Pero no todo van a ser preocupaciones en el mundo. Porque, por suerte para todos, siempre existirán personitas maravillosas destinadas a darnos alegría con cualquier cosa que hacen. Personitas como una Björk que cada vez está más vuelta de todo y que me viene perfecta para hacer un pequeño intermedio en esta sección gracias a su paso por la Biennale de Venecia, donde protagonizó un DJ set por sorpresa en el que se dedicó a pinchar sus bizarradas habituales y a lucir tal que así.
Si algo aprendimos aquella vez que la islandesa se plantó en el Sónar para pinchar vestida como una momia fashionista con sombrero es que, estéticamente hablando, la tía habita un futuro que los pobres mortales somos incapaces de soñar. Un futuro del que proviene un modelazo en el que convergen una túnica teletubbiesca que se mueve de forma fascinante, una máscara dorada y una especie de gorro con ovarios saltarines. En serio, ¿cómo apartar la vista ante semejante espectáculo? ¿Cómo no caer totalmente rendido cuando, de semejante guisa, la tía se pone a hacer un lipsync de Ornella Vanoni?
Definitivamente, muchas perrerías debí hacer en mis vidas pasadas para haberme perdido lo de Björk pero para haber acabado haciendo algo tan inexplicable como escribir sobre Amaia Montero y La Oreja de Van Gogh con demasiada frecuencia. Pero no me queda otra: hace un tiempo me metí hasta las trancas en este dramón y ahora ya lo siento como parte natural del Haciendo Scroll. Porque, obviamente, después de haber tratado por estos lares el culebrón del despido de Leire y el chasco del primer single de la banda tras el regreso de Montero, había otra cosa que las redes estaban esperando en palmitas (algunos para hacerla trizas, otros para hacerse trizas): el “Tantas cosas que contar tour 2026”. O lo que es lo mismo: la gira de reunión.
Una gira que por fin ha llegado. Y que no ha defraudo a los que esperaban tener carnaza suficiente como para ensañarse tanto con la cantante como con la formación. El pasado 9 de mayo, La Oreja de Van Gogh arrancaba el tour en el Bizkaia Arena BEC! de Bilbao. Y la misma Montero parecía cubrirse las espaldas aprovechando las típicas pausas entre canción y canción para sincerarse sobre unos últimos años que, según cuenta, fueron un descenso “al mismísimo infierno”. Que creía que nunca volvería a los escenarios, dice. Aunque, a tenor de lo visto (y escuchado) en el concierto, muchos cuestionan si debería haber vuelto a los escenarios o no.
Porque las decisiones de vestuario fueron, cuando menos, graciosas. A medio camino entre la variedad cromática de los Stabilo Boss y la de los “Power Rangers”. Las limitaciones coreográficas de Amaia Montero no las voy a criticar, porque no soy yo nadie para criticar limitaciones coreográficas ajenas y porque se nota que la mujer hace lo que puede (siempre hay que premiar a alguien que pone toda su voluntad en algo, ¿estamos?). Además, ¿no te parece que sus bailes son básicamente las ganas de trabajar que tenemos todos los lunes por la mañana?
Todo esto tiene un pase. Pero lo que internet no parece perdonarle a la artista es que, habiendo tenido un año para prepararse vocalmente para este regreso que sabía que sería escrutado con lupa, acabara cantando tal que así. Y vale que las comparaciones son odiosas y que, al final de todo, no se le puede pedir a ningún cantante que tenga las mismas cualidades que tenía hace 20 años. De hecho, hay quien incluso recuerda que bien, bien, lo que se dice bien, no cantó nunca Amaia Montero: “Esta chica nunca ha cantado bien y su rango vocal es muy limitado. Esto es habitual en la música, gente como Alaska o Loquillo llevan décadas viviendo de su técnica y rango limitados”.
Sea como sea, pueden esperarse nuevos capítulos del culebrón. Porque, una vez acabado el concierto, empezó a correr el bulo de que la cantante estaba “devastada” con cómo había sido recibida la actuación en redes sociales. Y resulta que esto era precisamente eso, un bulo que ya ha sido desmentido por periodistas como Javi Hoyos (¿es este hombre mi source of truth definitivo sobre salseo? Puede ser. No me escondo). Un bulo del que se ha reído la propia Montero. Aunque también te digo, Amaia, cariña, menos reír y más ponerte las pilas con los ensayos. Que tu próxima actuación es el 28 de mayo en Madrid (Movistar Arena) y ahí sí que no van a tener piedad contigo. ∎