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La semana vista por…

Miércoles, 17 de diciembre

La recta final de 2025 confirma que la música sigue siendo un espejo incómodo y brillante de su tiempo: Mariah Carey domina el relato global al convertir “All I Want For Christmas Is You” en la canción más longeva en el número uno de la lista Billboard Hot 100 y al ser anunciada como gran estrella de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, mientras el pop consolida su propia mitología con Ed Sheeran y Taylor Swift reivindicando una alianza creativa ya histórica y Robbie Williams reapareciendo como mentor emocional de YUNGBLUD. La semana también deja espacio para la conmoción y el respeto: la muerte de Joe Ely, figura clave del country texano, provoca homenajes en la comunidad de músicos, Sir Cliff Richard visibiliza su lucha contra el cáncer de próstata y Billy Joel será homenajeado en un gran tributo en el Carnegie Hall neoyorquino mientras se recupera de sus problemas de salud. Entre récords, despedidas, activismo, conflictos legales y gestos de apoyo dentro de la industria, la música vuelve a demostrar que su pulso va mucho más allá de las canciones y se mide en impacto cultural y humano.

Joe Ely, en 1982: country con actitud. Foto: Ben DeSoto
Joe Ely, en 1982: country con actitud. Foto: Ben DeSoto
Desde Texas –y desde medio siglo atrás de música que supo tender puentes– llega la noticia de la muerte de Joe Ely (1947-2025), figura clave del progressive country de los años setenta y músico tan respetado como transversal, capaz de moverse con naturalidad entre el folk, el rock y la tradición fronteriza. Fallecido a los 78 años por complicaciones derivadas de la demencia con cuerpos de Lewy, el párkinson y una neumonía, Ely dejó una carrera que empezó con The Flatlanders y acabó convirtiéndose en una referencia para públicos muy distintos, desde el country alternativo hasta el punk británico. Colaborador de artistas como The Clash, Bruce Springsteen, Uncle Tupelo o The Chieftains, telonero de The Rolling Stones y Tom Petty, y ganador de un Grammy con el supergrupo Los Super Seven, Ely fue uno de esos músicos que nunca necesitaron ocupar el centro del foco para resultar decisivos. Su obra, marcada por la carretera, la perseverancia y una mirada honesta sobre la vida, ayudó a romper las fronteras entre géneros y generaciones, demostrando que el country también podía ser abierto, inquieto y profundamente contemporáneo.

Joe Ely feat. Bruce Springsteen: “Odds Of The Blues”.
Vamos con noticias más amenas. La Navidad ya no empieza con luces en la calle, sino cuando la lista Hot 100 de Billboard vuelve a rendirse al mismo villancico pop de siempre: “All I Want For Christmas Is You” acaba de convertirse en la canción número uno más longeva de la historia en Estados Unidos, alcanzando su vigésima semana en lo más alto de esa lista. Lo que en 1994 era solo un corte de un nuevo álbum de Mariah Carey, el navideño “Merry Christmas”, ha terminado superando récords que parecían inamovibles. El tema tardó 25 años en llegar por primera vez al número uno, pero desde 2019 vuelve puntualmente cada diciembre como un reloj suizo con gorro de Papá Noel.

La cantante de gorgoritos imposibles también está de actualidad por razones deportivas. El próximo 6 de febrero, en el estadio de San Siro, Mariah Carey será la encargada de poner voz a la apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026, en lo que los organizadores han presentado como el primer gran nombre internacional del evento. La cantante lo anunció con naturalidad festiva en redes sociales –incluido un “Ci vediamo a Milano” pronunciado con acento más que digno– y fue definida por el comité olímpico como un símbolo perfecto del concepto de “armonía” que articulará la ceremonia. No es la primera vez que Carey cruza su carrera con el olimpismo –ya lo hizo en Vancouver 2010 con “100%”, tema en apoyo del equipo estadounidense– y su presencia continúa la estela de grandes actuaciones musicales en inauguraciones recientes, como las de Lady Gaga o Céline Dion en París 2024.

Mariah Carey: “All I Want For Christmas Is You” (como cada Navidad).
Hay canciones que envejecen mejor que muchos discursos oficiales, y “So Much Trouble In The World” es una de ellas. Lucinda Williams ha decidido recuperarla ahora, acompañada por Mavis Staples, para subrayar que Bob Marley (autor de la pieza) sigue teniendo más razón que nunca. El tema, grabado originalmente en 1979, aparece en “World’s Gone Wrong”, el nuevo disco de Williams que verá la luz el 23 de enero y que funciona como un golpe directo a la mandíbula de la América contemporánea: crudo, urgente y sin voluntad de caer simpático. Las voces curtidas de Williams y Staples aportan gravedad y sentido histórico a una letra que no necesita actualización alguna. El álbum, compuesto por nueve temas originales más esta versión, se mueve entre el country, el blues y el folk con espíritu combativo, confirmando que Williams sigue siendo una de las voces más incómodas, necesarias y poco dadas al maquillaje del rock estadounidense. Marley, desde luego, no podría quejarse del relevo.

