Daviles de Novelda, Moncho Chavea y Big Lois.
Daviles de Novelda, Moncho Chavea y Big Lois.

Informe

Urbana y gitana: el arte de lo invisible

La nueva música urbana gitana está a punto de cumplir diez años. Una década en la que ha permanecido invisible para la industria y para el gran público. Los gitanos fueron pioneros en el hip hop en español antes de que apareciera “Hey pijo” de MC Randy y DJ Jonco en 1989 o El Club de los Poetas Violentos en los años noventa. Ninguneados por las ortodoxias del flamenco y del hip hop, evolucionaron hacia otras músicas. Hoy, la generación heredera del trap y del Auto-Tune ha forjado nuevos héroes como Moncho Chavea, Original Elias, Big Lois y A93.

La pujanza actual de la música urbana gitana se puede resumir en diez joyas que han aparecido recientemente y que incluimos en la playlist que complementa este informe. Aviso: los mismos autores son capaces de facturar espantos del mismo calibre que las susodichas gemas. Eso sí, la gitanería nos trae algunos estribillos que se pegan como chicle en el zapato. Eso que en el pop nunca había sido un problema –desde ABBA a The Beatles– en la historia de la música gitana tiene su explicación. Por un lado, la tradición flamenca, en la que no existen canciones sino palos que son recipientes con códigos rítmicos bien estructurados. Por la parte rumbera se adaptan canciones latinoamericanas al universo rítmico gitan. Y, finalmente, los gitanos son adictos a las tradiciones salseras, al rap y a las músicas urbanas, principalmente el trap y el reguetón.

Recuerden que la ortodoxia del rap de aquí abucheó a referentes de allí como Afrika Bambaataa por hablar bien del reguetón. Mientras tanto, en Jerez los niños del barrio de Santiago juegan con la bulería y rap desde que son pequeños. Eso explica fenómenos extraterrestres como el de Tomasito, cuyo dominio del compás lo ha llevado a compartir escenario con Wynton Marsalis o Chick Corea, y aquí con Jorge Pardo y Tino Di Geraldo, además de con las doce tribus de Sudáfrica en el carnaval de Soweto 2010.

Big Lois

La penúltima revelación de la música urbana gitana atiende al nombre de Big Lois, quien publicó en septiembre un álbum autoeditado contundente y sabroso titulado “Barrio Tumbao” (2025). “Mi primer lenguaje musical es el rap”, afirma. Asumiendo que esa es la forma de expresión que ha elegido, si le preguntas qué pasa con el flamenco, se echa hacia trás y contesta con aplastante seguridad: “Eso me viene de siempre. Cuando empecé a cantar flamenco, yo no sabía que eso se llamaba soleá y que aquello era una bulería”. En el festival Flamenco On Fire de Pamplona 2021 presentó un homenaje a Camarón vía “La leyenda del tiempo” (1979), un toque de timba (salsa) cubana y mucho flow contemporáneo. ¡Sorpresa! Este peso pesado de la música urbana no quería, entonces, fichar con una multinacional. Big Lois se ganaba el pan como cantaor flamenco en un tablao de Barcelona. Desde entonces no ha dejado de lanzar éxitos para la pista de baile a través de YouTube.

Big Lois, bravo, bravo (ladra y muerde).
Big Lois, bravo, bravo (ladra y muerde).

El trap y PXXR GVNG

El mejor flow del panorama urbano es gitano. El trap vía PXXR GVNG desmanteló las barreras estilísticas con el reguetón y el flamenco a partir de 2014. Esa fue la gran novedad. La entonces nueva pose incluía una renovada referencia a Camarón y al barrio profundo. La industria estaba atenta y en Sony firmaron un acuerdo para mover el álbum “Los pobres” (2015). Los de la multi se sintieron troleados al renegar el grupo de la compañía discográfica. El asunto tuvo su repercusión entre los seguidores.

