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TOP 2025

2025/ Películas

Cine duro, geopolítica siniestra

Dos mejor que una: ex aequo en nuestro top de cine con las últimas obras de Paul Thomas Anderson y Brady Corbet, dos películas descomunales que ponen la lupa sobre las estructoras sociales y políticas de los Estados Unidos, algo comparable a lo que hace Jia Zhangke con la China moderna. Entre las 25 también hay espacio para Jim Jarmusch, Jafar Panahi, Oliver Laxe, Albert Serra, Joachim Trier, Carla Simón, Alain Guiraudie, Miguel Gomes o Payal Kapadia. Diversidad sin fronteras.

El 24 de enero llegaba a las pantallas “The Brutalist”, la obra más ambiciosa de un director de clara vocación indie, Brady Corbet. El 26 de septiembre, con el arranque de los últimos títulos punteros del año, se instalaba en los cines “Una batalla tras otra”, obra de un director claramente independiente pero con cobertura de majors y grandes estrellas, Paul Thomas Anderson. Son los dos hypes más sonados de este curso y los filmes que han marcado el regreso de un cierto cine estadounidense que, en el siniestro contexto marcado por Trump (sin olvidar a Putin o Netanyahu), se apartan de toda norma y hacen política, o memoria política, a su manera. Podríamos incluir en este reducido grupo el “Eddington” histriónico de Ari Aster.

Un año cinematográfico tan incierto como esa geopolítica aterradora con tantos frentes abiertos (Gaza, Ucrania, migrantes, genocidios en África, rearme nuclear, los triunfos de la extrema derecha) y en el que han prevalecido las películas interesantes, o con buenas propuestas, sobre los títulos rotundos. Un año para saludar tanto el retorno del represaliado Jafar Panahi –más allá de esa Palma de Oro absolutamente politizada que se le otorgó– como el triunfo de la animación independiente con la letona “Flow, un mundo que salvar”, y de constatar que el biopic musical es un género que no cesa con filmes sobre Dylan, Springsteen, Callas, Aznavour y Lorenz Hart. Quim Casas

25

La trama fenicia

Wes Anderson

Desde el plano inicial en el avión todo es absolutamente reconocible. Se tarda menos de un segundo en saber que estamos en la nueva película de Wes Anderson y sentirnos imbuidos, encantados, en esa fantasía cuadriculada pero libre, medida pero incomparable. Los colores pastel en embriagadora armonía, la disposición de los personajes en el plano, el ritmo ligeramente atropellado, los diálogos expresados en tono inerte que encuentran su comicidad precisamente en la falta de énfasis, los movimientos inesperados en una parte del encuadre y los personajes más bien extravagantes. Ricardo Aldarondo

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24

The Mastermind

Kelly Reichardt

La estadounidense Kelly Reichardt sigue deconstruyendo su país con antihéroes que, pese a que en “The Mastermind” se sitúen en 1970, resuenan en la actual América sin rumbo. Este es el carácter de su protagonista, un Josh O’Connor minimalista en su malestar, a quien solo le excita planear un robo de baja monta que se le complica una vez tiene los cuadros en casa. En su huida, abandonando a su familia y cruzándose con antiguos compañeros que tampoco lo entienden, radica la sutilidad del filme mientras se pone fin a los ideales de los sesenta y aparece una cruda realidad. Vicenç Batalla

23

Aún estoy aquí

Walter Salles

El político e ingeniero brasileño Rubens Paiva desapareció en Río de Janeiro en 1971, en plena dictadura en el país. Walter Salles se acerca a su caso a partir del libro homónimo escrito por el hijo de Paiva, Marcelo. La película entronca inevitablemente con ese pequeño bum de títulos de los ochenta que pusieron el foco en las atrocidades cometidas por los gobiernos fascistas en Latinoamérica, como si el cineasta hubiera echado en falta una aportación brasileña a esta corriente. Su propuesta, de clara vocación internacional, refuta de forma inapelable un régimen autoritario. Eulàlia Iglesias