Lucinda Williams feat. Mavis Staples: “So Much Trouble In The World” (versión de Bob Marley).

The Rolling Stones han decidido guardar los mapas de carreteras para 2026 y cancelar sus planes de gira por Reino Unido y Europa porque Keith Richards, a punto de cumplir 82 años –mañana jueves 18–, ha llegado a la razonable conclusión de que comprometerse a cuatro meses de estadios quizá sea pedirle demasiado al cuerpo… Incluso a uno a prueba de bombas como el suyo. Las fechas habrían sido las primeras en Europa desde 2022 y llegaban precedidas de insinuaciones, declaraciones cruzadas y la promesa de un nuevo álbum prácticamente terminado, pero cuando tocó sentarse a hablar en serio, Richards optó por la prudencia antes que por otro maratón rockero. Eso sí, la banda sigue adelante con nueva música –con Andrew Watt de nuevo en la producción y Ronnie Wood asegurando que el disco está listo– y deja claro que volverán al escenario “cuando estén preparados”.

El culebrón rítmico del año sigue sin resolver su misterio: Josh Freese insiste en que todavía no sabe por qué Foo Fighters decidieron prescindir de él como batería, pese a haber llegado tras la muerte de Taylor Hawkins (1972-2022) y haber cumplido con profesionalidad durante dos años. Sustituido por Ilan Rubin, el intercambio acabó convirtiéndose en una especie de trueque premium entre bandas, ya que Freese terminó recalando en Nine Inch Nails, algo que Trent Reznor admite que fue tan inesperado como práctico: necesitaban a alguien ya, Freese estaba disponible y sabía perfectamente dónde sentarse. Mientras Freese especula con teorías y reconoce con humor que quizá la música de los Foo no era exactamente su lugar espiritual, Reznor ha explicado el cambio con diplomacia adulta y vocabulario emocional, dejando claro que prefería tocar con alguien que “quisiera estar ahí”. A veces el ghosting también se hace con baquetas.

En un año de luces, sombras y emociones en modo montaña rusa, YUNGBLUD ha contado que Robbie Williams le envió una carta justo cuando más la necesitaba, demostrando que, además de estribillos comerciales, Robbie también reparte sabiduría emocional por correo privado. El cantante británico, que sabe bien lo que es crecer bajo el escrutinio público, se reconoció en ese YUNGBLUD de 28 años perdido entre expectativas ajenas, opiniones no solicitadas y el ruido constante de la fama, y puso por escrito algo que no siempre se escucha desde arriba: que la cabeza también importa. El gesto llega en un momento especialmente delicado para YUNGBLUD, entre nominaciones a los Grammy que define como “un honor y una tragedia”, giras aplazadas por prescripción médica y la reciente pérdida de Ozzy Osbourne como mentor. 

YUNGBLUD: “Changes” (directo en Villa Park).
La gira de Biffy Clyro en 2026 tendrá una ausencia importante: James Johnston ha anunciado que se aparta temporalmente de los escenarios para centrarse en su salud mental y afrontar problemas de adicción que llevaba tiempo ocultando, una decisión tan dura como necesaria. El bajista ha hablado con una honestidad poco habitual en el rock de grandes recintos, reconociendo que la situación estaba empezando a afectar a su vida y su entorno, y agradeciendo públicamente el apoyo de sus compañeros, Simon Neil y su hermano gemelo Ben. La banda seguirá adelante con Naomi Macleod al bajo, mientras celebran el éxito de “Futique” (2025) y encaran una gira que culminará en su mayor concierto hasta la fecha, en Finsbury Park, ante 40.000 personas.

Biffy Clyro: “Goodbye”.
A sus 85 años, Sir Cliff Richard ha hablado con claridad sobre su tratamiento contra el cáncer de próstata, diagnosticado de forma casi accidental durante un chequeo previo a una gira, y ha aprovechado para cargar contra un sistema de detección que considera “absolutamente ridículo”. El cantante ha explicado que la enfermedad fue detectada a tiempo y no llegó a extenderse, algo que atribuye más a la suerte que a la eficacia del sistema, y ha reclamado un programa nacional de cribado que permita a los hombres acceder a pruebas tempranas sin depender de casualidades o requisitos administrativos. Incluso ha expresado su deseo de implicar al rey Carlos III –quien también ha hablado recientemente de su propio tratamiento– para impulsar cambios reales.