PXXR GVNG: aquellos tiempos salvajes. Foto: Hector Pozuelo
PXXR GVNG: aquellos tiempos salvajes. Foto: Hector Pozuelo

“God Save The Queen”, el cine quinqui y el gipsy power

La diferencia entre la industria pop británica y la española es que, mientras The Beatles le hicieron mover las joyas a la reina y el grito de guerra de los Sex Pistols en 1977 fue “¡God Save The Queen!”, aquí los Borbones se casan al ritmo de la rumba pija de Siempre Así. Y, claro, así no hay manera de hacer una revolución.

La reivindicación del cine quinqui se ha asentado en varios grupos con la estética y el sonido rumbero de los años setenta. Reaparecen los pantalones campana, se reivindican a El Vaquilla y El Torete por parte de unos grupos que no vivieron el drama social que se representaba ante las cámaras. Se publica el recopilatorio “Gipsy Power. La banda sonora del cine quinqui” (Legacy-Sony, 2022) que nos inventamos David “El Indio”, batería de Vetusta Morla, y el que suscribe. Para la presentación, David monta la Gipsy Power Band con el repertorio del disco y las voces de los hermanos Darako y La Pucci. Vuelven a sonar Los Chichos y Los Chunguitos, Las Grecas, La Marelu y El Luis, pero además se produce un fenómeno inédito: varios cantaores flamencos introducen en su repertorio composiciones que antes parecían vedadas para el cante. Después, la Gipsy Power Band compone canciones propias y La Pucci publica un álbum estupendo titulado “Agüita de Madrid” (Balaunka-Music Shadow-Altafonte, 2024)

Gipsy Power Band con los hermanos Darako (en los extremos) y La Pucci (delante).
Gipsy Power Band con los hermanos Darako (en los extremos) y La Pucci (delante).

La vieja escuela: rap-flamenco old school

Los gitanos fueron los primeros en abrazar la cultura del hip hop y así en Jerez aparecía Tomasito rapeando los anuncios de la tele a ritmo de torrotrón cuando aún era un niño. Ya se sabe que Tomás Moreno tiene superpoderes en el compás. No es el único entre aquella primera generación old school. En Barcelona, Ramón Giménez, guitarrista cofundador de Ojos de Brujo, comenzó bailando hip hop; algo parecido le ocurría a Yumitus de la Payoya, sobrino de Peret. El artista de grafiti Suso 33 explicaba tras su colaboración con Enrique Morente en Guernica en el año 2008 que “los músicos de Morente me dijeron que yo era un ídolo para ellos”. Ya ven, en la cultura de barrio se desvanecen las fronteras estilísticas. Sin embargo, la segunda generación del rap español protagonizada por CPV, 7 Notas 7 Colores o Violadores del Verso impusieron como estilo el hardcore, que excluía mezclar géneros. Así, un histórico como Afrika Bambaataa fue abucheado por defender el reguetón. Mala Rodríguez fue el verso suelto a ese estilo dominante y años más tarde Frank T produjo a La Excepción, trío del barrio madrileño de Pan Bendito, la banda con más soniquete y más flow del panorama nacional.

La Excecpión: “Oye compai” (2003).

Moncho Chavea

De Pan Bendito, precisamente, es el joven Moncho Chavea, quien se declara influido directamente por Gitano Antón, de La Excepción. Su compadre Original Elias es de Caño Roto. Moncho recicla un ordenador y comienza a hacer temas que va colocando en su entorno. “Mi primer tema lo grabé con unos cascos que robé de un ciber, utilicé una base de Tego Calderón”, explicaba. Han pasado dos años y todo ha ido muy rápido. Bodas y cumpleaños sirven para colocar temas a 50 euros que luego se suben al YouTube. La versión que hacen del “Turu turai” de Remedios Amaya, “Tus labios pa’ mi”, desencadena el mecanismo de replicación. Juan Maltés, el director del MadriRumba Festival, lo detecta en 2016 y lo programa al año siguiente. Al concierto no van ni gitanos ni payos. Pero sus vídeos acumulan visitas por millones. Cuesta encontrar una sola referencia escrita en Google. Vídeos nada más.