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22

Weapons

Zach Cregger

Los hypes animan la vida, pero también frustran: casi nunca nada es tan bueno. Nótese el “casi”, porque “Weapons”, al contrario que “Barbarian”, hypeado debut de 2022 del mismo autor, merece la exaltación. Como su claro referente Stephen King, Cregger se toma tiempo para desarrollar a los personajes y solidificar una (cierta sensación de) realidad en la que poco a poco aparecen las zonas de surrealismo. Sin sobrexplicar, confiando en la narrativa visual y el poder icónico de sus imágenes, nos conduce hacia un clímax lunático para la leyenda. Juan Manuel Freire

21

Los Tortuga

Belén Funes

A pesar de su paso por festivales de envergadura, el segundo largo de Belén Funes merecía más ruido que el obtenido en cartelera. La cineasta ostenta una trayectoria a seguir, que ya introducía la ausencia paternal en “La hija de un ladrón” (2019), y que aquí alberga un escenario familiar partido en dos: las raíces jienenses de una joven estudiante (Elvira Lara), y la Barcelona donde (sobre)vive con su madre taxista (Antonia Zegers). Sus apuntes sobre el duelo, los desplazados y el despiadado capitalismo orbitan sobre el arraigo de un abrazo sincero y consolador. Alberto Richart

20

María Callas

Pablo Larraín

El filme acontece en París del 10 al 16 de septiembre de 1977, la última semana en la vida de María Callas, aunque unos flashbacks –invocaciones fantasmáticas en blanco y negro– nos presenten momentos de su juventud, éxitos en los principales recintos operísticos y su relación con Aristóteles Onassis. El guionista Steven Knight suministra otro metódico juego entre realidad, vigilia y delirio. “La felicidad nunca produjo una buena melodía”, asegura la cantante. Esta es una historia sobre el desgarro interior y el peaje que se cobra el arte en quien lo practica. Quim Casas

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19

Flow, un mundo que salvar

Gints Zilbalodis

Letonia se llevó su primer Óscar con esta odisea de resonancias bíblicas protagonizada por un entrañable gato. Un relato de supervivencia en un mundo anegado y sin rastro de vida humana. Esta alerta sobre el cambio climático y la desaparición de las especies activa la parcela sensorial sin necesidad de diálogos, sino promoviendo una animación de calado inmersivo tan cercana a Ghibli como a los Walking Simulators de Thatgamecompany o Conrad Roset. Zilbalodis arma su trabajo con un trazo colorista y artesanal, equipando a los personajes de una expresividad humanista. El filme de animación de la temporada y uno de los visionados más transformadores del curso, tanto para el niño como el adulto. Marc Muñoz

18

La luz que imaginamos

Payal Kapadia

Tras debutar con el documental “Una noche sin saber nada” (2021), la india Payal Kapadia ganó el Grand Prix en la edición de 2024 del Festival de Cannes con su primer filme ficcional, una crónica del día a día de dos enfermeras –una joven y enamorada, otra de mediana edad y olvidada por su marido– en una bulliciosa Mumbai. Fluctuando entre géneros, desde la sinfonía urbana o la comedia de costumbres al drama íntimo con un afilado discurso feminista, “La luz que imaginamos” elabora un retrato tan personal como político de la mujer india contemporánea. Sus juegos formales y estructurales recuerdan sin duda a Apichatpong Weerasethakul, pero la escrutadora mirada de Kapadia es completamente suya. Andreu Marves

17

Valor sentimental

Joachim Trier

Frente a la búsqueda de sí misma de una mujer en su muy celebrada “La peor persona del mundo” (2021), Joachim Trier explora en “Valor sentimental” la influencia familiar, básicamente en las vidas de dos hermanas, con un padre complejo. Con inequívoca reverencia a Ingmar Bergman en el diseño de planos y dramas, y la fuerza interpretativa de Renate Reinsve (de nuevo) y Stellan Skarsgård, el cineasta danés juega también hábilmente con los tiempos y los espacios para avivar emociones y tensiones. A pesar de algún exceso en la construcción narrativa, predomina la indagación profunda y conmovedora en el dolor y el desamparo, con la expresión artística del teatro y el cine como herramienta. Ricardo Aldarondo

