He tenido un sueño. He soñado con una chica joven, iba de punta en blanco, tatuadísima ella, cumplía con los requisitos para estar buena –los del canon actual: los de siempre, vaya– y ante la llamada del ojeador de Benito Antonio Martínez Ocasio, de Bad Bunny, decía: “No, no quiero entrar en La Casita de los cojones”. Luego me he despertado exhausta, como si me hubiera tenido que tragar las tres horazas que dura cualquiera de los chorrocientos conciertos de Bad Bunny en España que continúan esta semana en Madrid, coincidiendo con la visita del daddy yankee Prevost, que le está sacando las vergüenzas al ala ultracatólica de la extrema derecha española: antievangélica y ferozmente anticristiana. Lo de Bad Bunny nadie te lo va a contar con el rigor de Santi Carrillo aquí, por cierto. He vuelto a la realidad de 2026: parece que no hay ola feminista lo suficientemente potente que arrase con las tendencias groupies en su expresión más burda y tosca, con el harén del macho A de toda la vida y la eterna querencia de poner el culo al patriarcado en bandeja. Y eso que esto no es lo peor de ese backstage al aire libre para mayor gloria del puertorriqueño que nos entusiasmó por su coraje político en la Super Bowl, no. Lo peor es ese deseo de ser VIP, de “codearse con” y de “conocer a” –aquí no hay género más tonto que otro– que, de alguna manera, define esta época. Ya pasaba antes y era un coñazo: ahora es más coñazo todavía porque no basta con hacerlo, es hasta mejor enseñarlo.
Fin del mitin, al lío. Estamos en mitad de la semana de resaca tras un Primavera Sound de infarto meteorológico al que solo le ha faltado un terremoto para acabar con los nervios de todo el mundo, con Geese, la banda de Cameron Winter proclamando “best Geese show of all time” en el festival barcelonés. Riders on the storm. La dosis de expectación sobre una banda que no falte nunca, por favor, en especial si dan el callo en directo. Está pasando –lo de la expectación– con los británicos Man/Woman/Chainsaw, de cuenta atrás para su debut “Cannonball”, que saldrá el 7 de agosto vía Fiction Records. Una siente debilidad por los grupos donde circula un huevo de gente –en Man/Woman/Chainsaw son seis, con mayoría de ellas– y en este adelanto, “Goddam, Lizard Man!”, parecen haber encontrado una senda laneganiana desgarrada, poética, sin abandonar ese ramalazo bucólico y electrificado que parece definirles, con cada instrumento en su sitio justo. Por el sur les estamos esperando, como VOX a Juanma Moreno, pero en plan bien: vienen al festival Canela Party de Torremolinos.
Cuando una banda se ha bautizado en condiciones –sin “!” al final del nombre: en español es una plaga, ¡parad ya por favor!–, es necesario decirlo, más aún si la referencia pasa por una película de Robert Altman. Es el caso de Any Young Mechanic, australianos que publicaron su primer trabajo largo, “The Modern Shoe Is Ruining The Foot”, el pasado viernes. Procedentes de la escena de Adelaida, se apuntan al folk contemporáneo para darle vidilla, tal y como están haciendo grupos tan consolidados como Big Thief o Black Country, New Road, dentro de anglolandia.
Lizzo y Vince Staples también publicaron el viernes sus nuevos álbumes. Lizzo ha lanzado “BITCH”, lo que no suena muy original tratándose de ella, pero, bueno, cuando se apropia dándole otra tonalidad del “Bitch” de Meredith Brooks, se le perdona. Veremos qué pasa con sus pecados terrenales y con la pelea para restituir su reputación. Vince Staples, por su parte, se lanza a la yugular de un mundo en llamas con “Cry Baby”, desplazándose hacia el rock minimalista sin dejar de ser un artista de rap. Canciones como “Only In America”, “Cotton” o “Do You Know The Devil” se suman, al final, a una tradición tan estadounidense como la de enfrentarse al propio país. En el caso de Staples, desde su negritud. “White flag, I don’t wanna fight no more”, dice en “White Flag”. El vídeo –como el resto de los adelantos, “Blackberry Marmalade” y “Cotton”– está codirigido por él mismo junto a Bradley J. Calder y es un ultraje a una bandera demasiado teñida de sangre, tanto de veteranos como de víctimas civiles.
La editorial Libros Walden se ha inventado una cosa muy chula, apuntad si estáis por Móstoles y alrededores. Se trata de Cable: Muestra de cultura sumergida, que tendrá lugar los días 27 y 28 de junio en el Museo CA2M. Una celebración del underground donde habrá conciertos, proyecciones de cortos y largometrajes, charlas y una feria de libros, cómics y fanzines. Entendiendo el underground no como trampolín, fase o estado embrionario, sino como manera de vivir y estar en el mundo permanentemente. Frente a la vida mirando pantallas, dicen, “la contracultura debe ser ‘offline’, presencial, orgánica, humana, cercana”. Suena genial: habrá conciertos de Comunión, cosas bien cosas mal, From, Los Lagos de Hinault, Marcelo Criminal, Mordaza, Primera Mort, Sierra y Vosotras Veréis. Y charlas variadas, entre ellas una titulada “Revistas” donde participará nuestro compañero Andrés Castaño, acompañado por Blanca Lacasa, Eduardo Bravo y Rubén Romero. En la feria editorial os encontraréis puestos de casas que nos gustan mucho, como Apa Apa Cómics, Autsaider, Barrett, La Felguera, Humo Internacional y la propia Libros Walden, entre otras muchas. Y es de balde, señora.