También están siendo unos días raros para la industria en general: pocas noticias relevantes, pocos lanzamientos amparados en la solidez… pocas nueces, sí, pero también poco ruido. ¿Habremos llegado, como sociedad, al límite de la paciencia, al tope de nuestras capacidades de atención? ¿Hemos conseguido que, por agotamiento, por extenuación, por sobrecarga, ya no nos importe nada? Seguramente solo sea cosa de unos días, o que la intermediación en la cultura ha perdido toda su relevancia. ¿Es cada vez más la música para fans y, por lo tanto, no importa nada, no importa el discurso? ¿Me hago mayor? Seguro, a todos nos pasa.
Sr. Chinarro acaba de estrenar
“Cal viva”, su álbum número diecinueve –se dice pronto, pero hacerlo lleva sus años– que contiene canciones como
“Comunión”, en la que reflexiona en crítico sobre la nostalgia y sobre el hecho de envejecer. ¿Y acabaré recluido en una cueva escuchando
los discos de Astrid Sonne,
de helen island,
de Alsy,
el de Bolis Pupul… los EPs de
Sha Ru y de
Debba? O el de Claraguilar, que sale a finales de mes, el 29, márcalo en el calendario. Seguro, también. Pero no dejaré de confiar en que
el “Brat” de Charli XCX saldrá cojonudo, ni perderé la esperanza en
Dua Lipa hasta que no se demuestre lo contrario:
la portada de “Radical Optimism” –a publicar el 3 de mayo– es horrible, pero ¿has escuchado bien “Houdini”? Hazte el favor y si quieres después puedes llamarme
poptimista. Y apunten también que desde finales de la semana pasada disfrutamos de lo nuevo de
Four Tet –
“Three”–, de la alianza entre
Yung Lean y
Bladee para
“Psykos”, y de
“Unleash”, primer álbum del músico y productor estadounidense
Heavee para el sello Hyperdub.