Ed Sheeran ha vuelto a poner palabras –y metáforas de alto pedigrí– a su relación con Taylor Swift, asegurando que se sienten como “hermanos” y validando aquella comparación que hizo ella misma: él como James Taylor y ella como Carole King del pop contemporáneo. Sheeran explica que, aunque lleven vidas nómadas y se vean de forma intermitente, cuando coinciden todo vuelve a encajar como si no hubiera pasado el tiempo, una dinámica muy de familia bien avenida. Amigos desde principios de la década de 2010, colaboradores recurrentes y cómplices creativos, han compartido giras, canciones, el escenario de Wembley y hasta anécdotas domésticas; incluida la de no enterarse de una pedida de mano porque uno no tiene móvil. Una amistad sólida, longeva y sin dramas públicos, que en el ecosistema pop actual ya es casi tan excepcional como escribir canciones que sobrevivan al algoritmo.

Taylor Swift feat. Ed Sheeran: “Everything Has Changed” (amigos para siempre).

La conmoción por el atentado terrorista en Bondi Beach (Sídney), durante una celebración de Janucá, ha provocado una oleada de reacciones en el mundo de la música, con artistas alzando la voz contra el odio, el antisemitismo y la violencia indiscriminada. Desde Australia, donde se encontraban de gira, Garbage dedicaron su concierto en la Ópera de Sídney a las víctimas, con Shirley Manson apelando desde el escenario a la empatía y la necesidad urgente de “profesar amor unos por otros” en un mundo cada vez más intolerante. También Billy Bragg expresó públicamente su solidaridad con la comunidad judía de Sídney, sumándose a mensajes de condena firmes y sin matices. A estas voces se unieron otras figuras internacionales como Troye Sivan, Kylie Minogue, Gal Gadot o Rebel Wilson, que coincidieron en subrayar que este tipo de violencia no representa a Australia ni puede normalizarse. Un coro diverso, procedente de sensibilidades políticas distintas, pero unido en un mismo mensaje: la música, incluso en los momentos más oscuros, sigue siendo un espacio desde el que reclamar humanidad, justicia y convivencia.

Un nuevo episodio judicial vuelve a colocar a un artista de R&B en el foco informativo: Trey Songz ha sido acusado formalmente de agresión tras su detención en Nueva York por dos incidentes distintos ocurridos con más de una semana de diferencia. Según la fiscalía de Manhattan, el primero tuvo lugar la madrugada del 4 de diciembre en un club de Times Square, donde el cantante habría golpeado a un empleado después de que se le indicara que el local iba a cerrar; el segundo, ya el pasado domingo, implicaría daños materiales por valor de unos 1500 dólares en un restaurante y hookah lounge de la ciudad. El músico, que fue puesto en libertad sin fianza, ha negado responsabilidad en los hechos a través de su abogado, quien asegura que su cliente está colaborando plenamente y que fue provocado por terceros en busca de atención mediática o beneficio económico. Un caso que vuelve a cruzar música y justicia y que, por ahora, queda a la espera de que los hechos se aclaren en sede judicial.

Trey Songz: “Lonely”.
Hay más noticias de la sección de tribunales. La justicia federal estadounidense ha impuesto una condena de 30 años de prisión al rapero neoyorquino Kay Flock, tras considerarlo culpable de conspiración para cometer crimen organizado, intento de asesinato, agresión con arma de fuego y delitos relacionados con armas, en un caso que las autoridades han presentado como paradigmático de la conexión entre violencia de bandas y notoriedad pública. El artista, cuyo nombre real es Kevin Perez, fue absuelto del cargo de asesinato en primer grado por la muerte de Hwascar Hernandez en 2021, pero el jurado sí dio por probados otros episodios violentos ocurridos entre 2020 y 2021, así como su papel destacado en una banda del Bronx que, según la fiscalía, utilizaba el fraude para financiar tanto su actividad criminal como su carrera musical. Durante la lectura de la sentencia, el juez subrayó que el acusado “celebró y alimentó una cultura de violencia”, mientras que la fiscalía incidió en que utilizó su visibilidad como rapero para intimidar, provocar y glorificar los tiroteos, una espiral que dejó víctimas directas y colaterales en distintos barrios de Nueva York.

