La noticia saltó hace unos días cuando Evan Dando de The Lemonheads fue acusado de enviar vídeos explícitos no solicitados a una fan. También hay que reconocer que la forma en la que saltó la noticia es un poco rocambolesca: al parecer, Dando se sirvió de los DMs de X para enviar a una mujer toda una serie de vídeos de él mismo masturbándose a una mujer. A continuación, esta procedió a hacer pantallazos y enviarlos a ‘Underground Bunker’, una newsletter consagrada a destapar asuntos turbios de la Cienciología.
A partir de ahí, las cosas se salieron de control y Dando fue hospitalizado justo antes de que su esposa, Antonia Teixeira, declarara que el envío de los mencionados vídeos había ocurrido en medio de un episodio mental en el que el artista se había estado saboteando a sí mismo con el abuso de drogas. Texeira comentó, además, que el estado mental de su marido había empeorado ostensiblemente desde el pasado mes de enero, cuando visitó los Estados Unidos (actualmente reside en Brasil) para tocar en el show de Jimmy Fallon y para grabar un Tiny Desk Concert que presuntamente nunca verá la luz debido al extremo deterioro de Evan.
Obviamente, The Lemonheads procedieron a cancelar su gira alegando que su líder hace tiempo que tiene problemas de salud mental (“los problemas vienen de su infancia”, han llegado a puntualizar)… Y, ante semejante revuelo, las redes no tardaron en reaccionar. Los menos avispados, en esa mezcla de ignorancia y vagancia que caracteriza a las nuevas generaciones que tienen a mano toda la información de internet pero que a veces son incapaces de hacer una jodida búsqueda en Google antes de postear nada en redes sociales, han llegado a preguntar “¿¿Hay una persona que se llama Evan Dando??” como si semejante nombre solo pudiera existir en una broma telefónica digna de “Los Simpson”.
A la sorpresa inicial ante lo ocurrido le siguió otra sorpresa posterior al constatar que Evan Dando sigue vivo (The Lemonheads sacaron disco a finales de 2025 y pudimos verlos actuar por aquí recientemente). Hay quien se lamenta de que no nos va a quedar ni un artista masculino digno. Y, curiosamente, hay muchos usuarios de redes que han aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid para sacar a pasear las anécdotas más variopintas sobre el artista, desde gente que dice que una vez Dando le tiró una birra encima e hizo como si nada hasta peña que aporta momentos que arrojan un poquito de luz sobre las sombras del artista.
Lo más divertido de todo este tinglado podría haber sido imaginar que ponen a Pam Bondi a defender unos supuestos “Evan Dando Files” y la tía acaba desplegando una estrategia de defensa como la que hace días que nos tiene a todos perplejos en su intención desesperada de desviar la atención de todas las barbaridades filtradas en los “Epstein Files”. Pero no. Lo más divertido ha sido comprobar que no existen mejores rimas con el nombre de Evan Dando que las realizadas en castellano. Todas del rollo “a Evan Dando le van dando” o “Evan Dando y con el mazo deseando”… Aunque mis dos favoritas no las puedo compartir porque son de usuarios con candadito. Pero fiaros de mí cuando os digo que, en relación a los últimos sucesos de la vida del artista, hay gente que se ha dedicado a llevar el juego de rimas tan lejos como “Evan Dando y fotopollas mandando” o “Evan Dando y el mango sacando”.
Partamos de algo básico: estrenar “Cumbres borrascosas” en San Valentín es como estrenar “Frankenstein” en el Día del Padre… Pero aquí estamos, unos días después de que el día de Cupido coincidiera con el estreno de la nueva película de Emerald Fennell con banda sonora de Charlie XCX. Han bastado y han sobrado esas escasas jornadas para que internet se polarice por completo hasta el nivel de que la mismísima Mariana Enriquez ha dedicado no uno ni dos, sino tres posts de Instagram para dejarla a caer de un burro. Y, oye, si no puedes opinar sobre este estreno porque todavía no has podido acercarte al cine a verlo, siempre puedes opinar sobre esta booktoker que se ha hecho viral indignándose con las primeras páginas de la novela original de Emily Brontë y afirmando que es imposible de leer porque está escrita en un castellano antiguo con palabras tan difíciles como “antonomasia” o “estrépito”. Ver para creer.
