Ha tenido que venir Romain Gavras para sacudir el adormecido estado de la cosecha videoclipera de 2026. Lo consigue con la alianza con GENER8ION, el proyecto del productor francés Surkin, con el que el realizador galo ya había colaborado en piezas como “Neo Surf” –que fue elegido mejor clip internacional por Rockdelux en 2021– y en “The New International Sound (Part II)”. A ambas se les unieron estrellas musicales del calibre de Shake 070 en la primera y M.I.A. en la segunda. Ahora vuelven a cruzar caminos con la suma de otra estrella del panorama contemporáneo, el rapero sueco Yung Lean.
El trabajo de Gavras enlaza “STORM I” y “STORM II”, los dos temas facturados por el productor francés junto a Lean, en una sola entidad visual con una clara división conceptual, pero cohesionados por personajes y entorno. Ambas se emplazan en los pasillos, las aulas, los gimnasios y todo el entorno de un instituto inglés de élite para chicos. Una suerte de Eton o Harrow con chavales de uniforme. La cámara de Gavras entona su característica vigorosidad mordiente y nerviosa en una primera parte que captura esos ambientes poblados por el acné juvenil. Yung Lean se pone en la piel del bully arquetípico con ayuda de sus rasgos duros y del mapa de tatuajes que asoma por el cuello. La acción transcurre en Leeds, en 2034, en una especie de distopía escolar, aunque las situaciones son reconocibles tanto en el hoy como en el ayer. Las tropelías de Lean en este entorno de aulas sin profesores ni presencia adulta resultan ejemplares para cualquier aspirante a mal estudiante. Intimidaciones, roturas de mobiliario y desperfectos varios, uso y consumo de materiales nocivos para la salud, garabatos en pizarras y mapas. Un muestrario del estudiante modélico que se conjura con los menos adeptos para la popularidad, a los que incentiva para seguir su rastro de gamberro, mientras no titubea en castigar a los que tienen mayores probabilidades de completar el curso sin traumas mayores. La arenga y el tufo a testosterona se expanden con el clímax de “STORM I” hasta que, de pronto, irrumpe de nuevo la calma. Yung Lean se enciende otro pitillo para dar paso a una segunda parte que eleva la potencia de todo lo presenciado. Solo el tiempo dirá si lo hace hasta el nivel de transformar el esfuerzo de Gavras en otro registro para la historia del videoclip.
La segunda parte rompe los esquemas previos. Lean se sitúa en medio, con su camisa blanca ensangrentada, posando para la típica fotografía de promoción de estudiantes. Y es entonces cuando arranca la asombrosa coreografía de Damien Jalet, con los jóvenes exudando energía en sus gestos, mientras el impasible Lean canta la estrofa y fuma su cigarrillo en medio del fabuloso gallinero captado con objetivos largos. Un contraste de actitudes y gestos que despierta emociones. Más en tiempos de IA. Y no solo de admiración por la ejecución del baile.
Asoman varios rasgos estilísticos de su principal artífice: de entrada, una estética porosa y visceral, con presencia de grano y que prescinde de la saturación. Un estilo furioso y bruto que rinde cuentas con el movimiento Dogma 95. Pero también el interés por esta juventud descarriada, explosiva e ingobernable que ya retrató, con impecable tino, en el clip para “Stress” de Justice en 2008 (también el mejor de aquel año para Rockdelux). Hay también un cúmulo de referencias que pueden mordisquear el intelecto. Desde “If…” (Lindsay Anderson, 1968) a “El señor de las moscas” (William Golding, 1954), “El club de los poetas muertos” (Peter Weir, 1989) o “Battle Royale” (Koushun Takami, 1999), en un visionado que devuelve al videoclip el esplendor ausente de estos primeros meses del año. Y demuestra, una vez más, que el talento de Gavras rinde mejor en la corta duración. ∎