Una exitosa carrera profesional. Foto: Alfredo Arias
Una exitosa carrera profesional. Foto: Alfredo Arias

Sintonizando a…

Esther García Rodríguez: “Cuando Almodóvar y yo conocimos a Rosalía, ya era una estrella, pero a la vez es una persona supercercana y cariñosa”

Es uno de los secretos mejor guardados del cine español. Recibió el premio del Festival de San Sebastián por toda una carrera en la pasada edición del certamen donostiarra y de nuevo es pionera por ello, ya que ninguna mujer productora había obtenido dicho reconocimiento. Posee seis premios Goya, el Premio Nacional de Cinematografía (2018) y el Elías Querejeta (2025), otorgado por la Academia de Cine. Conversamos con ella sobre el oficio de producir y comentamos algunas de sus canciones favoritas.

La productora Esther García Rodríguez (Cedillo de la Torre, Segovia, 1956) ha desarrollado casi toda su carrera en El Deseo –la empresa fundada por Pedro y Agustín Almodóvar– y ha producido alrededor de 90 largometrajes y un buen puñado de series. A lo largo de su carrera ha configurado el “método García”: una forma de vivir y de trabajar que le ha permitido conectar con directores variados, entre los que además de Pedro Almodóvar están Isabel Coixet, Guillermo del Toro, Damián Szifrón u Oliver Laxe. Rockdelux charla con ella para repasar algunas de sus canciones favoritas a propósito de una vida profesional de película que ha abrochado con “La habitación de al lado” (Pedro Almodóvar, 2024) y “Sirāt” (Oliver Laxe, 2025): los dos últimos proyectos en los que ha vivido el día a día del rodaje.

“Bueno, se me había olvidado completamente lo de la música. Me puse ayer a hacerlo a toda velocidad, me dejé grandes ídolos, pero esos están bien”, dice nada más llegar a la cafetería de la Academia de Cine: lugar en el que nos ha citado para hablar de música, de la profesión y de la vida en un lunes lluvioso y frío con una irremediable apariencia inglesa. Se han quedado fuera de la lista The Rolling Stones o Elton John. Sin embargo, hay espacio para Creedence Clearwater Revival y la versión que hicieron en su disco “Cosmo’s Factory” (1970) de “I Heard It Through The Grapevine”, escrita en 1966 por Norman Whitfield y Barrett Strong, que fue grabada por en 1967 Gladys Knight And The Pips y popularizada en 1968 por Marvin Gaye.

Madrid. Interior. Día.

Desde una mesa de una cafetería, pegada a una ventana, se ve un fragmento de ciudad gris, lluviosa y con viento. Salva la triste escena que las inclemencias meteorológicas tienen de fondo un barrio acomodado de la gran ciudad. Mientras la luz del exterior es deprimente y apagada, en la cafetería hay una claridad blanquecina con matices cálidos y la protagonista de esta entrevista luce un jersey rosa fucsia y unos pantalones color verde inglés de canuto ancho de pana: “Para mí la música es fundamental; no solo aquella en la que Pedro Almodóvar nos inició, porque realmente fue un precursor de muchísimas cosas en mi vida. Cuando yo era pequeña en mi casa todo se hacía cantando, ¿sabes? Mi padre y mi madre cantaban sin parar”.

El cine como era y como es ahora. Foto: Alfredo Arias
El cine como era y como es ahora. Foto: Alfredo Arias

Historias y narraciones que se cuentan pero no se relatan

“En la música y las canciones, hace años, se contaban muchas cosas, había historias”. Prueba de ello son las canciones en español que ha escogido: El Último de la Fila y “Como un burro amarrado a la puerta del baile”; Chavela Vargas y “En el último trago”; además, “La perla”, de Rosalía. Con la catalana trabajaron en “Dolor y gloria” (2019): “Cuando conocimos a Rosalía, ya era una estrella pero a la vez es una persona supercercana, cariñosa y fue todo muy fácil. Cuando se fue a Los Ángeles pensamos en su valentía porque también su manera de cantar, hasta ese momento, tenía mucho que ver con el flamenco. Transformado, sí, pero parecía que tenía mucho que ver con todo lo considerado español. No creas que entiendo mucho el cambio de ahora, aunque trato de encontrar a qué vincularme en esa espiritualidad que parece que emana el disco y por eso escojo ‘La perla’. Es muy emocionante ver cómo lo ha conseguido, porque hay muchas personas con su capacidad de trabajo, con su talento, con su fuerza, con su energía que no lo consiguen”.

“Para mí la música es fundamental; no solo aquella en la que Pedro Almodóvar nos inició, porque realmente fue un precursor de muchísimas cosas en mi vida. Cuando yo era pequeña en mi casa todo se hacía cantando, ¿sabes? Mi padre y mi madre cantaban sin parar”

Desde finales de los años setenta está metida de lleno en la profesión. Asegura que la falta de recursos presupuestarios se suplían con creatividad y con imaginación. Eran, por decirlo de alguna manera, los tiempos de rock’n’roll del cine español: “Recuerdo que no había límites para nada, no había prejuicios y había un enorme deseo de contar cosas que no se hubieran contado. También una falta total y absoluta de estructura tanto a la hora de financiar como de narrar”.