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16

Eddington

Ari Aster

El cuarto largo de Ari Aster da positivo como ejercicio de estilo en tiempos del coronavirus en unos Estados Unidos en plena crisis de identidad. Los primeros en reflejar síntomas de dicha crisis son los líderes del pueblo ficticio que da nombre al filme. Son un sheriff sureño de toda la vida, que no quiere ponerse la mascarilla en plena subida de casos de COVID porque se ahoga, y el alcalde de ascendencia latina y fachada impecable con una propuesta política a favor de las renovables y la diversidad, pero con trapos sucios detrás del bigote. Lo que empieza como una sátira con alguacil bobo –que quiere hacerse streamer y ser alcalde– deriva en thriller muy cerca del patetismo criminal de los Coen. Carles Martínez Agenjo

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15

En la corriente

Hong Sangsoo

El director coreano ambienta esta película en una universidad para chicas en la que la protagonista encarga a un tío suyo, antiguo actor retirado por motivos políticos, la tutoría de una obra de fin de curso después de que expulsen al profesor que debía llevarla a cabo por comportamiento indebido (se ha acostado con tres estudiantes). Hong incluye así un subtexto sobre la censura política y la cultura de la cancelación, algo insólito en su cine, alérgico a todo tipo de mensajes sociales. El director parece hacerse eco sutilmente de su propia experiencia y decantarse por un cierto estoicismo al respecto. La mejor actitud es seguir adelante sin alterarse demasiado, parece decirnos a través del filme. Eulàlia Iglesias

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14

Los pecadores

Ryan Coogler

“Los pecadores” no solo supone la confirmación de Ryan Coogler, siempre dispuesto a reclamar el espacio del pueblo afroamericano, sino una de las visiones más radicales e inauditas del cine de vampiros. Emplea la música blues, nicho identitario de aquel, como alma de un relato sobre su exterminio en el Mississippi de los años treinta por parte de un grupo de blancos, cuyo mordisco letal se invoca a partir de una antigua balada folk. Una lucha cultural que se aviva con set pieces de bailes desaforados donde la música ejerce como leviatán contestatario del racismo, talismán de una sociedad y agente disruptor de un canon genérico. Un explosivo mejunje de carácter espirituoso coronado por Buddy Guy. Roberto García-Ochoa Peces

13

Father Mother Sister Brother

Jim Jarmusch

Jarmusch vuelve al filme de episodios –“Mystery Train” (1989), “Noche en la Tierra” (1991)– para contar tres historias tan emotivas como incómodas entre padres, madres e hijos, aunque en la última los progenitores están ausentes y lo que cuenta es su recuerdo e influencia. Jarmusch se acerca cada vez más a uno de sus cineastas admirados, el japonés Yasujiro Ozu: maestría de la sencillez expositiva, de las cosas simples y perdurables. Tom Waits, Adam Driver, Charlotte Rampling, Vicky Krieps y Cate Blanchett ayudan frente a la cámara. “These Days”, de Jackson Browne, y “Spooky”, de Dusty Springfield –interpretadas por Anika–, refuerzan sensaciones desde la música. León de Oro en Venecia. Quim Casas

12

Banda sonora para un golpe de estado

Johan Grimonprez

El filme emerge como un ejercicio de arqueología audiovisual que examina la convergencia entre la política, la música y la propaganda en plena Guerra Fría. Es un relato polifónico disparado en mil direcciones que trasciende la narración cronológica para situarnos en el ojo de una tormenta geopolítica. Contextualizando de un modo casi perfecto –la independencia del Congo, la intervención encubierta de la CIA, el asesinato de Patrice Lumumba, la instrumentalización del jazz como herramienta de diplomacia cultural–, el filme está tejido como un mosaico de imágenes, sonidos y documentos en una mirada poética que cuestiona la historia y pone en un espejo la actualidad. Ramón Ayala

