Una de las señales más claras del club global en Primavera Sound 2026 proviene de Oriente Medio. Cuando Sama’ Abdulhadi (viernes 5, 02:30h, en el escenario Plenitude) se pone a pinchar es mucho más que una sesión de DJ, ya que ella lleva Palestina consigo. Su presencia en Barcelona –no es la primera vez que actúa en el festival– supone una declaración: que el techno puede ser tanto celebración como resistencia, es un espacio donde identidades olvidadas reaparecen, reclamando su lugar y su voz. La música deja de ser solo entretenimiento y se convierte en una afirmación de existencia y de soberanía cultural. Junto a ella, el iraní residente en Alemania Mohammad Reza Mortazavi (viernes 5, 00:45h, escenario The Levi’s Warehouse) aporta otra mirada sobre la región, mostrando matices que a veces pasan desapercibidos. El uso de instrumentos persas como el tombak y el daf hacen que su música tenga ese toque retro y futurista a la vez. Toca como si construyera un puente entre los ritmos de antes y los de ahora. Al escucharlo, nos damos cuenta de que el club global no solo se trata de novedad, sino también de continuidad, de llevar siglos de ritmo al presente.
Ningún club global estaría completo sin la presencia afrodiaspórica, y Primavera Sound le da voz en su edición de este año. Dos años después, también vuelve Amaarae (viernes 5, 23:20h, escenario Cupra), que se mueve entre Ghana y Estados Unidos, encarna la hibridación: su música se desliza con facilidad entre el afropop, el R&B y la experimentación electrónica. Verla actuar es como ver a dos continentes dialogando en un mismo escenario.
La siempre brillante Little Simz (sábado 6, 20:50h, escenario Revolut), feroz y segura de sí misma, aporta el peso del grime londinense y el orgullo de sus raíces nigerianas. Ella suma narrativa, identidad y política. Su rap es autobiográfico pero también universal, habla de migración, de clase, de feminidad negra en un Londres multicultural. Cada letra es un testimonio, cada ritmo un recordatorio de cómo la diáspora da forma al sonido y genera comunidad. El rap como cartografía del mundo contemporáneo: un punto de unión entre África, Europa y América, entre la intimidad personal y la conciencia colectiva.
Blood Orange (jueves 4, 18:20h, escenario Revolut) lleva años explorando este territorio con su art pop siempre repleto de cuestiones de identidad, raza y ternura. En su actuación en Primavera Sound podremos sentir la fragilidad y la fuerza del Atlántico negro, convertidas en melodía y ritmo. Blood Orange representa las emociones queer y afrodiaspóricas, bailar es sanar y reconocerse. Su último álbum, “Essex Honey” (2025), es una maravilla.
Y también podemos hablar de Ravyn Lenae (jueves 4, 19:35h, escenario Estrella Damm), cuyo soul de Chicago se extiende hacia un R&B futurista que, en definitiva, trae al club la tradición del R&B afroamericano filtrado por la electrónica contemporánea y la producción experimental delicada, con visión de futuro. La presencia en el festival del madrileño rusowsky y de Ravyn Lenae –quienes hicieron equipo en el tema “pink + pink” del primero– abre la posibilidad de una colaboración en vivo que puede funcionar como ejemplo paradigmático del club global: un encuentro intercultural entre el soul afroamericano y el pop electrónico español que genera un nuevo lenguaje compartido en la pista de baile. ¿Habrá sorpresa? Ojalá que sí, seguro que miles de fans lo esperan.
Si pensamos en BAMBII (jueves 4, 02:00h, escenario Plenitude) dentro del club global, llegan los bajos de su dancehall y UK bass resonando en cada rincón. Su música es ritmo, memoria, historia de la diáspora; cuerpos que se mueven al compás de siglos de intercambio cultural. Ella lleva la vibración del bajo jamaicano al escenario mundial. Sus actuaciones son físicas, sudorosas, crudas, imposibles de ignorar. Me pregunto qué podría suceder si Ravyn Lenae sube al escenario con ella para cantar “Remember”, incluida en su álbum “INFINITY CLUB II” (2025). Podría ser otro instante que promete transformar el encuentro musical en un punto cardinal de esa cartografía del baile contemporáneo.
Incluso Doja Cat (jueves 4, 23:35h, escenario Revolut), una de las mayores estrellas pop del festival, participa en este continuo. Su padre es sudafricano (zulú) y, aunque su estilo es mainstream y ella nació en Los Ángeles, los hilos de la diáspora permanecen. En Primavera Sound, esta superestrella demuestra que estas historias no se limitan al underground, sino que ahora dan forma al pop global al más alto nivel .
Quizá el impulso más importante del club global proviene de América Latina. Florentino, con raíces en Colombia pero criado en el Reino Unido, canaliza el reguetón y el dembow en formas distintas con poesía urbana que cuenta historias de deseo, calle y memoria. Sus sets son la bomba: en un momento es perreo, al siguiente es experimentación glitch. Esto me hace pensar que la música latina ya no es un fondo o un relleno para fiestas, sino una de las fuerzas más innovadoras de la cultura dance mundial. Actuará en una sesión a medias con dj g2g el sábado 6, a partir de las 19:30h en el escenario Plenitude.
Lechuga Zafiro & Verraco (sábado 6, 22:30h, escenario Plenitude) –de Uruguay y Colombia, respectivamente– llevan esto aún más lejos en su espectáculo “Hyperverbena”. Sus producciones descomponen el reguetón y lo reconstruyen en paisajes futuristas. Escucharlos es como ver cómo el sur toma el control de la narrativa, inventando su propia vanguardia sin esperar la aprobación europea.
Nick León (sábado 6, 02:50h, escenario Schwarzkopf) parte de esa misma constelación colombiana-miamense y trae consigo el pulso de la diáspora: un dembow retorcido, fragmentado y futurista que demuestra que la migración no es solo un fenómeno social, sino también un lenguaje musical.