Mis dudas he tenido a la hora de traer hasta los titulares de esta sección a ese pedazo de mierda moldeada con forma humana que es Netanyahu. Pero, bueno, supongo que al final me ha podido la euforia de abordar la (dulcísima) locura que ha embargado al rinconcito más conspiranoico de las redes sociales en los últimos días. ¿El motivo de esta locura? Dicen que Netanyahu está muerto y que Israel está intentando convencer al mundo de lo contrario utilizando vídeos generados con IA. Es decir: la cumbre de la bazofIA.
Y, cuidado, porque esto ha sido una escalada de disparates. El primero de ellos fue un vídeo en el que internet detectó (o quiso detectar) inmediatamente los signos de la IA generativa en forma de una mano con seis dedos. ¿Cuál fue la respuesta del estado genocida de Israel ante la duda generalizada? Publicar un nuevo vídeo en el que un anillo aparece y desaparece de su mano en lo que tiene toda la pinta de ser otra muestra de inconsistencia choricera propia de la Inteligencia Artificial. Pero, bueno, por si alguien se quedaba con dudas, también publicaron otro vídeo de Netanyahu bromeando sobre que no es IA mientras se toma un café casual.
Claro que no ayuda que en este último clip luzca como si se hubiera hecho quinientos liftings faciales o se hubiera aplicado todos los filtros de belleza de Instagram. Tú eliges. Tampoco ayuda que la peña esté pasando estos vídeos por ciertas herramientas de detección de IA que dicen que sí, que esto debería llevar aquel sellito de “AI Generated” que se puso de moda hace unas temporadas pero que ya hemos olvidado porque ahora asumimos que todo es “AI Generated” y ya no confiamos ni en nuestra propia sombra.
Más allá del rinconcito de la conspiranoia, las redes están reaccionando ante la noticia de que “A Benjamin Netanyahu le está costando probar que no es un clon generado por IA” con un sonoro LOL. Es comprensible. Al fin y al cabo, es imposible no engancharse a la gente que está obsesionada con contar los dedos de las manos en los vídeos de Netanyahu. Y también a la gente que hace preguntas tan pertinentes como “si Netanyahu está muerto, ¿quién está dirigiendo actualmente los Estados Unidos?” o “¿por qué nos intentaría engañar el gobierno israelí con deep fakes?”. Ah, espera, que no, que para esto ya hay quien ha encontrado la respuesta: están haciendo tiempo hasta tener listo al clon pertinente.
Sea como sea, hay quien apunta que el Netanyahu generado con IA es igual de israelita que el real por los siguientes motivos: ha sido creado a base de robos, contamina el medio ambiente para mantener una ilusión, es incapaz de sentir empatía, desaparecería sin los multimillonarios estadounidenses y, en definitiva, no existe. Una doble abominación que tiene a una parte de la población refrescando sus pantallas para ver si se anuncia de una vez la muerte del genocida mientras otra parte simple y llanamente celebra que las AI Troll Wars puede que incluso vayan a ser divertidas.
Porque no se puede negar que, por una vez, resulta francamente entretenido contemplar cómo se usan las armas habituales de este tipo de gentuza (fake news, emborronamiento del concepto de realidad para sembrar el caos y la desconfianza) contra ellos mismos. Quiero decir: ¿no había quien exigía a Begoña Gómez que demostrara que no era una mujer trans en respuesta a ciertos bulos que se habían viralizado en Twitter / X? Pues, oye, sería fetén que empezáramos a obligar a otros señoros a demostrar cosas absurdas como que no tienen seis e incluso más dedos en cada mano.