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11

Grand Tour

Miguel Gomes

Si la sugerente premisa del filme –el grand tour realizado por turistas occidentales por el continente asiático a principios del siglo XX– evoca la comedia clásica de Preston Sturges y los exóticos melodramas de Marlene Dietrich con Josef von Sternberg, el estilo también remite a un pretérito cinematográfico: rodado en 16mm, en un blanco y negro lleno de textura, cuenta con una prodigiosa dirección de fotografía a seis manos –las de Rui Poça, colaborador habitual, Gui Liang y Sayombhu Mukdeeprom; este último conocido por su trabajo con Apichatpong Weerasethakul– que puebla los decorados artificiales de parte de la acción con claroscuros atmosféricos deudores de Sternberg, pero también de Kenji Mizoguchi. Andreu Marves

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10

Vermiglio

Maura Delpero

A pesar de estar rodada en la localidad real que le da nombre, con su entorno rural como recuerdo del peso de la tierra en las decisiones y los dilemas de sus personajes, “Vermiglio” no tiene vocación documental más que en la sensación de verdad que transmite desde el principio. La ambientación en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial lleva pronto la presencia del paisaje hacia los sentimientos y las formas de encauzar su vida, marcada por las vivencias en esa pequeña comunidad, de tres hijas en la familia del maestro local y de la madre que lleva las riendas como puede. El filme desarrolla un complejo entramado de relaciones y sentimientos íntimos con una coherencia visual y estilística. Ricardo Aldarondo

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09

A Complete Unknown

James Mangold

La película abarca un período de Bob Dylan concreto y ya muy conocido, de 1961, con su llegada a la escena folk neoyorquina, a 1965, después de la actuación eléctrica en el festival de Newport. Muestra al Dylan arrogante, pero a veces tanto Mangold –que ya firmó el biopic de Johnny Cash, “En la cuerda floja” (2005)– como Timothée Chalamet exagerando los gestos se exceden en presentarlo como un simple capullo. Los intérpretes imitan muy bien la forma de cantar de Dylan, Joan Baez, Pete Seeger y Cash. En las actuaciones en directo, Mangold tiene la virtud de filmar completas todas las canciones. “A Complete Unknown” tiene muchas licencias en un momento en el que “la gente se inventa su pasado”. Quim Casas

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08

Misericordia

Alain Guiraudie

Con la sinopsis de “Misericordia” se podrían hacer unas cuantas formas de thriller convencional, milimetrado, con los ganchos pertinentes. Ocultamiento de un crimen, investigación en una pequeña comunidad y progresiva revelación de los lazos en el pasado de los distintos implicados. Pero nunca puede ser así cuando está detrás Alain Guiraudie, ese director que introduce aguda y sibilinamente otros elementos, como la desvergüenza en el mejor sentido, el desconcierto muy bien medido, la comedia encubierta y una ambigüedad moral que es el territorio de las verdaderas pesquisas en su cine. También una forma entre gozosa y retorcida de una atracción sexual más o menos enmascarada que puede revelarse a lo bruto. Ricardo Aldarondo

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07

Romería

Carla Simón

“Romería” cierra la trilogía que Carla Simón ha dedicado a su experiencia personal y a su familia, la biológica y la de adopción. Una trilogía bastante libre en cuanto a tonalidades y estructuras. Es, también, una continuación a través del tiempo del primer jalón de este terceto de películas, “Estiu 1993” (2017). Durante su primera mitad, el filme tiene un estilo naturalista, aunque hay un elemento en el relato que posee una cualidad casi mítica: un elevado edificio de pisos cerca del mar. Simón rompe con este teórico realismo y propone un pasaje onírico relacionado con el citado edificio, fragmento que es la antesala a un descenso a los infiernos de la heroína y otras circunstancias. Quim Casas

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06

Sirāt

Oliver Laxe

Laxe traslada a sus personajes hacia un nuevo paisaje solitario y hostil. El polvo y la roca lo cubren todo en el enclave en el que un padre y su hijo pequeño buscan a su hija y hermana. La descolocada unidad familiar va tras la pista de la joven desaparecida, de la que se intuye que podría participar en la cultura de las raves clandestinas en recónditos lugares del desierto. El destino los llevará a seguir a un grupo de raveros extranjeros, personas inadaptadas o incluso mutiladas, que sobreviven en los márgenes del sistema y que podrían guiarlos a través del paisaje hasta la siguiente fiesta. Lo físico y lo espiritual se conjugan en una historia desconcertante de primeras, inolvidable de segundas. Alberto Richart