Moncho Chavea ft. Original Elias, Omar Montes, Lion Sitte, Jca & El Puto Coke: “Tus labios pa’ mí” (2016).

Original Elias

Como decíamos, Elias es de Caño Roto, el barrio madrileño del que salieron Los Chorbos, Manzanita, Los Losada o Laberinto. Es un cantante y percusionista experimentado con Los Yakis, una banda rumbera con tendencia a la salsa con varios cubanos en su seno. Chavea y Elias hacen su primera aparición pública en una presentación en la SGAE del festival MadríRumba 2017. Elias lo deja claro en privado: “Somos los negros de España”. Y en público proclama sobre su estilo que “un día me dicen que estoy cantando dancehall; primera noticia”.

Desde Caño Roto, Original Elias.
Desde Caño Roto, Original Elias.

¿Y qué opinan los flamencos?

Los flamencos no opinan ni sobre rumba ni sobre trap, ni sobre el rap ni cualquiera de esas músicas que se salen de los cantes clásicos. Eso no existe. En 2018, están dedicados a opinar sobre Rosalía: que si es un montaje, que se está desgitanizando el flamenco... Casi nadie se toma la molestia de escuchar su disco “Los Ángeles” (Universal, 2017). Una activista gitana, Noelia Cortés, lanza la teoría de que lo que hace Rosalía es apropiación cultural. Ahí sí que pica el anzuelo la prensa escrita. Nadie habla de flamenco ni de trap ni de esa cancioncilla que tiene con C. Tangana.

C. Tangana feat. Rosalía: “Antes de morirme” (2016).

Rosalía y Omar Montes en 2018

En 2018 Rosalía no sabía nada de Moncho Chavea. Al que sí conocía era a Omar Montes, a quien contactó para hacer una colaboración. “No podía, luego vi que tenía millones de visitas. Lástima”, explicaba. Por entonces, Rosalía recomendaba a Yung Beef: “Tiene mucho flow”, aseguraba. Su actuación en el Sónar sentó cátedra, ella sonreía gamberra como lo hacía Morente antes de armar la revolución. ¿Se acuerdan de “Malamente”? Ese verano, el festival Pirineos Sur dirigido por Luis Lles programa “Gitano Mix”, una noche con Diego Carrasco, Shantel, Gipsy Kings y Chavea Music Factory con Elias y Omar Montes. Esa noche, la revista ‘¡Hola’ desvela que Montes es el nuevo novio de la hija de Isabel Pantoja. ¡Ojú!

Rosalía: “Malamente” (2018).

La noche de esa noche

Los conciertos no estuvieron mal, lo que fue irrepetible fue el after en el bar del hotel Sol y Nieve. Uno hubiera apostado por una reunión en la cumbre: futuro, pasado y presente de la gitanidad universal. Ni Shantel, ni los Gipsy Kings, ni los Chaveas salieron de sus habitaciones. El único dispuesto a compartir una copa eran Diego Carrasco y su banda. Ané Carrasco, Curro de Navajita Plateá y Moloko. Diego es el genio de la lámpara, pincha el vídeo de la Rosalía en el móvil y les recuerda a sus sobrinos que eso es una soleá por bulerías como-dios-manda. El percusionista Ané Carrasco ha tocado en el disco de Rosalía y parece que no se reconoce hasta que se lo cuenta su padre. El sabio de la tribu. ¡Amén!

Diego Carrasco, el sabio de la tribu. Foto: Annemiek Rooymans
Diego Carrasco, el sabio de la tribu. Foto: Annemiek Rooymans

Daviles de Noveld

Daviles de Novelda se dio a conocer sentado en un coche con una base de la vieja escuela. Era 2016 e hizo una presentación tan sencilla como eficaz: “Soy el Daviles de Novelda, y vamos a empezar ahora con el freestyle, a meter fuerte, a meterle caña. Escucha bien…”.

