Pero ¿por qué es tan especial? Básicamente, por un hecho casi inaudito: pertenecer a ese exclusivo grupo de artistas capaz de mutar sus referencias en un sonido de rasgos propios. En su caso, con ecos de Nick Drake, Bon Iver e incluso colindando con la austeridad del primer Will Oldham. Pero ¿cuál es el corpus musical de referencia de Teo Planell?: “Esos tres, sin duda”, explica. “El trabajo de Bon Iver es una enorme influencia para mí desde adolescente, ‘Pink Moon’ es un disco que amo y Will Oldham es uno de los más especiales y talentosos cantautores que he encontrado en el camino. ‘I See A Darkness’ o ‘Like It Or Not’ me parecen canciones escritas con pluma de oro. ‘Like It Or Not’ me parece histórica, de hecho. Pero también añadiría a Elliott Smith, Sufjan Stevens, Adrianne Lenker, Simon & Garfunkel…”.
Pero para llegar al grado de brillantez y depuración minimalista folk lo-fi, Teo ha ido tallando su aura, tan ingrávida como anclada en la tierra, a través de delicias tan gustosas como “Canción en Murcia” y “Abraxas!”, incluidas en su EP del año pasado y muestras de un proceso creciente de aprendizaje: “Con 16 años descubrí que me apetecía cruzar la línea que toda persona que escribe canciones por vocación se plantea cruzar en algún punto, la exposición, hacerlo público. Nunca parece el momento adecuado para hacerlo, nunca lo es. En mi caso tampoco lo fue: mis primeras canciones, incluso diría que todas ellas hasta el proyecto del EP ‘Aún no existía Beatrice’, han supuesto un período de prueba adolescente necesario, pero del que reniego un poco musicalmente. Eso sí, me han servido para llegar a donde estoy ahora, con mi forma actual y actualizada de ver el mundo, de ver la música y de ver el papel que puedo jugar en ambos. Les tengo cierto cariño a mis pimeras canciones, pero no es hasta ahora cuando siento que, por fin, mi proyecto acaba de empezar. Como si ahora tuviese algo más interesante que contar. Ahora me tomo la música con una visión más clara, más conectada. Más clásica, quizá”.
A lo largo del camino, han surgido ajustes primordiales en la enfatización de su patente de estilo. Uno de ellos basado en su progresivo trasvase del inglés al castellano, que ha cuajado en una formalización más personalizada de los modismos creativos de un Teo Planell, ahora mismo, en un estado de inspiración pletórico. No en vano, afirma lo siguiente: “Escribía en inglés porque la mayoría de música que había escuchado hasta ese momento era en inglés, y me era más fácil componer así”. “El inglés”, prosigue, “tiene una sonoridad muy diferente al castellano, y creo que es más difícil escribir en castellano que en inglés. Justo por eso veo en el castellano un reto que además me une más a mis raíces lingüísticas, a la música de mi país, de mi idioma. Me divierte intentar hacer en español la música que en mi cabeza parece más posible en inglés”.
Lo que sí podemos deducir de los inminentes pasos de Teo Planell es la posibilidad de reconocer una versión menos austera e hipnagógica en las formas, porque, no lo duden, esto es folk fantasmagórico de libro que, según el propio artista, tendrá continuación a partir de una fórmula musical “en la que no hay cosas tan pequeñas, todo está más lleno. Igualmente seguimos intentando mantener la intimidad de cuando escribo las canciones en el instrumento original. Pero están más producidas. Me apetece sacar canciones con estribillos que sugieran una propuesta de directo”.
El LP “Demian” está al caer. Esperamos ansiosos toparnos con esta nueva metamorfosis en el cuaderno de bitácora de Planell, también actor (entre otros papeles, fue Zipi en “Zipi y Zape y la isla del Capitán”) y copartícipe en la autoría de tres canciones (“C’est la vie”, “Despedida” y “Fantasma”) en el reciente disco de Amaia “Si abro los ojos no es real”. ∎