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05

Un simple accidente

Jafar Panahi

Hace un par de años, el régimen iraní levantó a Panahi las restricciones de movimiento y de trabajo, por lo que era esperable, en un cineasta para el que sus condiciones vitales forman parte ineludible de su obra, que “Un simple accidente”, primer filme realizado tras la eliminación de ese veto, tuviera un carácter distinto a los anteriores. Esta sigue siendo una película rodada en clandestinidad, pero la nueva libertad de movimiento de Panahi se nota a la hora de plantear una obra que se aleja de lo metacinematográfico, aunque no de lo biográfico, y que parece tener un ámbito de acción y una voluntad más masiva que sus anteriores películas.

Vahid es un hombre corriente que cree reconocer en el aparentemente inocente padre de familia que acaba de entrar en su trabajo por azar al funcionario del régimen que lo torturó en prisión. Vahid lo secuestra y decide enterrarlo vivo en un lugar inhóspito a las afueras de Teherán, pero los lamentos del hombre lo hacen dudar: ¿y si no es él su torturador? Vahid reúne a un grupo de personas, que también fueron torturadas en la cárcel, para que lo ayuden a reconocer al sanguinario criminal. El cineasta cede el protagonismo a un grupo coral de personajes de ficción y desarrolla un relato complejo y tenso con aires de thriller, en el que disecciona con escalpelo la sociedad iraní mientras reflexiona sobre las consecuencias de la tortura y el encarcelamiento, la moralidad o inmoralidad de la venganza y la necesidad de las víctimas de reparar el trauma sufrido. María Adell

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04

A la deriva

Jia Zhangke

El siglo XXI es el siglo de China, dicen los analistas, y si tuviéramos que escoger a un cineasta clave de este primer cuarto de centuria sería Zhangke. Película a película ha construido una filmografía que funciona de espejo de la aceleración tecnocapitalista del gigante asiático. Solo él, en consecuencia, es capaz de aunar en un solo filme todas estas metamorfosis y contradicciones, y eso es, en cierta medida, “A la deriva”, un compendio de lo sucedido en China entre 2001 y 2020, entre los primeros balbuceos del giro en materia de política económica y el impacto del COVID.

Ahora bien, esta no es una película que recrea el pasado y ficcionaliza el período de la pandemia. Zhangke utiliza su propio archivo de la época, desde imágenes de sus rodajes a otras que finalmente se descartaron en el corte final, para, a lo largo de tres actos, seguir la vida de una pareja. Quienes conozcan la obra del cineasta identificarán metraje de “Unknown Pleasures” (2002) y de “Naturaleza muerta” (2006), mientras que el tercer acto es material nuevo, filmado en 2022. Pese a la gravedad que se le presupone a este rendir cuentas con el pasado, no hay nada solemne en la manera en que Zhangke mira hacia atrás. A pesar del solipsismo inherente al acto de contemplar y montar este fascinante álbum de fotos, esta es una película de un dinamismo sobrecogedor, con una protagonista que literalmente va y viene buscando a su antiguo amante en una suerte de coreografía que atraviesa océanos del tiempo, películas, formatos y lo que haga falta. Paula Arantzazu Ruiz

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03

Tardes de soledad

Albert Serra

Se ha dicho que es una película de toros como no se había visto antes. Hay en esta proclama una renovación del voto de fe en la ontología del cine descrita por André Bazin: Serra ha recurrido a un dispositivo de última generación del registro de la imagen y el sonido para recoger una visión (y audición) inédita de la tauromaquia, una realidad que pasa desapercibida incluso a quienes asisten a la plaza.