Sin embargo, no hace falta haber visto la película para gozar con las reacciones de la gente en internet, ya sea para subrayar sinsentidos como que Fennell ha parecido ambientar la acción en un Oktoberfest o para poner sobre la mesa el evidente whitewashing de esta nueva versión. Porque recordemos que Brontë describía a Heathcliff como “gitano” o incluso como un “demonio negro”, algo que poco tiene que ver con el personaje encarnado por Jacob Elordi. Motivos de más para que la audiencia, sin haber visto todavía la nueva película, haya declarado que es muy inferior a las mejores versiones de “Cumbres borrascosas” que ya existen: la de los Monty Python y, sobre todo, la de Kate Bush (aquí, el clip original).
Tenemos el cisma montado. Por un lado, la gente está jugando a hacerse la sorprendida. También está lanzándose a la crítica negativa con cierto gracejo: “Es un insulto a Emily Brönte, al cine, a la literatura, al FanFiction, a Kate Bush, a las cumbres y a las borrascas también”. Pero, sinceramente, a todos los haters lo mejor que podemos hacer es decirles lo siguiente: “Si tanto os molesta la peli de cumbres borrascosas pasad de ella y leed directamente el libro. Se titula Crepúsculo”.
Porque, por el otro lado, está claro quiénes son los indignaditos: aquellos a los que les parecería genial que Tarantino fuera Tarantino y dijera “voy a rodar Cumbres Borrascosas con Pam Grier como Latoya Heatcliff, una agente del FBi retirada que tendrá que infiltrarse en un clan ninja liderado por Samuel L Jackson. Es mi visión, motherfucker”, pero que nunca tolerarán que una mujer haga suyo un clásico. Porque, de este lado, la peña pasa de las críticas y está abrazando que Emerald Fennell se ha marcado un fanfic horny con el filtro Wattpad y con un Heathcliff vasco de dos metros.
Sea como sea, esta polarización de internet ha llegado hasta Letterboxed, donde las reseñas de la película se dividen entre lo extremadamente bueno (“Superdisfrutona, la Pillion de las señoras divorciadas y las adolescentes soñadoras”) y lo rematadamente malo (“Emili Brontë murió de tuberculosis hace un siglo y de alguna forma la nueva película de Cumbres Borrascosas es lo peor que le ha pasado”). En el medio, un festín de memes que celebra lo que todos parecen disfrutar más del film: la trama. También memes para chotearse de los cinéfilos y sus turras ante este tipo de estrenos o de la espectadora que corre a Shein a buscar corsés al salir de la sala de cine. Memes incluso para retratarme a mí, que no pensaba ver esta película en pantalla grande pero que, ante semejante polarización, he acabado enviándole este mensaje a mis amigas.
Tal y como decían por ahí, “he visto gente a las 4 de la mañana en una discoteca buscando polvo con más contención en su desesperación que Ambrossi”. Mientras unos se preguntaban si este hombre desconoce la existencia del concepto de “espacio personal”, otros recurrían al “si os gustáis pues liaos”. Aunque, a la hora de la verdad, todos estábamos un poco de este palo: “no he encendido la tele para ver ligar a ambrossi y a jesus”.
Total, que hace unos años la Rayo McQueer nos hizo adorar la energía de divorciada, pero ahora ha tenido que venir Ambrossi a jodernos el concepto. Porque, oye, “no sé si lo sabéis pero Javier Ambrossi está soltero” (algo que ya fue convenientemente cubierto en este Haciendo Scroll). Lo que ha provocado que muchos opinen que “Ambrossi es ahora mismo la persona más divorciada de este país, y mira que la competencia es fuerte” o que “Ambrossi es un documental sobre las distintas etapas de una divorciada”. Sea como sea, este desbarre no tiene justificación posible. Porque, en serio, y en homenaje a uno de los mejores vídeos de la historia de la humanidad, no teníamos ninguna necesidad de contemplar esta danza de apareamiento mientras nos estábamos comiendo nuestras ensaladitas de cena. ∎