Davides de Novelda: “Yo soy de los Fernández” (2016).

Rabia contra la máquina, la salsa

La mayor apuesta de la música gitana no es ni la electrónica ni la tecnología asociada a lo urbano. Su gran apuesta es sonar contemporáneo sin renunciar a las complejidades asociadas a los patrones rítmicos complejos. Por eso, el gran referente en el reguetón es Tego Calderón, y por eso tienen la tendencia a irse hacia la salsa. Yumitus de la Payoya, sobrino de Peret, provocó un cisma en la rumba catalana el siglo pasado cuando pasó de rapear por las calles de Barcelona a formar parte de la banda de Gato Pérez, un artista que renovó la fe rumbera pero que era considerado por la ortodoxia como un salsero. Yumitus siguió profundizando en la salsa hasta montar la Yumi Gipsy Band, una banda fabulosa de salsa gitana cuya principal referencia es la legendaria banda de Óscar d’León, La Dimensión Latina. Yumitus conecta con las nuevas tendencias urbanas a través de colaboraciones con Big Lois, que en su disco “Barrio Tumbao” tiene composiciones como “El abanico” destinadas a revitalizar las pistas de baile latinas.

Big Lois x Manu Masaedo x Compota de Manana: “El abanico” (2025).

La Plazuela, Los Yakis y la conciencia social

Los Yakis es una banda madrileña entre rumbera y salsera que está trascendiendo el circuito gitano de bodas y bautizos gracias a colaboraciones con Original Elias, Diego Guerrero (“Vengo pa quedarme”) o La Plazuela, con los que firman “DE AQUÍ PAL CHINO”. “Todo el día de aquí pal chino pidiendo un poco fiao / no he fumao en tol día primo y esta noche no he cenao / No te preocupes su primo y vente pal chino Huan / que a mí me deja tres cigarrillos, un cartón de leche y dos barras de pan”. El estribillo transforma el tradicional “nonaino naino na” en el panorama que se ve cuando se abre la nevera: “No hay na, no hay na”.

Los Yakis & La Plazuela: “DE AQUÍ PAL CHINO” (2025).

El drill, A93 y Frank T

El drill es un estilo del rap que se define por la velocidad. A93 lanzó el drill gitano con el tema “For transi” (2022), con un vídeo grabado en la periferia marginal de Barcelona. Andrés Jiménez, A93, comienza a grabar en Madrid en Pan Bendito Records con los miembros de La Excepción: El Langui, La Dako Style y Gitano Antón, en canciones como “+CARRILES”, “No es por nada”, “TOP TOP” o “LA SANDÍA”. Aunque la colaboración más significativa es con Frank T, el primer productor de La Excepción, en “POR EL HOOD”.

A93 ft. Frank T: “POR EL HOOD” (2024).

En casa del flamenco, el urbano

Los hijos de aquellos que fueron líderes del Nuevo Flamenco han crecido y están en la cosa urbana. Le pasa a Lucía Fernanda, la hija de Antonio Carmona, quien ha publicado un álbum, “Yelem” (Sony, 2021), en el que contaba con una colaboración de Moncho Chavea en “Canastera”, además de varios sencillos en los que acude a géneros como el reguetón o la bachata. Le pasa a HEREDIA, hijo de El Negri, de La Barbería del Sur, quien también ha firmado colaboración con Chavea en “Ella no quiere reggaeton” o con Kiki Morente en “Por bulerías te canto BB”. Hay muchos más haciendo los coros a los papás. Las viejas letras también valen… Como anunciaron los Ketama: “Y es ke me han cambiao los tiempos”. ∎

HEREDIA: “FLAMENCA” (2025),
José Manuel Gómez Gufi selecciona esta playlist en la que manda el compás de palmas y jaleos entre rap, salsa y rumba.

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados