Guedra Guedra, Ravyn Lenae, Melt-Banana y Merzbow.
Guedra Guedra, Ravyn Lenae, Melt-Banana y Merzbow.

Artículo

La descolonización del sonido en el Primavera Sound 2026

El Primavera Sound siempre ha sido conocido como uno de los festivales más importantes de Europa, pero últimamente se ha convertido en algo más: un mapa viviente del club global. Repasamos su cartel para destacar la presencia de artistas que representan sonidos y escenas de muy diversas partes del mundo.

El club global es una forma de sentir el mundo a través del ritmo. Una forma de comprender que, cuando nos reunimos para bailar, traemos con nosotros migraciones, recuerdos, luchas políticas, pero también deseos de libertad y alegría. El club global no es una idea fácil de captar: no es un género y tampoco es una lista de reproducción de sonidos del mundo o un truco de marketing para un público cosmopolita, sino una cartografía. Es una forma de habitar la pista de baile, es lo que ocurre cuando la migración se convierte en ritmo, cuando la lucha política se convierte en comunidad y alegría, cuando las historias que fueron silenciadas encuentran volumen. También es un acto de descolonización sonora, la práctica consciente de poner en diálogo historias, memorias y territorios que durante siglos fueron silenciados o infravalorados. Aquí, el ritmo deja de ser neutral; es memoria, resistencia y política.

Ritmos que resisten: el techno como voz de supervivencia en Oriente Medio y Norte de África. De Palestina al mundo

Una de las señales más claras del club global en Primavera Sound 2026 proviene de Oriente Medio. Cuando Sama’ Abdulhadi (viernes 5, 02:30h, en el escenario Plenitude) se pone a pinchar es mucho más que una sesión de DJ, ya que ella lleva Palestina consigo. Su presencia en Barcelona –no es la primera vez que actúa en el festival– supone una declaración: que el techno puede ser tanto celebración como resistencia, es un espacio donde identidades olvidadas reaparecen, reclamando su lugar y su voz. La música deja de ser solo entretenimiento y se convierte en una afirmación de existencia y de soberanía cultural. Junto a ella, el iraní residente en Alemania Mohammad Reza Mortazavi (viernes 5, 00:45h, escenario The Levi’s Warehouse) aporta otra mirada sobre la región, mostrando matices que a veces pasan desapercibidos. El uso de instrumentos persas como el tombak y el daf hacen que su música tenga ese toque retro y futurista a la vez. Toca como si construyera un puente entre los ritmos de antes y los de ahora. Al escucharlo, nos damos cuenta de que el club global no solo se trata de novedad, sino también de continuidad, de llevar siglos de ritmo al presente.

La palestina Sama’ Abdulhadi, dándolo todo en Ámsterdam.
Desde Marruecos, Guedra Guedra (jueves 4, 23:25h, escenario Plenitude) irrumpe con otra energía. Sus sets están llenos de fragmentos de gnawa y cantos saharianos, pero nada parece antiguo. Todo se impulsa hacia adelante, se trocea y se estira en breakbeats y tormentas electrónicas. Faltaría trabajar otras escenas electrónicas contemporáneas de Líbano, Egipto o Israel que podrían enriquecer la narrativa que el club global busca proyectar.

Del noise al trance: la fuerza de Asia en la música global

Asia llega a Primavera Sound con fuerza y diversidad. Peggy Gou (sábado 6, 04:15h escenario Cupra) es quizá la cara más visible de este cambio. Lo que antes era una joven DJ que se movía por los clubes de Berlín, ahora es un icono internacional. Pero lo que me emociona no es solo su fama, sino lo que representa: una mujer surcoreana en el centro de la cultura techno mundial. Su sola presencia redefine la geografía de quién puede definir la música dance.

Peggy Gou, de Corea del Sur a Barcelona. Foto: Óscar Giralt
Peggy Gou, de Corea del Sur a Barcelona. Foto: Óscar Giralt
Japón aporta su propia constelación de voces. Merzbow (viernes 5, 21:00, Auditori Rockdelux) es uno de los padres y figura máxima del noise. Su inclusión sitúa al festival dentro de una genealogía experimental que conecta con más de 50 años de contracultura global. Funciona como una sacudida estética que rompe con las lógicas del pop y la electrónica más digerible y es un recordatorio de que la música experimental es también un lenguaje global. También es activista animalista y ambientalista, muchos de sus discos están dedicados a especies en peligro.