El filme se despliega en torno a esta experiencia expandida, intensísima y compleja del toreo, a través además de un proceso de depuración del ruido habitual que envuelve a esta práctica. Prescinde de los discursos a favor o en contra, de la apropiación nacionalista o folclórica, e incluso de su dimensión más vinculada al espectáculo, para sumergir al espectador en la tauromaquia desde una perspectiva íntima a diferentes niveles. Contemplamos la liturgia de prepararse para la faena del protagonista, el torero Andrés Roca Rey, en un despliegue que pone en evidencia unos rituales tradicionalmente más asociados a la feminidad. Somos cómplices de la conexión de la cuadrilla con su líder, al que celebran en esos trayectos dentro de una furgoneta. Asistimos a los enfrentamientos de Roca Rey con los toros, encuadrados también como un vínculo siempre cercano con el animal, en un rondó de sangre, tortura y muerte. Y somos testigos de la insoportable agonía de las bestias, mostrada sin tapujos dentro de este entramado hiperrealista que no oculta la fascinación por el toreo de sus responsables. Eulàlia Iglesias

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01

The Brutalist

Brady Corbet

Tras la Segunda Guerra Mundial, un referente de la arquitectura moderna como fue el francosuizo Le Corbusier ideó un sistema de medidas aplicable al diseño urbanístico y al arquitectónico que tomaba las proporciones del cuerpo humano como base. Su lógica podría haber sido la siguiente: tras la debacle deshumanizadora que acababa de acontecer, era necesario diseñar espacios y edificios hermosos a la par que funcionales, que estuvieran construidos a la medida del ser humano. En “The Brutalist”, una película profundamente conmovedora y una de las grandes obras del cine norteamericano de las últimas dos décadas, Brady Corbet y su guionista y colaboradora habitual, Mona Fastvold, parecen haber tenido a Le Corbusier en mente al preguntarse: ¿cómo hacer una película épica (dura más de tres horas), con un formato monumental (está rodada en analógico y VistaVision, un sistema panorámico en desuso desde los sesenta) y de ambición temática evidente (aborda las secuelas físicas y psicológicas de la guerra, el conflicto de clases y la memoria del Holocausto) sin perder nunca la escala humana, sin dejar de tener al ser humano en el centro?

El milagro de “The Brutalist”, lo que hace de ella una experiencia que provoca una suerte de conmoción estética a la par que ética durante su visionado, es que la belleza de sus imágenes, su grandiosidad y la ambición de su discurso se sustentan sobre los frágiles hombros de un refugiado, de un emigrante que lo ha perdido todo. El ser humano en el centro de la película es László Tóth, arquitecto prodigioso, artista avanzado a su tiempo que llega con el desamparo y la desesperación de un náufrago a la Norteamérica extraña, hostil y gris de posguerra. Adrien Brody construye a László como un melancólico y distanciado observador del mundo que lo rodea, un extranjero de sí mismo a caballo entre dos mundos: el de su nuevo hogar y el de su vieja vida, situada en un espectral fuera de campo y solo presente a través de las lacónicas cartas que le envía su esposa desde una Europa en ruinas. María Adell

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01

Una batalla tras otra

Paul Thomas Anderson

“Una batalla tras otra” no podía haber encajado mejor en la pynchoniana realidad que representa. Inspirándose, una vez más, en una novela, “Vineland” (1990), del inadaptable por excelencia, el director traslada la acción de 1984 a la América de hoy, y el pasado de la película, de finales de los sesenta, al de hace apenas 18 años. Y lo que describe son las actividades de un grupo revolucionario armado que opera en Estados Unidos liberando a los migrantes de los campos de concentración donde se hallan recluidos, mostrados en toda su contemporánea crudeza y enfrentándose al ejército con una violencia que casi iguala a la de los atracadores de “Heat” (Michael Mann, 1995).

En ese primer tiempo, como si fuesen los Black Live Matters paramilitares de “Eddington” (Ari Aster, 2025), lidera el movimiento una afroamericana hipersexualizada cual reina blaxploitation: Teyana Taylor es Perfidia, y verla disparar un M16 con el bombo de ocho meses es una imagen imborrable. Inútil insistir en cómo encaja la película en el clima de guerra civil que se vive en Estados Unidos. Pero aunque, como señala ambivalentemente Anderson, quizá resulte ilusorio soñar con una revolución, ahí queda “La batalla de Argel” (Gillo Pontecorvo, 1966), obra maestra del reenacting revolucionario que, no por casualidad, Leonardo DiCaprio contempla en la televisión. La revolución, en cualquier caso, no será televisada.