Heroínas, héroes y ruptura en la estructura

La “ley Miró”, puesta en marcha por la directora Pilar Miró en 1983, promovió la producción de un cine con más profundidad y complejidad; un cine que contribuyese a la construcción de una identidad cultural con voluntad de legado y patrimonio inmaterial. Algo que la productora de todas las películas de Almodóvar también reivindica: “Creo que estamos viviendo un momento en que eso vuelve a surgir. Un cambio y una mirada nueva es imprescindible y creo que eso nos está pasando con ‘Sirāt’”. Y prosigue: “Cuando la vi terminada me acordé de la primera vez que vi ‘Amores perros’. Estábamos rodando con Guillermo del Toro ‘El espinazo del diablo’ y Alejandro González Iñárritu vino a Madrid a mostrar la película. La vimos en una sala que había entonces debajo del Hotel Palace cuando era Planet Hollywood. Cuando terminé de ver aquella película dije: ‘¿pero esto qué es?’. Porque vi que Iñárritu había cambiado completamente la manera de narrar, el enfoque… Y a partir de ese momento ha habido muchas películas que han usado esa misma estructura sin que pareciera una rareza. Creo que eso está pasando también con ‘Sirāt’ a la hora de mostrarla, porque es transgresora y va más allá”.

Experiencia garantizada. Foto: Alfredo Arias
Experiencia garantizada. Foto: Alfredo Arias
La de “Sirāt”, una historia que sucede en el desierto –con el complemento de la música electrónica y las raves– y eleva esta localización a la categoría de personaje. Una ligera coincidencia, en términos de estética, con “Mad Max. Más allá de la cúpula del trueno” (George Miller y George Ogylvie, 1985). Está protagonizada por Mel Gibson y por Tina Turner, quien también interpreta “We Don’t Need Another Hero (Thunderdome)”, tema central de la cinta escogido para formar parte de su playlist. A ambas películas las separan 30 años y ambas son disruptivas: “El premio para nosotros, para El Deseo, es que ‘Sirāt’ esté en todas las quinielas y que vean la película gracias al gran trabajo que está haciendo Oliver y al trabajo de pico y pala que están haciendo los equipos de relaciones públicas en Europa para que llegue a medios. El objetivo es que la vean entre ese mar de proyectos y de compañías muy poderosas”, asegura.

Malditismo con nombre de mujer

A propósito de esa desobediencia a las normas canónicas y la ruptura con el sistema establecido, llegamos a Janis Joplin y Amy Winehouse. De la primera ha escogido “Me And Bobby McGee” y “Cry Baby”; de la segunda, “Rehab” y “Back To Black”: “Las dos, Janis Joplin y Amy Winehouse, han tenido una manera muy intensa de vivir por estar a la búsqueda de ellas mismas y tener que vivir en una sociedad muy complicada, muy compleja como era la de entonces y como es la de ahora”.

“El premio para nosotros, para El Deseo, es que ‘Sirāt’ esté en todas las quinielas y que vean la película gracias al gran trabajo que está haciendo Oliver y al trabajo de pico y pala que están haciendo los equipos de relaciones públicas en Europa para que llegue a medios”

La mirada de García se posa comprensiva, sensata y compasiva sobre dos mujeres creativas, sensibles y atormentadas, irrepetibles, que representan un arquetipo algo común en el universo de la creatividad, el arte y la cultura: el malditismo. Este arquetipo, dicho sea de paso, no suele encarnarse desde los puestos ejecutivos de los proyectos. ¿Hay alguna fórmula o algún método para haberse mantenido durante todo este tiempo con tranquilidad y humildad? “Es lo que me lo pregunto muchas veces: cómo he conseguido mantener las ganas, la energía y una muy buena relación con la profesión. Nada, nunca, se hace sola. Hay un momento en el que tienes que decidir y tomar decisiones. A veces es ir en contra de otros o no estar de acuerdo con otros, pero mi gran baza, creo, es la de escuchar, tener mucha empatía, intentar entender después de mucho hablar. Soy de escuchar, escuchar, hablar, hablar, hablar para entender lo que quieren las directoras y los directores”. Y remata apelando a su autenticidad: “Evito tratar de dar la impresión de que sé más de lo que sé o de llegar más lejos de lo que estoy prometiendo. Trato de aprenderme el guion y acercarme todo lo posible a sus sueños”, explica.