Melt-Banana (jueves 4, 01:30h, escenario Port), con su noisecore frenético, representa un Japón alternativo y underground que rara vez llega a festivales globales. La banda ofrece una experiencia sensorial intensa y radicalmente distinta a otros artistas del festival. Dicen que sus shows son legendarios y permiten al público vivir la música de manera física y emocional, mientras conecta con una historia del noisecore y la cultura pop japonesa. Esto nos recuerda que los clubes no siempre son suaves y fáciles, sino que pueden ser caóticos, incluso violentos, pero aun así catárticos: hablamos de un punk llevado al extremo del ruido que cuestiona jerarquías musicales y culturales globales. En el otro extremo encontramos a DJ Nobu (sábado 6, 04:00h, escenario The Levi’s Warehouse), que invita a la inmersión profunda a través de su techno hipnótico, conectando la tradición underground de Tokio con influencias globales de Detroit y Berlín y consiguiendo que el público entre en un trance colectivo.

Melt-Banana, experiencia sensorial desde Japón. Foto: Masaya Yahata
Melt-Banana, experiencia sensorial desde Japón. Foto: Masaya Yahata
Por su parte, ¥ØU$UK€ ¥UK1MATSU (jueves 4, 04:30h, escenario Cupra) representa a la generación más joven de la electrónica japonesa: lo suyo es jugar como nadie, romper géneros, mezclar techno con gabber, trap con noise, trance con industrial. Esa manera de mezclar encarna a la perfección la lógica del club global: un espacio donde lo local –las escenas de Osaka o Tokio, las raves clandestinas– se amplifica hasta volverse un fenómeno global. Es un artista que no solo mezcla música, sino también culturas y energías, convirtiendo la pista en un espacio abierto. Al escuchar a estos artistas, comprendemos que es un error pensar en Asia como algo periférico. Tokio, Seúl y otras ciudades son nodos centrales en esta red global.

¥ØU$UK€ ¥UK1MAT$U, exultante en Boiler Room (Tokyo, 2025).

El viaje de la diáspora africana y los ritmos que nos conectan

Ningún club global estaría completo sin la presencia afrodiaspórica, y Primavera Sound le da voz en su edición de este año. Dos años después, también vuelve Amaarae (viernes 5, 23:20h, escenario Cupra), que se mueve entre Ghana y Estados Unidos, encarna la hibridación: su música se desliza con facilidad entre el afropop, el R&B y la experimentación electrónica. Verla actuar es como ver a dos continentes dialogando en un mismo escenario.

La siempre brillante Little Simz (sábado 6, 20:50h, escenario Revolut), feroz y segura de sí misma, aporta el peso del grime londinense y el orgullo de sus raíces nigerianas. Ella suma narrativa, identidad y política. Su rap es autobiográfico pero también universal, habla de migración, de clase, de feminidad negra en un Londres multicultural. Cada letra es un testimonio, cada ritmo un recordatorio de cómo la diáspora da forma al sonido y genera comunidad. El rap como cartografía del mundo contemporáneo: un punto de unión entre África, Europa y América, entre la intimidad personal y la conciencia colectiva.

Little Simz, dictando sentencia en Coachella 2026. Foto: Scott Dudelson (Getty Images)
Little Simz, dictando sentencia en Coachella 2026. Foto: Scott Dudelson (Getty Images)

Blood Orange (jueves 4, 18:20h, escenario Revolut) lleva años explorando este territorio con su art pop siempre repleto de cuestiones de identidad, raza y ternura. En su actuación en Primavera Sound podremos sentir la fragilidad y la fuerza del Atlántico negro, convertidas en melodía y ritmo. Blood Orange representa las emociones queer y afrodiaspóricas, bailar es sanar y reconocerse. Su último álbum, “Essex Honey” (2025), es una maravilla.

Y también podemos hablar de Ravyn Lenae (jueves 4, 19:35h, escenario Estrella Damm), cuyo soul de Chicago se extiende hacia un R&B futurista que, en definitiva, trae al club la tradición del R&B afroamericano filtrado por la electrónica contemporánea y la producción experimental delicada, con visión de futuro. La presencia en el festival del madrileño rusowsky y de Ravyn Lenae –quienes hicieron equipo en el tema “pink + pink” del primero– abre la posibilidad de una colaboración en vivo que puede funcionar como ejemplo paradigmático del club global: un encuentro intercultural entre el soul afroamericano y el pop electrónico español que genera un nuevo lenguaje compartido en la pista de baile. ¿Habrá sorpresa? Ojalá que sí, seguro que miles de fans lo esperan.

“pink + pink”: el madrileño rusowsky + Ravyn Lenae.

Si pensamos en BAMBII (jueves 4, 02:00h, escenario Plenitude) dentro del club global, llegan los bajos de su dancehall y UK bass resonando en cada rincón. Su música es ritmo, memoria, historia de la diáspora; cuerpos que se mueven al compás de siglos de intercambio cultural. Ella lleva la vibración del bajo jamaicano al escenario mundial. Sus actuaciones son físicas, sudorosas, crudas, imposibles de ignorar. Me pregunto qué podría suceder si Ravyn Lenae sube al escenario con ella para cantar “Remember”, incluida en su álbum “INFINITY CLUB II” (2025). Podría ser otro instante que promete transformar el encuentro musical en un punto cardinal de esa cartografía del baile contemporáneo.