A la comedia disparatada en modo slapstick encarnada por DiCaprio se le suma una capa de genuina emoción cultivada por la relación con su hija, deslumbrante y debutante Chase Infiniti, a la que tratará de rencontrar en buena parte del metraje. Y luego están un rígido Sean Penn explotando a fondo, y de manera harto efectiva, el cliché del militar estreñido, un graciosísimo Benicio del Toro, etc. Entre todos han logrado una cinta de acción épica que es una auténtica odisea en VistaVision, un viaje que, en todo momento, bordea la excelencia con maestría y en algunos la sobrepasa ampliamente. Philipp Engel

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Anderson y Corbet, dos cineastas superlativos

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El cine es cuestión de miras, qué duda cabe, y puede que no haya otra manera de observar y filmar el mito americano que haciéndolo a lo grande. Al menos en 2025. Paul Thomas Anderson y Brady Corbet han dispuesto que así sea, tanto por el formato, el majestuoso VistaVision del midcentury al que se entregan, como por la épica que puntea “Una batalla tras otra” y “The Brutalist”, líderes ex aequo del top de Rockdelux del año. Oscilante y adrenalínica la primera, oscura y elusiva la segunda, ambas epopeyas mantienen un pie en el pasado con la vista puesta en el futuro, comparten fascinación por el paisaje abstracto de un país en guerra consigo mismo y arrojan sendos relatos contrarios y a la vez compatibles de lo que Estados Unidos es y ha sido siempre: un escenario político inmisericorde con el que, sin embargo, aspiran a reconciliarse. Hay por supuesto diferencias, sobre todo en ese anhelo último que recorre las dos películas. Si Anderson articula su cinta a través del amor entre un padre y una hija, dejando la ansiada revolución en manos del futuro femenino, Corbet apuesta por el cinismo y la revancha contra la opresión del trauma. Tan cerca y tan lejos. Dos obras superlativas. ∎

Fueron los mejores...

1991 El silencio de los corderos Jonathan Demme / 1992 Sin perdón Clint Eastwood / 1993 Los amantes del Pont-Neuf Leos Carax / 1994 El gran salto Joel Coen / 1995 Exótica Atom Egoyan / 1996 Secretos y mentiras Mike Leigh / Rompiendo las olas Lars von Trier / 1997 L.A. Confidential Curtis Hanson / 1998 Hana-Bi (Flores de fuego) Takeshi Kitano / 1999 La delgada línea roja Terrence Malick / 2000 Ghost Dog, el camino del samurái Jim Jarmusch / 2001 En construcción José Luis Guerin / 2002 Mulholland Drive David Lynch / 2003 Dogville Lars von Trier / 2004 ¡Olvídate de mí! Michel Gondry / 2005 Una historia de violencia David Cronenberg / Saraband Ingmar Bergman / 2006 Grizzly Man Werner Herzog / 2007 Last Days Gus Van Sant / 2008 Antes que el diablo sepa que has muerto Sidney Lumet / 2009 Malditos bastardos Quentin Tarantino / 2010 Toy Story 3 Lee Unkrich / 2011 El árbol de la vida Terrence Malick / 2012 Holy Motors Leos Carax / 2013 The Master Paul Thomas Anderson / 2014 Boyhood (Momentos de una vida) Richard Linklater / 2015 Mad Max. Furia en la carretera George Miller / 2016 Paterson Jim Jarmusch / Carol Todd Haynes / 2017 El otro lado de la esperanza Aki Kaurismäki / 2018 Cold War Paweł Pawlikowski / 2019 Retrato de una mujer en llamas Céline Sciamma / 2020 Martin Eden Pietro Marcello / 2021 Titane Julia Ducournau / 2022 Drive My Car Ryūsuke Hamaguchi / 2023 Fallen Leaves Aki Kaurismäki / 2024 La Zona de Interés Jonathan Glazer ∎

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