La profundidad de los sonidos sin palabras

A propósito de lo onírico, del deseo y de la aspiración a la trascendencia de guionistas y directorxs para contar la historia que han escrito en las mejores condiciones, aparece la pieza “Suite nº 1 In G Major”, de Johann Sebastian Bach, interpretada por el chelista Jian Wang. Por eso, ante la pregunta de si los sueños ajenos la han dejado conciliar el suyo propio, no duda: Sí me han dejado dormir. Mira, la producción es algo durísimo pero también tan gratificante… Las únicas cosas que me he llevado a casa han sido las faltas de entendimiento, cuando al empezar a negociar con esa directora o ese director había posiciones de intransigencia. Eso me descolocaba mucho. Pero he tenido siempre una ventaja increíble: pertenezco a un pueblo al que he seguido yendo toda mi vida, que tiene cero interés en el mundo del glamur. Yo me separé muy pronto, tenía un hijo muy pequeño y mi familia me ha ayudado a tener los pies en el suelo viendo dónde estaban las cosas fundamentales de la vida”.

En el censo de 2025 de ese pueblo segoviano, Cedillo de la Torre, consta que hay 80 personas y Esther García es “la hija de Lola y Fabi”. Allí, con su pandilla, se va a limpiar el monte y se toman “un montón de cervezas y vinos”, dice entre risas.

Historias vividas. Foto: Alfredo Arias
Historias vividas. Foto: Alfredo Arias

El relevo de la vieja escuela y el naufragio de los señoros con dinero

Si hay algo que hacen los productores es maullar bajo la lluvia, como cantaba Rocío Dúrcal. Maúllan para levantar financiación, conseguir los actores que la dirección y los guionistas desean, trabajan para conseguir rodar localizaciones ideales… Hace décadas, cuando las mujeres todavía necesitaban (necesitábamos) una autorización de un hombre para abrir una cuenta bancaria y separarse o divorciarse estaba mal visto, la producción era cosa de señores autoritarios con dinero. ¿Qué se mantiene hoy en día de esa vieja escuela? “Se mantiene cada vez menos. Yo creo que han desaparecido o están a punto de desaparecer todos los productores hombres, y en este caso sí que digo productores porque entonces realmente no había productoras. Creo que queda Ana Huete y, seguro, alguna que otra compañera de la que me estoy olvidando. El gran cambio que detecto en este tiempo es la cantidad de ficción que se hace. Esto permite que haya un aprendizaje en todos los departamentos. Ahora entre película y película de una directora o director se pueden hacer series de manera que no solo se practica, sino que se va enriqueciendo la manera de narrar. Además, esto permite una cierta estabilidad emocional y económica porque antes, entre película y película, había una tremenda sequía”.

“Aprovechar, a lo mejor, para hacer cosas de docencia o algo así, pero tomarme un poco de tiempo para reflexionar, pensar, respirar, dedicarme un poco a mí. Espero seguir manteniendo los vínculos, pero quiero un poco de tiempo. Quiero un poco de tiempo para mí, voy a cumplir 70”

Qué cosa lo de ocuparse de una misma con “Somethin’ Stupid”, de Frank Sinatra y Nancy Sinatra, de fondo

Jubilarse para alguien que ha vivido su profesión de manera apasionada no parece una opción posible. Decelerar de cien a cero es una idea terrible. Por eso, bajar el ritmo poco a poco parece la mejor solución: Mi última película en set fue ‘La habitación de al lado’. Con ‘Amarga navidad’ mi relación ha sido de producción ejecutiva. He tenido un proceso de salud regular y ahora estoy bien, pero quiero estar ahí disponible para mucha gente que me pregunta qué haría con esto o con lo otro. Aprovechar, a lo mejor, para hacer cosas de docencia o algo así, pero tomarme un poco de tiempo para reflexionar, pensar, respirar, dedicarme un poco a mí. Espero seguir manteniendo los vínculos, pero quiero un poco de tiempo. Quiero un poco de tiempo para mí, voy a cumplir 70. Es un momento muy dulce para hacer más cosas, cuidarme”. ∎

Playlist / Sintonizando a... Esther García Rodríguez


  1. Creedence Clearwater Revival “I Heard It Through The Grapevine” (de “Cosmo’s Factory”, 1970)
  2. El Último de la Fila “Como un burro amarrado a la puerta del baile” (de “Astronomía razonable”, 1993)
  3. Chavela Vargas “En el último trago” (de “En el último trago”, 1977)
  4. Rosalía “La perla” (de “LUX”, 2025)
  5. Janis Joplin “Me And Bobby McGee” (De “Pearl”, 1971)
  6. Janis Joplin “Cry Baby” (De “Pearl”, 1971)
  7. Amy Winehouse “Rehab” (de “Back To Black”, 2006)
  8. Amy Winehouse “Back To Black” (de “Back To Black”, 2006)
  9. Tina Turner “We Don’t Need Another Hero (Thunderdome)” (de “Mad Max. Beyond Thunderdome”, 1985)
  10. Jian Wang “Suite nº 1 In G Major” (de “Johann Sebastian Bach. The Suites For Solo Cello”, 2005)
  11. Rocío Dúrcal “La gata bajo la lluvia” (de “La gata”, 1981)
  12. Frank Sinatra & Nancy Sinatra “Somethin’ Stupid” (de “The World We Knew”, 1967) ∎
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