En estos tiempos de disrupciones digitales y verdades puestas en cuarentena, de extractos de la realidad golpeados por los delirios artificiales, la imperfección empieza a medirse como la vara de la autenticidad o, como mínimo, de aquello que busca posicionarse como “real” entre el slop y el rodillo homogeneizador de la IA. ¿Y cómo se traslada esto al discurso de una de las estrellas dominantes de la arena pop? A través de un clip que desnuda la trampa y el cartón de los efectos digitales y de aquellos trucajes que moldean producciones a gran escala, como la que centra este texto.
El trabajo lo firma James Mackel –solicitado realizador cuyo caché aumentó gracias a sus colaboraciones con Doechii– para “American Girls”, single del flamante “Kiss All The Time. Disco, Occasionally”, el nuevo LP de Harry Styles. El hilo narrativo se despliega sobre un tapete manido: el behind the scenes del propio rodaje. Aunque su premisa, lejos del acercamiento cómico habitual de esos entuertos entre bastidores, alguna viruta hay, parece buscar el anclaje artesanal: esos trucos en el set que gracias a la posproducción adquieren un nuevo volumen en pantalla.
Lo que hace Mackel con envidiable pericia es bifurcar el avance narrativo. El clip se articula en dos planos que avanzan en paralelo. Por un lado, las tareas encomendadas a la estrella, el propio cantante envuelto en pilotaje de vehículos, escenas con explosivos y choques automovilísticos. Y, por otro, aquella vía paralela que demanda la participación de técnicos, dobles, grúas y todos aquellos gadgets técnicos que posibilitan la magia de ver esas escenas de riesgo en pantalla sin poner a la estrella en apuros. Y es el enlace de esas dos vías, su continuidad pese a las realidades superpuestas, el entre bastidores y el resultado final que vemos, la parte técnica más loable. Un virtuosismo puesto al servicio de la puesta en escena y de las transiciones que ya había plasmado con alto grado de complejidad en los vídeos para “DENIAL IS A RIVER” y “Anxiety”. ∎