Una resolución judicial parcial ha dado algo de oxígeno a Lizzo en la demanda presentada por varias de sus exbailarinas, después de que un juez haya desestimado algunas de las acusaciones, entre ellas las relacionadas con fat-shaming o gordofobia. Aunque el núcleo del caso sigue adelante, incluidas denuncias graves como acoso y privación ilegítima de libertad, la cantante ha celebrado públicamente la decisión, insistiendo en que nunca despidió a nadie por motivos relacionados con el peso y defendiendo que siempre ha apoyado y visibilizado cuerpos diversos. Desde el otro lado, los abogados de las demandantes han subrayado que la mayoría de las acusaciones continúan vivas y han evitado recurrir el fallo para centrarse en el resto del proceso.

Lizzo: “Still Bad”.
La provocación vuelve a ser motor creativo en Peter Perrett, uno de los viejos francotiradores del rock británico, con su nueva canción “Proud To Be Self-Hating (Irony And Provocation)”. El tema llega marcado por un contexto político explícito: la detención del músico el pasado agosto en Londres durante una protesta contra la proscripción de Palestine Action y su posicionamiento público, como judío, a favor de Palestina. Según explica el propio Perrett, la canción nace de una necesidad casi catártica tras dos años de horror que le habían bloqueado la escritura, y funciona como un artefacto incómodo, deliberadamente irónico, concebido para sacudir conciencias más que para buscar consensos. Ya disponible en plataformas, el sencillo se inscribe en una etapa reciente especialmente activa tras “The Cleansing” (2024), disco rodeado de colaboradores ilustres –de Johnny Marr a Bobby Gillespie– que confirmó que, lejos de refugiarse en la nostalgia de “Another Girl, Another Planet”, el principal hito de su grupo The Only Ones, Perrett sigue prefiriendo decir lo que piensa, aunque incomode, con la lucidez afilada de quien no tiene nada que perder.

Peter Perrett: “Proud To Be Self-Hating (Irony And Provocation)”.
El escenario del Carnegie Hall de Nueva York acogerá el próximo 12 de marzo un homenaje muy especial al cancionero de Billy Joel, con un concierto benéfico que reunirá a una alineación de lujo encabezada por Rob Thomas, Pat Monahan y Rufus Wainwright, junto a Alexa Ray Joel, Gavin DeGraw, Mary Chapin Carpenter, Tanya Tucker, The War And Treaty, Joy Oladokun y Bettye LaVette, entre otros. El recital forma parte de la serie solidaria “Music Of…”, impulsada por el veterano promotor Michael Dorf, que desde 2004 ha recaudado más de dos millones de dólares para programas de educación musical. Aunque el autor de “Piano Man” permanece alejado de los escenarios mientras se recupera de una hidrocefalia de presión normal, su histórica banda volverá a reunirse para la ocasión, y el evento ha hecho historia al colgar el cartel de entradas agotadas antes incluso de anunciar a los invitados. Un tributo coral, elegante y emotivo, que confirma que las canciones de Billy Joel siguen teniendo muy buena salud, incluso cuando su autor no.

Billy Joel: “Piano Man” (un clásico).
Cuando una banda agota una fecha en la sala Razzmatazz de Barcelona y decide añadir otra sin bajar una décima la intensidad, lo normal es que estemos ante un fenómeno en plena combustión. Es el caso de Amyl And The Sniffers, que tras colgar el cartel de sold out para su concierto del 18 de agosto en Barcelona han anunciado una segunda cita al día siguiente, el 19, de nuevo en Razzmatazz. El cuarteto de Melbourne sigue ampliando aforos sin domesticar ni un ápice su propuesta: punk-rock sudoroso, espíritu de pub rock setentero y una Amy Taylor convertida en una de las frontpersons más arrolladoras del rock actual, capaz de dinamitar cualquier debate terminológico a base de actitud y garganta. Las entradas para la nueva fecha ya están a la venta.

Amyl And The Sniffers: “It Might Be Not Perfect, But Is Mine” (en directo en Ally Pally).
La nostalgia también puede bailarse, y en “VERANO SAUDADE” queda claro que mirar atrás no implica quedarse quieta. En este nuevo EP, Judeline convierte ese limbo emocional entre estaciones en un campo de pruebas sonoro donde caben la bossa nova, el funk carioca, la bachata, el afrobeat y la electrónica de club sin pedir permiso ni disculpas. Cinco canciones, cinco colaboraciones –de Amaia a Dellafuente, pasando por Pa Salieu, MC Morena o Sega Bodega– que funcionan como postales sentimentales de un verano entendido no como destino, sino como estado mental. El multilingüismo, la mezcla de estilos y esa melancolía elegante que atraviesa todo el proyecto refuerzan la idea de una artista que hace tiempo dejó de jugar en clave local para pensar en grande.

