar, pero tienes razón.

Rachel: Los dos fuimos criados yendo a la Iglesia y supongo que al final eso va calando, claro.

Bueno, vamos a cambiar de tema. Toda la atención sobre vosotros ha sido relativamente reciente, con vuestro anterior disco y vuestro fichaje por Matador. Pero me interesa ir un poco más atrás. ¿Por qué decidís mudaros a Brooklyn?

Rachel: Yo me mudé a Nueva York antes de que empezáramos la banda para estudiar en la universidad. En los veranos volvía a casa, a Chicago, y en uno de esos veranos montamos el grupo. Nate y yo empezamos a salir, y yo me tuve que volver a mudar a Nueva York, así que al final rompimos y fue todo un poco caótico. ¡Pero la banda vive!

Nate: Yo necesitaba salir de Chicago incluso antes siquiera de pensar en mudarme a Nueva York. Soñaba con mudarme a Nebraska, trabajar en una gasolinera y hacer música en secreto, lo cual es un universo interesante para imaginar, aunque no creo que fuera realmente conmigo… Digo esto desde una gasolinera en Bélgica…

“Yo me mudé a Nueva York antes de que empezáramos la banda para estudiar en la universidad. En los veranos volvía a casa, a Chicago, y en uno de esos veranos montamos el grupo. Nate y yo empezamos a salir, y yo me tuve que volver a mudar a Nueva York, así que al final rompimos y fue todo un poco caótico. ¡Pero la banda vive!”

Rachel Brown

¿Sentís que quizá ahora se está dando un nuevo bum de las escenas más experimentales en Nueva York, con sonidos más radicales? Tenemos bandas como Machine Girl, Model/Actriz, YHWH Nailgun, toda esa escena más hyper de Frost Children o el revival indie sleaze de The Dare o Fcukers, y peña como Chanel Beads…

Nate: En lo personal tampoco es que pueda hablar o no de un bum porque esta es la única escena que he experimentado en Nueva York. Sí creo que hay mucha atención desde fuera de la ciudad, y hay quizá una pulsión por agrupar todo eso.

Rachel: De hecho pasará como pasa en casi todos sitios: aunque todos los grupos que comentas tienen un componente así más experimental o arriesgado, realmente hay muchísimos más frikis en Nueva York haciendo cosas loquísimas, pero se queda todo en una escala completamente local. No todo lo que pasa en Nueva York sale, aunque lo que salga pueda ser más o menos representativo de lo que pasa en la ciudad. Si algo tiene esta ciudad es que puedes hacer lo que te dé la gana.

Nate: También cuando pasa esto, que hay una parte de la escena o una escena que de repente tiene atención internacional, en cierto sentido la propia escena se vacía: nosotros ahora por ejemplo casi no estamos en Nueva York porque estamos siempre de gira.

Rachel: Siempre va a haber bandas que son muy de allí, gente que ha nacido allí y lleva allí toda la vida, y que se aferra a ese circuito más local y nacional. Antes salíamos mucho con los chicos de The Sediment Club, que son increíbles y casi solo dan conciertos en Nueva York. Y también está Paco Cathcart, que saca música bajo su propio nombre pero también como The Cradle, y que para mí es uno de los mejores cantautores de su generación: siempre que lo veo actuar te deja esa sensación de que no sabes si es un cantautor realmente profundo o si lleva un montón de micros de contacto pegados al cuerpo. ∎

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