Incluso Doja Cat (jueves 4, 23:35h, escenario Revolut), una de las mayores estrellas pop del festival, participa en este continuo. Su padre es sudafricano (zulú) y, aunque su estilo es mainstream y ella nació en Los Ángeles, los hilos de la diáspora permanecen. En Primavera Sound, esta superestrella demuestra que estas historias no se limitan al underground, sino que ahora dan forma al pop global al más alto nivel .

Doja Cat, a lo grande: “Gorgeous”

América Latina y el Caribe y la revolución musical que nace en las calles y pistas

Quizá el impulso más importante del club global proviene de América Latina. Florentino, con raíces en Colombia pero criado en el Reino Unido, canaliza el reguetón y el dembow en formas distintas con poesía urbana que cuenta historias de deseo, calle y memoria. Sus sets son la bomba: en un momento es perreo, al siguiente es experimentación glitch. Esto me hace pensar que la música latina ya no es un fondo o un relleno para fiestas, sino una de las fuerzas más innovadoras de la cultura dance mundial. Actuará en una sesión a medias con dj g2g el sábado 6, a partir de las 19:30h en el escenario Plenitude.

Lechuga Zafiro & Verraco (sábado 6, 22:30h, escenario Plenitude) –de Uruguay y Colombia, respectivamente– llevan esto aún más lejos en su espectáculo “Hyperverbena”. Sus producciones descomponen el reguetón y lo reconstruyen en paisajes futuristas. Escucharlos es como ver cómo el sur toma el control de la narrativa, inventando su propia vanguardia sin esperar la aprobación europea.

Nick León (sábado 6, 02:50h, escenario Schwarzkopf) parte de esa misma constelación colombiana-miamense y trae consigo el pulso de la diáspora: un dembow retorcido, fragmentado y futurista que demuestra que la migración no es solo un fenómeno social, sino también un lenguaje musical.

Miami Vice con Nick León en Primavera Sound 2025 Foto: Rosario Lopez
Miami Vice con Nick León en Primavera Sound 2025 Foto: Rosario Lopez
El Caribe también está presente, pues: Buscabulla (viernes 5, 18:50h, escenario Cupra), de Puerto Rico, aportan texturas oníricas a la identidad tropical. La catalana Bad Gyal (jueves 4, 01:20h, escenario Estrella Damm) traduce el dancehall jamaicano a nuestro idioma, lo que resulta controvertido pero también revela cómo los flujos globales mutan a nivel local. Las voces españolas más jóvenes –rusowsky (sábado 6, 21:15h, escenario Cupra), Ralphie Choo (viernes 5, 20:55h, escenario Cupra) y Rojuu (jueves 4, 00:25, escenario Schwarzkopf)– juegan con el reguetón, el trap y el hyperpop, creando un sonido que es a la vez local y global. Son la prueba de que en el club global no solo se trata de importar voces del sur, sino también de cómo la juventud europea se reinventa a través de ellas.

Entre tradición e innovación: Primavera Sound dibuja nuevos mapas musicales

El acierto de Primavera Sound 2026 reside en cómo sitúa a estos artistas junto a nombres legendarios. The Cure, Gorillaz o Massive Attack son gigantes de la música mundial, pero cuando comparten cartel con algunos de los artistas que hemos ido citando algo cambia. La jerarquía se suaviza. El mapa se redibuja. Llama la atención lo natural que resulta que el festival no presente el club global como un escaparate separado, escondido en un escenario secundario, sino que lo integra. Camino de una actuación a otra se puede sentir cómo coexisten sonidos diversos, a veces chocando, a veces mezclándose, pero siempre presentes. No se trata de un gesto simbólico, sino de un reconocimiento.

Primavera Sound no resuelve todas las dudas y contradicciones, sigue equilibrando las demandas mayoritarias con los riesgos experimentales, pero muestra lo que es posible. No obstante aún queda mucho por hacer. Oceanía prácticamente no está representada, dejando fuera la riqueza de las escenas electrónicas de Australia y Nueva Zelanda, que podrían dialogar con otras corrientes globales y sumar capas de complejidad sonora. Sudaremos con Guedra Guedra, sentiremos la ternura de Blood Orange, la energía de Doja Cat y la alegría salvaje de Florentino. El club global está aquí. No es perfecto, pero está vivo y quizá es así como el mundo puede aprender a bailar. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados

Rockdelux
Ministerio de Cultura
Ministerio de Cultura

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición, del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.