Judeline feat. Dellafuente: “tiempo pasa”.

Tras más de un centenar largo de funciones con “La romería” y con medio mundo ya catequizado en su particular misa pagana, llega el siguiente acto: “La belleza”. Así se llama la nueva gira y propuesta escénica con que Rodrigo Cuevas volverá a la carretera a partir de abril de 2026 en Avilés, dispuesto a estirar el viaje –si el cuerpo y el deseo acompañan– hasta octubre de 2027, con Madrid como punto final. El espectáculo promete más palabra, más teatro y nuevas capas musicales, apoyadas en un álbum en gestación donde el folclore vuelve a mezclarse con sonidos contemporáneos no para ser conservado en formol, sino para salir rejuvenecido y algo más gamberro. Como adelanto ya está ahí “Un mundo feliz”, dueto con Massiel que fue nuestra Canción del Día el pasado viernes y que funciona como declaración de principios: libertad individual, disfrute sin culpa y un guiño cómplice entre generaciones. Una fantasía escénica que, visto lo visto, no aspira a gustar a todo el mundo, pero sí a que nadie salga completamente indemne.

La parrilla del Azkena Rock Festival sigue engordando de cara a su próxima edición con nombres que refuerzan esa idea tan suya de rock entendido en sentido amplio, sin complejos ni manual de estilo único. A la cita de Mendizabala, del 18 al 20 de junio, se suman ahora The Hives, que regresan con su habitual combustión escénica y ese caos perfectamente ensayado que Howlin’ Pelle convierte en espectáculo; Counting Crows, representantes de un rock alternativo noventero que sigue viviendo de canciones que todos hemos cantado alguna vez aunque finjamos no recordarlo; Superchunk, veteranos del indie estadounidense que llegan con disco nuevo y el mismo orgullo DIY de siempre; o Alcalá Norte, confirmación de que el crecimiento meteórico también puede sonar a guitarras y estribillos coreables. El paquete se completa con The Temperance Movement, Hällas, Vandoliers, DeWolff y Lepora, y se añade a un cartel ya encabezado por Alice Cooper, Social Distortion, Imelda May o Jason Isbell & The 400 Unit. Dicho de otro modo: Azkena vuelve a hacer lo que mejor sabe, mezclar generaciones, estilos y grados de sudor, mientras mantiene el abono a precio promocional y deja claro que el rock, al menos aquí, no entiende de hibernaciones.

The Hives estarán en Azkena Rock: “The Hives Forever Forever The Hives”.
La décima edición del festival SantasPascuas, que se celebra estos días en Pamplona, ha decidido no agachar la cabeza tras la denuncia presentada por la Fundación Española de Abogados Cristianos contra el cartel del evento –que recrea la última cena– y ha respondido reafirmando su defensa de la libertad artística y de expresión. La organización sostiene que la imagen cuestionada es una reinterpretación contemporánea de referentes culturales, protagonizada además por músicos navarros participantes en el propio festival, y niega que exista intención alguna de burla u ofensa religiosa. Aunque lamenta que el cartel haya podido incomodar a parte del público, recuerda que la percepción subjetiva no equivale a una infracción legal ni justifica limitar derechos fundamentales, por lo que mantendrá la imagen pese a la presión recibida y a los actos de vandalismo sufridos en la vía pública. El festival insiste en su voluntad de diálogo y convivencia de sensibilidades diversas, mientras sigue adelante con su programación y con actos paralelos como el encuentro con bandas navarras y la exposición “Detrás del ruido. El Columpio Asesino”. La cultura no se retira por burofax.

Nace un álbum colectivo que pone el foco en una forma de violencia menos visible pero igualmente devastadora: la desaparición del paisaje y de la memoria natural en Palestina. Concebido como una obra coral, “Les flors prohibides” da voz a “narradores no humanos” –plantas, árboles y territorios convertidos en víctimas silenciosas de la colonización– a través de once canciones inéditas firmadas por Mar Pujol, Júlia Collado Riu, Amaia Miranda, Leo Palau, Sandra Monfort, Clara Andrés, Clara Peya, Ferran Palau, Anna Andreu, Carlota Flâneur y TWIN. Grabado en noviembre de 2025 en el estudio Rus Sònic de La Bisbal d’Empordà y coproducido por Emili Bosch, Jordi Bosch y Ferran Palau, el proyecto se publicará en 2026 a través de Hidden Track Records y destinará la totalidad de sus beneficios a ONG que trabajan con niños y niñas afectados por las guerras actuales. El álbum se encuentra ya en fase de preventa, con una fabricación ajustada a la demanda para evitar gastos innecesarios y maximizar el impacto solidario.

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